"Y aquellos que pervirtieron la voluntad del pueblo fueron puestos de rodillas, maniatados y sometidos por la fuerza..."

Codex Supliccium, III-24
 
 

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Domingo Arcomano 


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Año III, Volumen Nro. 15 - Marzo de 2010  

CUANDO LA OFENSA NO SOLO ES MORAL

por Domingo Arcomano

 

“El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución…” así lo dice su artículo 22, la mas fiel expresión de la reacción conservadora y anti-popular. Del mismo modo que su artículo 19 (“Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados…”) representa la expresión del más crudo liberalismo antisocial reservado, claro, desde mediados del s. XIX a aquellos conservadores. El zonzaje local cree, sobre todo si aprobó algunas materias de derecho, que con ello -en este siglo- se defienden los derechos humanos (toma de drogas, auto-destrucciones físicas o psicológicas, degradación de la vida cotidiana propia y ajena, etc.)

Generaciones enteras de argentinos fuimos educados en aquel malabarismo anti popular, aún durante las dictaduras militares en las que se enseñaba …“educación cívica”!!. La democracia indirecta, justificada con gruesos volúmenes “doctrinarios” y correctivos policíacos, logró que el pueblo “representado” sintiera su destino totalmente ajeno, aún en los pueblos más pequeños y más miserables. Es que el “representado” solo lo es para pagar impuestos y ser bolsiqueado por la pandilla política de turno, con o sin uniforme. Así, el ciudadano es tal si tiene los impuestos al día. El resto son estafadores (con derechos) o marginales (sin los ídem). Pero la pseudo-representación no se agota en la pandilla política. La “ciudadanía” que no es otra cosa que el derecho a la “ciudad” es decir a la comunidad organizada como Nación, se ve afectada también por quienes no son “electos”, sino designados: Jueces, Fiscales, Docentes, Policías.

Los“aprietes” recíprocos entre el poder político y el judicial o sus connivencias, la reducción de las fuerzas policiales a sirvientas prostituidas de aquel poder político, esterilizando uno de los factores que debieran garantizar una VIDA BUENA COTIDIANA (transformándolas así en fuerzas cuasi-mafiosas que devoran hasta a sus buenos elementos) son otro síntoma de la mentira de la “representación”: simplemente porque el pueblo no puede controlarlas, y es su víctima inmediata.
Hoy la pandilla política, repartida entre los cuatro poderes, está cavando su propia fosa y está negociando el precio de la lápida. Día a día y año tras año, el pueblo está aprendiendo cuales son los límites de esta parodia democrática donde el pueblo no delibera ni gobierna, donde el delito se instala en los rincones más inesperados de la sociedad, las generaciones se pudren en el lumpenaje y la Nación va perdiendo su lugar respetable en el mundo.

SI LA REPRESENTACIÓN NO EXISTE EL PUEBLO DEBE RECUPERAR SU SOBERANIA: DEBEMOS LLEGAR A UNA NUEVA CONSTITUCIÓN O NORMA GENERAL QUE GARANTICE EL EJERCICIO EFECTIVO Y DIRECTO DE LOS DERECHOS ESENCIALES DEL PUEBLO Y ELEVE A PRIMER LUGAR LA REPRESIÓN DE LOS DELITOS CONTRA LA SOCIEDAD, LA NACION Y EL ESTADO.

Porque los derechos individuales, solo favorecen a los individuos que pueden pagar su ejercicio (ej.: “los cuatro millones de argentinos que se fueron de vacaciones”: ¿y los otros cuarenta millones?). Porque “derecho esencial del pueblo” no es lo mismo que derechos humanos. Estos últimos son la fantasía burguesa que permite comer a unos pocos a costa de muchos: Secretaría de Derechos Humanos, INADI, los pelotudos universitarios abonados, las ONG subsidiadas desde el exterior por países que matan civiles indefensos en guerras contra el “terrorismo” (de los demás). La defensa de las personas (no de los individuos) contra los abusos estatales empieza desde abajo, desde el sufrimiento cotidiano de cada argentino y no desde organismos burocráticos empeñados en la defensa jurídica de la delincuencia vulgar. Si este delincuente vulgar accediera milagrosamente a la claridad política, dirigiría su violencia contra sus “defensores” porque los visualizaría acertadamente como cómplices de la pandilla política que lo explota.


EL “24 DE MARZO” Y EL PRECIO DE LA CARNE

“Seremos vilipendiados por una generación surgida
del desastre, que llevará la derrota en el alma y en la
sangre como un veneno el odio del vencedor”.
(Ñande potare´y vaera oeteí ñemongara opu´ava
taperegui, oguerajhava jhi´anga jha jhuguype ya
e´y umi ayu´y omono´ova guí, peteí, ñandeyuca
ramo vaichá”)

Ultimo discurso del Mariscal Francisco Solano
López en Cerro Corá (1870)


La “generación” derrotada es la del 70, el odio del vencedor es el odio de los militares del golpe de Estado de 1976, y ese “nosotros”, como siempre, es el pueblo argentino

Los payasos del “24 de marzo” omiten en cada una de sus declaraciones que el golpe cívico-militar se hizo contra un gobierno democrático, peronista, encabezado por Estela Martínez de Perón, la PRIMER PRESIDENTE ARGENTINA, mal que le pese a la distorsión política de “género”.

Cuando se arrincona a cualquier tarado progresista en relación a las prácticas mafiosas, traidoras, de asesinato vulgar y de traición a su patria y a su pueblo en que incurrió la guerrilla de los 70 y se le pregunta si el kilo de carne de un militar vale menos que el kilo de carne de un guerrillero responde balbuciente con una consigna fascista: El estado no debió practicar el terrorismo. Es la consigna mussoliniana del “estado ético”. De un terrorismo “bueno” y de otro “terrorismo” malo. Aquí, la mala conciencia de estos compradores de peines en los colectivos, tiene un escape estético: ya que no pueden solidarizarse con los vencedores por impresentables, se solidarizan con los vencidos; total están muertos. Quieren olvidar de esta manera que aquella no fue la guerra de los buenos contra los malos, sino la guerra de los hijos de puta contra los hijos de puta: Sin guerrilla no habría habido golpe de Estado. El enemigo común era el gobierno peronista que, por derecha (FFAA, Iglesia, UIA, Sociedad Rural, Banca) y por izquierda (ERP, Montoneros y espontáneos de la nada), fue atenazado hasta ser destruido. De hecho, todos confluyeron en un abrazo común: Massera-Firmenich en París y la sinuosa actividad del “pelado” Gorriarán Merlo (muerte de Santucho, de Somoza en Paraguay: ¿encargo sandinista, de la CIA o de ambos?, asalto a La Tablada, etc.). Es que el problema no era ni la democracia, ni el desmadre que TODOS ELLOS ARMARON, sino el peronismo. Simplemente. Porque el golpe militar se trató de un negocio y su emblema fue Martínez de Hoz.

 

EL REMATE DE ALMAS

Entre los indudables “aportes” que ha consolidado el kirchnerismo en el lenguaje político de la decadencia está el “borocotismo” (tránsfuga de la política) y el “baronismo” (tránsfuga de los medios de comunicación). Decimos consolidar porque esos personajes existieron siempre en la Argentina, pero sus apellidos eran rápidamente olvidados. Los “borocotistas” son una marca de fábrica de cualquier político profesional. Los “baronistas” –los de la iglesia del hermano Orlando Barone- son todavía más peligrosos, porque hacen la apología del hombre santo (ellos) y moral (ellos). Claro que después de soportar a los Ramón Andino, al “Gordo” (José María) Muñoz –entre tantos- en la dictadura militar; a los Gregorich, Aguinis y la runfla de la revista “Humor” durante el alfonsinismo; a los arrastrados del “si-carlismo” durante la gestión de Menem (en particular los periodistas “económicos” de Radio 10 hoy en C5N) y van… uno estaba preparado para que el remate de almas –por pequeñas que sean- se estancara por falta de oferta. Nada de eso.

La pequeña burguesía que anida en “Página/12”, Canal7, “El Argentino” “7Días”, etc. y que practica gorilismo al amparo del poder, lo volvió a hacer, ignorando que cuando el poder los desampare deberán comprar la estampita de Guerrero Martinheitz y buscar refugio en la calle. Es que una vida gorila de mierda suele terminar con una muerte gorila de mierda. Hoy el emblema es Barone, un tránsfuga del buen sentido y de la coherencia. Escritor, mediano periodista, que cumplió su función sin grandes logros pero que ayudó a que la rueda siguiera rodando, entrega los escasos porotos espirituales que supo conseguir y ya cercano al toque de arpa, por porotos más tangibles, sólidamente materiales, tratando de ocultar su pasado al servicio de diarios como Clarín y grupos afines (nada populares) durante la dictadura militar. ¿Cuál es para Barone el mínimo común divisor entre “Clarín” y los Kirchner? El dinero que le permite vivir. El plato de porotos. El alma en peso. En la misma sintonía que los reversibles “periodistas-filósofos” (la nueva “merca” posmoderna en el puerto) y los “historiadores rubber-sucker”.

 

EL DIA DE LA MUJER

Pero Orlando Barone no está solo. Con un marco deprimente en el que sobresalía el arrobamiento bovino y entrado en carnes de algunas malas actrices pampeanas -que descubrieron el yeite “progresista” de la política como alternativa económica al fracaso en el tablado- la Presidente de la Nación volvió a hacer gala del discurso vacío de ideas aunque lleno de las trivialidades y lugares comunes del medio pelo (cada vez menos criollo y más “creoyyo”): el “chapeau”, expresión con que pretendió honrar el coraje de Eva Perón y Ernesto Guevara no desentonó en la reunión de señoras gordas.

Para darle el toque progresista, no faltó el retrato de una gorila miserable, Alicia Moreau de Justo (la de la calle) cuyo único mérito político-intelectual fue calentar la cama del socialista cipayo Juan B. Justo, y cuya máxima infamia fue la participación en la Junta Consultiva de 1957 convalidando la tiranía aramburista, los asesinatos de 1956, la destrucción de la Constitución de 1949 y la obra, precisamente, de Perón y Eva María Duarte. Un ejemplo de “historia transversal” de la mano de estupradores de la democracia.

El día de la mujer se transformó en un día raro: faltaban Feinmann y Sebreli dando clases de filosofía y de estética antes del botox-party.

 

REVOLUCIONARIOS ERAN LOS DE ANTES

Mientras en los 70 la guerrilla bregaba por el no pago de una deuda externa irrisoria, sus madres del 2010 (“hijas de sus hijos” como dice Hebe de Bonafini) hicieron marchas en apoyo del pago de la deuda estrafalaria contraída por militares, radicales, justicialistas, radicales y otra vez justicialistas (x 2). Es que el pago de la deuda, supone la posibilidad de endeudarse de nuevo, y le permite al Estado -hegemonizado por la banda kirchnerista- distribuir nuevos subsidios, por ejemplo a las orgas posmodernas (entre ellas las “Madres de Plaza de Mayo”) que pueden seguir comiendo del riñón del pueblo. Total, Juan Pueblo tiene dos riñones.

Claro que si “por la plata baila el mono” muchos se preguntan por qué baila el “arco opositor”. Desde estas páginas se estima que también baila por la plata pero con un aditamento: Como el oso de los gitanos, acostumbrado a quemarse los pies al son de la gaita, en cuanto escucha “música política” –que le estuvo negada hasta ahora- empieza a dar saltitos, simulando que baila. Pero es mentira. Como el Gobierno, se mueve al compás de la música de las monedas. Todos continúan con la farsa democrática mientras el pueblo desciende más escalones, y los gobernadores de las provincias no saben si son “federales” o delegados administrativos del poder central. Es que el “bicentenario” encuentra a los porteños como en 1810: sin saber que hacer, mintiendo y tratando de sojuzgar a las provincias del interior. Nos falta el Moreno (¿o ya lo tenemos?) que pida un protectorado norteamericano o que los piqueteros bolivianos del bajo Flores promuevan un rey Inca (podría venir Evo Morales con el disfraz con el que asumió su segunda presidencia).

¿Se entiende cuales son las consecuencias de que el pueblo no delibere ni gobierne? ¿Y que los derechos esenciales del pueblo no tienen nada que ver con los derechos humanos?

 

LA MURGA LOUIS VUITTON

Mientras el Juez Griesa embarga fondos argentinos, la oposición se alegra y el gobierno acusa a ambos de complicidad con los “buitres”, hipócritamente todos se niegan a considerar el patriotismo del Juez. Un patriotismo norteamericano claro (¿Qué otra cosa puede ser?: aquí algún paria llegó a felicitarlo por haberse negado a un embargo anterior, promocionándolo a patriota argentino). Es que su señoría defiende los intereses de muchos yanquis (en todas las escalas de la pirámide): porque HOY si la Argentina pone sus reservas en el mercado (dejan de ser reservas y como tal soberanas, impropias de un embargo) el valor de nuestra moneda corre peligro (hacia abajo) y consecuentemente perdemos nuestra capacidad de compra …a los norteamericanos. Esta simple ecuación hace que nuestra segunda Presidente recurra al FMI para que “le de una mano”.

La cruel realidad que se pretendió tapar con discursos berretas, alianzas desgastantes con vampiros de sus propios pueblos (el chavo Chávez, Correa y Zelaya, por ejemplo, mientras se robaba descaradamente) se impuso con patetismo y los “bárbaros” están a las puertas de la Ciudad: la mano del FMI está en nuestro cuello. Este progresismo que potenció el fracaso transversal de Alfonsín y la “Alianza”, ha expresado el mismo odio contra el pueblo real, mientras creía halagar los oídos de un pueblo inexistente.

El año 2000 nos encontró unidos y dominados, de la mano de De la Rua, Duhalde y los Kirchner; luego de los zarpazos de Alfonsín y de Menem. Todo indica que el actual gobierno está cada vez más arrinconado y camino al suicidio. Su voluntad de “resistir” se va agotando al compás de la inflación, la pérdida de reservas, el fracaso de los planes-canje (de todo tipo) y la traición de quienes nunca fueron sus amigos sino sus prebendarios.

Le queda al pueblo, con su olfato y sentido común y con los medios a disposición –pobres todavía- promover y articular la alternativa de transición a esta murga.

d.a.

P/D: En el número anterior vinculamos la política lumpen a la cultura lumpen cuyo emblema es la alianza entre la Casa de Gobierno y la AFA (de igual a igual). Con la aparición de éste Escarmiento 15 tenemos al Ministro de “educación” promoviendo el Mundial de Fútbol en los colegios porque “es un hecho de cultura”: Para este Ministro cartonero, es tal lo que ha dejado de ser juego y deporte, para transformarse en un negocio mafioso que se vale de la manipulación de masas, de la corrupción y hasta del asesinato. En manos de este irresponsable asciende al rango de cultura lo que es su negación.

En este número:

Cuando la ofensa no es sólo moral

por Domingo Arcomano

Dossier: Augusto Marcellino

Contra la identidad (II)

por Domingo Arcomano

Reformas a la notación musical...

por Augusto Marcellino

"Chôros" de Augusto Marcellino

por Lucila Saab

La gran aventura: una comedia en el cine (I)

por Abel Posadas

LIBROS: Mason: “Perón y el arte de la conducción”

Otra vez sobre el “exilio interior”

por El Escarmiento

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