Política- Página 2

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La judicialización de la gestión pública

Los otros protagonistas

El año 2008 consolidó la aparición de distintos sectores que vienen influyendo en la escena política. Algunos son de importancia previsible (los sindicatos) otros tienen un perfil menos llamativo (ciertos empresarios, la iglesia) y otros se han fortalecido a costa de las malas decisiones oficiales (el campo).

Entre todos ellos, merece un lugar la ascendente intervención de los tribunales en cuestiones inherentes tanto al ejercicio legislativo como a la acción cotidiana de la administración. Desde que se renovó la integración de la Corte Suprema de Justicia, el Poder Judicial pasó por su tamiz no sólo los litigios entre particulares o entre éstos y el Estado, sino también diversos tópicos que se proyectaron sobre los intereses de la sociedad, como la indemnización por despido, los accidentes de trabajo, el saneamiento del Riachuelo, la movilidad jubilatoria, la situación de menores detenidos, la elección de delegados sindicales y -próximamente, según anunciaron- el tratamiento penal del consumo de drogas.

En cada uno de estos casos (y la lista podría seguir) se determinó una obligación a cargo de alguno de los otros poderes o funciones del Estado. No hablamos sólo de supuestos de ilegalidad o arbitrariedad que los jueces deben sancionar sino también del dictado de medidas que parecen sustituir la presunta omisión del legislador o del administrador.
No deja de resultar significativo que el actual gobierno en su primer período (K1) hizo de la modificación de la Corte una bandera de pluralidad y transparencia, saludada tanto por los llamados "progresistas" de la izquierda como por la derecha "culta" del diario La Nación.

Sin embargo, y aquí se encuentra la paradoja, ha sido la justicia -al revés de otras corporaciones- la que aprovechó este supuesto aire renovador para señalar primero y decidir después, los temas prioritarios de la agenda estatal. Incluso, ha llegado a "devolver" a este gobierno (K2) los efectos de su otrora proclamada doctrina penal garantista, justamente en un tema tan caro al oficialismo como es el de los derechos humanos.

Tanto activismo judicial en una época en la que se reprocha la concentración de poder, merece algunos interrogantes: ¿Es una lógica derivación del famoso sistema de "frenos y contrapesos" que funciona para distribuir adecuadamente el ejercicio de las atribuciones constitucionales? ¿Es una ilusión creada por el gobierno, quien "deja" que algunas cuestiones sean determinadas por la justicia para exhibir, además, la "independencia" que existe en las distintas esferas del Estado? ¿Es la mera ocupación de espacios de decisión que en la actualidad se encuentran desiertos por la inercia del propio gobierno?


Las sospechas de Napoleón

Derivación de la revolución francesa, la separación de funciones en el Estado dio lugar a la transformación del Consejo de Estado, órgano existente en la monarquía, en una instancia de asesoramiento y juzgamiento de la propia Administración. Desconfiado de los funcionarios judiciales, Napoleón enriqueció las funciones del Consejo de Estado para que sea la propia burocracia la que examine los actos de la burocracia.

Si bien este sistema, propio de la historia francesa, fue evolucionando, otros países no dudaron en adoptar distintos criterios para constituir algún límite a las potestades de la justicia. Estados Unidos, nación invocada reiteradamente por su respeto a las libertades, utilizó tanto las cuestiones políticas no justiciables como la directa apelación a la seguridad nacional para impedir que los jueces decidan asuntos de interés del Estado (ver el caso Guantánamo).

Otras experiencias, han apelado a la emergencia o a la excepción para frenar el avance de las pretensiones judiciales, con distinto éxito.

Nuestro ejemplo local se nutre de casi todos estos antecedentes, aunque luego de la reforma constitucional, ha quedado muy reducido el campo de actuación oficial fuera del ojo de la justicia.

Sin perjuicio de ello, y de las opiniones que han surgido respecto a la necesidad y utilidad de que exista una zona de reserva administrativa, ajena al control judicial, aquí se reitera nuestra aclaración. Propio de esta función es "decir lo justo" ante una situación de arbitrariedad o ilicitud; la dificultad se presenta cuando "lo justo" supera el caso individual para extenderse -como medida de gobierno- a todo un sector de la sociedad o, mejor aún, a la comunidad entera.

Como vemos, los recelos de nuestro Cónsul tenían algún sustento, máxime, si lo que veía en juego era nada menos que la iniciativa política o el riesgo de perder una posición alcanzada como punto de partida para el desarrollo de un plan oficial.

 

¿Será Justicia...o Administración?

Hay que considerar que, de los tres poderes, el judicial posee características propias acordes al ejercicio de su misión. Sus integrantes no son electos por voto popular, sino seleccionados por órganos de carácter sectorial (consejos de la magistratura), poseen garantías relacionadas con su remuneración y su tratamiento impositivo, no pueden ser removidos de sus cargos sin un procedimiento especial previo y no tienen una edad máxima obligatoria para su retiro (caso Fayt).

En tales circunstancias, tradicionalmente los magistrados cultivaban el bajo perfil, "hablaban por sus fallos".

Actualmente, opinan sobre temas generales en entrevistas ofrecidas a los medios de comunicación, anticipan las cuestiones que podrían abordar en un futuro inmediato o, por el contrario, sorprenden con sus decisiones sin aviso previo, obligando a los restantes actores a reacomodar su posición ante el fallo dictado.

En materia penal, principalmente, guarda mayor importancia el criterio que tendrá un juez para resolver determinada situación que el programa elaborado a ese efecto por el legislador.

Hace muchos años, Carl Schmitt anticipó que al Estado legislativo sobrevendría el Estado administrativo, teniendo en cuenta la creciente complejidad e inmediatez de las demandas sociales.

Ahora bien, si un Ejecutivo y un Legislativo surgidos de elecciones y a cargo de los asuntos públicos resultan incapaces para resolver cotidianamente algunos de estos problemas, ¿es el Poder Judicial el nuevo administrador?

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Pegándole una Pigna a la historia (3ra. parte)

VOLTEANDO IDOLOS DE BARRO

Existen en nuestro país algunos ídolos de pies de barro, personas que ganaron prestigio -hoy sería mediático- en su momento y particularmente entre los intelectuales, era ideológico, que conformaron el statu quo de una época, sin que ello sea exclusividad de derecha o izquierda.

Nos vamos a ocupar de uno de ellos. De uno importante. Nos referimos a Risieri Frondizi, hermano de Arturo -quien fuera presidente de 1957 a 1962- y Silvio, sociólogo que fuera asesinado por la Triple A en 1974. Y lo vamos a hacer porque se señala -aun hoy- al período 1955-1966 como el de una universidad con un proyecto científico y educativo de excelencia, que venía desarrollándose en un marco institucional participativo.

Este Frondizi nació en Posadas, el 20 de noviembre de 1910 y se graduó de profesor de filosofía en el Instituto Nacional del Profesorado Joaquín V. González, en 1935. Ganando una beca pudo realizar estudios en la Universidad de Harvard con Alfred North Whitehead, C.I. Lewis, R.B. Perry, W. Köhler y William Hicking. Del mismo modo, cursa estudios de postgrado en la Universidad de Michigan en Ann Arbor. Allí, dos filósofos ejercieron suma influencia sobre él: Roy Wood Sellars y Dewitt H. Parker. Frondizi recibió su maestría de la Universidad de Michigan en 1943 y su doctorado de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1950. Su formación en Buenos Aires estaba centrada principalmente en el pensamiento de Husserl, Scheler, Hartmann, Bergson y Croce, mientras que en el exterior recibió una clara influencia del pensamiento estadounidense. Volveremos sobre éste último tema.

Después de septiembre de 1955, es designado profesor de Ética y Filosofía Moderna en la Universidad de La Plata, además de Director del Instituto de Filosofía. A fines del año siguiente obtiene por concurso las cátedras de Ética y Filosofía Contemporánea en la Facultad y Filosofía y Letras (UBA). Es elegido Decano de esa misma Facultad en 1957 y poco tiempo después (diciembre de ese año), Rector de dicha Universidad. Antes de terminar su mandato, en 1962, vio el resultado de su obra en la construcción de nuevos edificios y la fundación de Eudeba, se comenzó la publicación de la Guía del Estudiante, se creó la Escuela de Salud Pública, se dio mayor impulso a la tarea del Departamento de Orientación Vocacional y se extendió el sistema de becas a estudiantes y graduados. Hasta acá la historia oficial.

Algo sobre el contexto y su formación. El desarrollismo de Arturo Frondizi está ligado a dos elementos: el externo es su alineamiento con los Estados Unidos y el interno es la neutralización y posterior absorción del Peronismo.

El presidente de los Estados Unidos era Dwight D. Eisenhower (1) y su política exterior se basó en la Doctrina de Represalias Masivas, también conocida como Doctrina Eisenhower. Esta doctrina, implementada junto a John Foster Dulles e inscrita en el contexto de la Guerra Fría, ponía el énfasis en el uso disuasivo de las armas nucleares y en la intervención en cualquier conflicto y en cualquier parte del mundo donde se observara la influencia soviética. Esta Doctrina se comienza a aplicar cuando se realiza entre el 20 y el 23 de julio de 1956, la Primera Reunión de Presidentes de América (2) en Panamá, donde Eisenhower sostendrá que como ya no será posible en el futuro un conflicto armado entre los países latinoamericanos, las fuerzas convencionales (Ejército, Marina y Aviación) han perdido su razón de ser anterior, pero como el comunismo es el enemigo que tenemos en el continente, esas fuerzas deberán dedicarse en el futuro exclusivamente a combatirlo. Se fijó para dos años después (1958) una reunión de los Comandos Militares en San José de Costa Rica a fin de combinar planes y acciones continentales al efecto, se realiza la reunión prevista y, ¡qué casualidad! a renglón seguido, casi todos los países latinoamericanos caen en mano de dictaduras militares (3).

En 1959 se produce la revolución cubana y el ascenso de Fidel Castro, pero en 1961 no hay todavía una definición ideológica de la misma, a tal punto que Ernesto Guevara dirá en la reunión de cancilleres de Punta del Este en 1961: las revoluciones no son socialistas, las revoluciones son gritos de desesperación del pueblo, que toma las armas y resuelve el problema inmediato de una oligarquía, de un gobierno que lo está oprimiendo.

Volviendo a nuestro ídolo de barro, encuadra su formación académica estadounidense con la política que desea mostrar su hermano del el Gobierno de la Nación, puede mostrar a la principal universidad argentina con un rector que puede establecer una relación de simpatía con los Estados Unidos, y no me refiero a un cipayito barato, sino a alguien que conoce y se formó en el núcleo del pensamiento estadounidense.

Pero nuestro profesor por concurso y rector, lo es de una universidad donde se habían cesanteado a los profesores declarados "sospechosos" de adherir al Peronismo, pues quienes emergían del golpe de estado y usurpaban el poder constitucional habían promulgado el decreto 6403/55 y que no había sido derogado por Arturo Frondizi, que a las par de intervenir la universidad, sostenía en su artículo 32 inciso a: no serán admitidos para presentarse a concurso docente aquellos que hayan realizado actos positivos y ostensibles que prueben objetivamente la promoción de doctrinas totalitarias adversas a la dignidad del hombre libre y a la vigencia de las instituciones republicanas. En el inciso b decía: que no serán admitidos a concurso quienes en el desempeño de un cargo universitario, de funciones públicas o de cualquier otra actividad, hayan realizados actos positivos y ostensibles de solidaridad con la dictadura, que comprometan el concepto de independencia y dignidad de la cátedra. Y a esto llamaron excelencia.

El 12 de mayo de 1958, encabezados por Jorge Taiana, un grupo de docentes se dirigen por carta al presidente Arturo Frondizi planteando que la Universidad está siendo bastardeada por una camarilla antinacional que giraban en torno al plantel de la revista Imago Mundi (Francisco Romero, José Babini, Jorge Romero Brest, Alberto Salas, Roberto Giusti, Juan Mantovani, Norberto Rodríguez Bustamante, Juan C. Torchia Estrada, Luis Baudizzone y Mario Bunge).

Algunos ejemplos de la mentada excelencia y nivel científico los encontramos en Babini (4) y Rodríguez Bustamante (5), un doctor en todología y gnoqui profesional y el otro una suerte de "idóneo" del intelecto.

En la mencionada carta, a la que poca importancia le dieran el presidente y el rector, se sostiene que en la Universidad se han violado elementales normas éticas y de convivencia humana al despojar, sin forma alguna de juicio y sin posibilitar el ejercicio del sagrado derecho de defensa, de cátedras y cargos conquistados en concursos públicos y ajustados a positivas normas legales [...] El hecho de que fuera eliminado más del noventa por ciento del personal docente, y que después se abrieran concursos para cubrir las cátedras que así quedaran vacantes, y se estableciera a renglón seguido una inhabilitación para todos aquellos profesores que lo hubieran sido desde 1946 y permanecido en la Universidad en esa época, configura una descarada maniobra para apoderarse sin escrúpulos de esas cátedras. [...] En efecto, los profesores reemplazantes fueron elegidos en última instancia por comisiones asesoras, reclutadas entre personas de reconocida filiación ideológica antinacional, ciegamente inclinados a un innoble revanchismo, lo que las hacía incompetentes para poder seleccionar con ponderación a los futuros profesores por sus méritos científicos. Esta es la Universidad de la excelencia... en el atropello y la infamia.

Avancemos ahora sobre el terreno intelectual, porque también aquí hay gato encerrado. La Revista de Occidente publica en 1953 el libro Discurso del Método de René Descartes, traducción, estudio preliminar y notas de Risieri Frondizi, el cual es presentado como un eminente profesor especialista en dicho autor.

El solvente especialista en Descartes se había limitado prácticamente a calcar las notas de la edición francesa de Etienne Gilson (París, Vrin, 1925), publicada parcialmente en castellano (Buenos Aires, El Ateneo, 1945) y así lo denunció, formalmente por plagio, la Asociación de Egresados de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, acusación que se extendió también a otra publicación de Frondizi, la del Novum Organum de Francisco Bacon, por el "uso abusivo" de la Introducción y las notas de Thomas Fowler (Oxford at the Clarendon Press, 1889).

El Informe sobre la acusación de plagio contra el Rector Frondizi, cuya redacción fue encomendada al Dr. Enrique Vera Villalobos -miembro del Comité Ejecutivo- y publicado por la citada Asociación en 1959, en su sesión del día 7 de mayo de 1959 y aprobado por unanimidad en la sesión del día 16 de junio de 1959, sostiene que las imputaciones de plagio han procedido de diversas fuentes: a) Folleto mimeografiado anónimo, en el cual se transcriben en columnas paralelas varias notas de Risieri Frondizi y de Gilson, y una concordancia de 290 notas de uno y otro autor; b) una serie de notas publicadas en el semanario "Azul y Blanco", donde se glosa la información anterior; c) acusación de "deshonestidad intelectual" hecha contra el profesor Frondizi, en conferencia de prensa celebrada en Córdoba, por el ex-profesor de la Facultad de Derecho de Buenos Aires, Dr. Manuel V. Ordóñez, acusación que se publicó en el diario "Los Principios", de Córdoba, y "El Mundo", de la Capital Federal.

Fueron comparadas las dos obras en cuestión con el siguiente resultado: de las 351 notas que poseen la edición de Frondizi, se demostró que 293 de ellas han sido extraídas de la obra de Gilson. Algunas han sido reproducidas casi literalmente, conservando inclusive algunos giros característicos de la lengua francesa. Otras han sido resumidas de comentarios más extensos de Gilson. Otras, han sufrido retoques de forma o contienen agregados presumiblemente atribuibles a Frondizi. Sin embargo, su redacción produce en el lector la convicción de que todas las notas (salvo las que contienen indicación en sentido contrario) son producto de la investigación personal de Frondizi.

Confirma esta convicción la circunstancia de que en catorce notas Risieri Frondizi menciona explícitamente a Gilson. Los únicos datos concretos que aporta como originalidad son los siguientes: 1) definición de "parricidio" en el Diccionario de la Real Academia Española; 2) siglo en que vivió Lucio Junio Bruto, y años de nacimiento y muerte de Marco Junio Bruto; 3) referencia a los aforismos III, XI, XII y XIII del Novum Organum, de Bacon; 4) siglo en que vivió el matemático Pappus de Alejandría; 5) referencia a las "Lettres sur la morale", editadas por J. Chevalier, y a su traducción castellana publicada en Tucumán, Yerba Buena, 1945; 6) Año de publicación del "Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo", de Galileo; 7) años de nacimiento y muerte de Galileo, y fecha de su condena por el Santo Oficio; 8) fecha de publicación de] "Discurso" en francés, y año de publicación de su traducción italiana; 9) cita de la obra "Substancia y función en el problema del yo", por Risieri Frondizi.

También ha tomado Risieri Frondizi de Gilson todas las citas eruditas que aparecen en sus notas, incluso algunas tomadas de otras obras de Descartes y de traducciones españolas existentes, coinciden con las que hace Gilson. Un hermoso corte y pegue.

Como resultado del análisis comparativo realizado, la Asociación afirmó que Risieri Frondizi había cometido una gravísima falta al presentar como propio un trabajo que ha sido realizado casi totalmente por el profesor francés.

En 1974 se realiza una reedición que en realidad es una mera reimpresión literal (circunstancia que no se hace constar, por cierto) de la edición de 1953. Y a pesar de que más de veinte años transcurrieron de la primera y conflictiva edición, el "especialista más solvente" en cartesianismo, a juicio de la Revista de Occidente, no recogió en su estudio preliminar, o en sus notas, ni uno sólo de los trabajos producidos en tan largo lapso

Nuestro personaje jamás se rectificó de semejante hecho, tampoco escuchamos lo "¡qué barbaridad! ¡qué van a decir en el extranjero!" tan propios de nuestra tilinguería intelectual.

Notas:

(1)Su vicepresidente fue Richard Nixon y recibió el apoyo del ultraconservador senador Joseph McCarthy, presidente del Comité de Actividades Antiestadouidenses, quien afirmaba que la clase política demócrata estaba completamente infiltrada por agentes comunistas al servicio de la Unión Soviética.

(2) General Pedro E. Aramburu, Presidente provisional de Argentina; Doctor Hernán Siles Suazo, Presidente electo de Bolivia; Doctor Juscelino Kubitschek, Presidente del Brasil; Doctor José Figueres Ferrer, Presidente de Costa Rica; General Fulgencio Batista Zaldívar, Presidente de Cuba; General Carlos Ibáñez del Campo, Presidente de Chile; General Héctor B. Trujillo Molina, Presidente de la República Dominicana; Doctor José María Velasco Ibarra, Presidente de Ecuador; Coronel José María Lemus, Presidente de El Salvador; General Dwigth Eisenhower, Presidente de los Estados Unidos; Coronel Carlos Castillo Armas, Presidente de Guatemala; General Paúl E. Magloire, Presidente de Haití; Licenciado Adolfo Ruiz Cortines, Presidente de México; General Anastasio Somoza, Presidente de Nicaragua; Doctor Ricardo Arias Espinosa, Presidente de Panamá; General Alfredo Stroessner, Presidente de Paraguay; Doctor Manuel Prado, Presidente electo del Perú; Doctor Alberto F. Zubiría, Presidente del Consejo Nacional de Gobierno de Uruguay, y Coronel Marcos Pérez Jiménez, Presidente de Venezuela.

(3) La ingobernabilidad en Argentina a partir de 1955 estaba directamente ligada a la persecución del Peronismo y la resistencia que éste llevara adelante. En menos de cuatro años de presidencia Frondizi debe responder a 32 "planteos" militares hasta que es derrocado por un golpe de estado; el presidente electo en 1963 es derrocado en 1966 por el general Juan Carlos Onganía, el hombre que correspondía al espíritu de la reunión de san José de Costa Rica. Desde 1957, el Ejército argentino recibirá entrenamiento en guerra antisubversiva dada por oficiales del Ejército francés provenientes de Indochina y Argelia. En 1959, el desalojo del frigorífico Lisandro de la Torre ocupado por sus trabajadores en defensa de los puestos de trabajo se realiza según la doctrina de guerra aplicada por los franceses en la batalla de Argel.

(4) Babini ocupaban cargos en forma multifacético: miembro de la Comisión de Enseñanza del Consejo Superior (UBA), Vicepresidente del Consejo de Intercambio Cultural Argentino Israelí; miembro de la Comisión Nacional para el Año Geofísico Internacional 1957-1958; Rector Organizador de la Universidad Nacional del Nordeste; profesor de Filosofía de la Ciencia (UNLP); Director General de Cultura de la Nación y miembro del Directorio del CONICET, y en calidad de tal fue durante años miembro de la Comisión asesora de Ciencias Antropológicas e Históricas, la de Ciencias Sociales, la de Ciencias Económicas y Jurídicas y finalmente, la de Filosofía, Psicología, Filología y Ciencias de la Educación.

(5) Rodríguez Bustamante fue profesor y Jefe de departamento de Filosofía y Psicología en el Colegio Nacional Buenos Aires (UBA) a pesar de carecer de título universitario, lo cual había sido denunciado en el diario La Capital (Rosario) el 8 de mayo de 1957.

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Pegándole una Pigna a la historia (2da. parte)

A partir de la aparición del libro de Ceferino Reato, Operación Traviata (Buenos Aires, Sudamericana, 2008) y el pedido de justicia realizado por el Secretario General de la CGT, Hugo Moyano, respecto –ambos- del asesinato de José Ignacio Rucci, ha aparecido una novedad en el público que consume lo producido por la comunicación social y la industria cultural. El discurso oficial de lo que fueron los setenta ya no los seduce.

Obviamente, esto obedece al proceso de esmerilamiento –según la expresión de Jorge Asís- que sufriera el Gobierno durante la crisis del campo, que como un efecto secundario y no buscado, produce esta repregunta por ese período de nuestra historia. Que ya no acepta la visión que de esos hechos «fija» Horacio Verbitsky a través de su libro Ezeiza (Buenos Aires, Contrapunto, 1985), asentando las bases de la hasta ahora «historia oficial», con sus buenos –los montoneros- y sus malos –la “derecha peronista”-; pero que tampoco acepta las reivindicaciones de la dictadura militar que propone la fábrica de «gorilas» de Cecilia Pando. Me voy a tomar la licencia de colocarme en este nuevo sentido con mi trabajo Sindicalismo y dictadura: una historia poco contada (Buenos Aires, Biblos, 2007), del cual he extraído algunos elementos para este artículo.

 

Isabel firmó los decretos sobre la represión

En la memoria de la clase media, el período 1973-1976 está registrado como un momento caótico, que en muchos casos prefieren olvidar. ¿Qué es lo que pasó?

Desde 1955 hasta 1973 transcurren 18 años a lo largo de los cuales se produce uno de los debates más importantes de la historia argentina, pues hacía 10 años que se venía construyendo un modelo de país frente al cual, una camarilla militar enancada en un sector social se oponen al mismo e interrumpen su desarrollo. Este debate se inicia el 16 de septiembre de 1955 con el golpe de estado que destituye a Juan D. Perón, concluyendo el 25 de mayo de 1973, cuando un justicialista –Héctor J. Cámpora- asume la Presidencia de la Nación.

Es paradigmático que quien debe entregar el mando sea el general Alejandro A. Lanusse, que se opusiera al peronismo desde el fracasado golpe de 1951, y al cual Perón lo considera como un ejemplo de traición consecuente, cuya historia parte de la traición a Lonardi, que se negó a saludar al Jefe de Granaderos por ser el primero de la escolta presidencial que traicionó a su Presidente, pasando por la traición a Frondizi, a Illía, a Onganía y a Levingston (Perón, Juan Domingo, A los compañeros del Frente Justicialista de Liberación, en Las Bases, 8 de marzo de 1973, p.6).

Muchos contribuyeron al logro de esa victoria justicialista con su esfuerzo militante, aún con sus vidas entregadas por un ideal plasmado en el símbolo «Perón vuelve», escrito millones de veces en cuanta pared había en Argentina, en ese transcurso se suma una joven generación que no tiene recuerdos en su memoria personal de los gobiernos de Perón, pero que pone en su regreso la esperanza. Y por eso, de la plaza de ese 25 de mayo de 1973, ellos podrán decir, no habrá ninguna igual... no habrá ninguna.

El punto de partida para comprender la estrategia de Perón, a partir de ese momento, es el Acta de Compromiso Nacional firmada el 8 de junio de 1973 entre José Ignacio Rucci por la Confederación General del Trabajo, Julio Broner por la Confederación General Económica y José Ber Gelbard por el Gobierno, sellando institucionalmente el denominado «pacto social». Se trataba de un proyecto pacífico de reconstrucción y liberación nacional.

La mencionada Acta no se reduce a una reglamentación de pautas económicas, explícitamente ella sostiene: "...esta Acta de Compromiso no es un acuerdo coyuntural de precios y salarios, es la definición de una acción política irreversible..." (Revista Panorama, 1973, N° 337, pág. 6). Es decir, se trata de una alianza entre el movimiento obrero organizado y las entidades empresarias con vistas a la acción política que constituía el plan de gobierno, pero también era un pacto político al cual, desde la conformación de La Hora del Pueblo, la Unión Cívica Radical se suma a ese proyecto creando una legitimación del sistema democrático.

Ese proyecto de reconstrucción y liberación nacional sufre dos fuertes embates: el asesinato de José I. Rucci y la muerte de Juan D. Perón. A ello lo acompaña la actitud de FAR y Montoneros de enfrentamiento a Perón (Revista El Descamisado, 1973, N° 119, pág. 2) y su pasaje a la clandestinidad en septiembre de 1974 durante un gobierno democrático, actitud funcional a los grupos de poder antiperonistas que nunca habían dejado de tramar una nueva reacción.

La presidente María Estela Martínez de Perón debe afrontar una situación verdaderamente crítica sin contar con el apoyo de la oposición, que hubiera permitido una transición ordenada. Por el contrario, Raúl Alfonsín expresará acerca de la situación política vigente que "...el peronismo ha operado aceleradamente el desplazamiento de sus sectores progresistas [...] La calificación de «golpe de derecha» corre exclusivamente por nuestra cuenta..." (Revista Panorama, 1974, N° 354, pág. 13); Arturo Frondizi hablará de una participación directa de las Fuerzas Armadas en el llamado «post-peronismo», y Ricardo Balbín dirá que es necesario llegar aunque sea con muletas, a las elecciones de octubre de 1976, cuando un radical -según él- sería el nuevo presidente.

Por su parte, a esto que se denomina «una etapa caótica» es posible cuantificarla. En octubre de 1975, el Ejército argentino estimaba que los miembros del ERP eran 280 cuadros militarmente activos y 3000 de escaso valor militar (Tucumán, Argentina: cuna de la Independencia (1816-1977) y sepulcro de la subversión (1975-1977), Buenos Aires, S/d. 1979, pág. 57) y en abril de 1977 la Junta Militar estimaba que la fuerza de Montoneros era entre 2.843 y 2.883 (La Opinión, 21.04.1977). A su vez, la violencia ocurrida entre el 25 de mayo de 1973 y el 24 de marzo de 1976 por el operar de los grupos guerrilleros arrojaba un número de víctimas de 1.358 personas, de las cuales 66 eran militares, 136 policías provinciales, 34 de la Policía Federal, 445 guerrilleros y 677 civiles (Floria, C. A. y García Belsunce, C. A., Historia política de la Argentina contemporánea (1880-1983), Madrid, Alianza, 1988 pág. 232) (1). Puesto en cifras y tomando en cuenta el creciente descrédito que las organizaciones guerrilleras iban ganando, eran un claro signo de su derrota política.

Coincidentemente con ello, en enero de 1976, el comandante en jefe del Ejército, Jorge R. Videla, elaboró un informe sobre las organizaciones guerrilleras donde se las caracteriza como de impotencia absoluta en cuanto a su poder militar, señalando que se habría demostrado la incapacidad de los grupos subversivos para trascender en el plano militar (Clarín 30.01.1976).

Las medidas que se tomaron frente al accionar subversivo se encuadraron en el marco del estado de sitio, complementándose con la promulgación de los decretos 2.770/75, 2.771/75 y 2.772/75 el 6 de octubre de 1975 y firmados por Italo A. Luder –presidente provisorio del Senado en ejercicio del Poder Ejecutivo- abriéndose la posibilidad de organizar la represión legítima en forma legal. Reincorporada en el ejercicio de sus funciones la presidente Martínez de Perón encomienda a José Deheza la redacción de un proyecto de ley que contemple las necesidades de la defensa nacional, y sustituya el decreto-ley 16.970/66 promulgado por el general Juan C. Onganía, a la vez que deroga los decretos en cuestión.

El proyecto ingresa en la Cámara de Diputados el 21 de octubre de ese mismo año y es aprobado con reformas, el 31 de noviembre (el mismo puede ser consultado, al igual que el texto de los decretos en nuestro Sindicalismo y Dictadura).

Hay dos elementos centrales sobre los que se construye el proyecto: 1) Para que actúen las Fuerzas Armadas es necesario que se declare al territorio donde operarán como «zona de emergencia», lo cual solo puede plantearse por conmoción interna grave. Esa herramienta decisoria está en manos del presidente (artículos 26 y 30). El tema es debatido y finalmente se aprueba que el Poder Ejecutivo tomara la decisión pero debe informar inmediatamente al Congreso para su ratificación o rectificación. 2) Se mantiene la autonomía de los magistrados judiciales que desempeñen funciones en los teatros de operaciones (artículo 29 y 35), sosteniendo la garantía de los derechos de quienes fueran detenidos o prisioneros. Finalmente, sostiene la explícita prohibición –aun en el ámbito militar- de establecer la pena de muerte.

El llamado Grupo de Trabajo compuesto, entre otros diputados por Ricardo de Luca, Nilda Garré, Luis Rubeo, Carlos Auyero, Carlos Imbaud, Julio Migliozzi, Jesús Porto, Enrique Osella Muñoz, Eduardo Farías, Roberto Bustos, Julio Mera Figueroa, Carlos Palacio Deheza, Luis A. Sobrino Aranda y Julio Bárbaro obstruyen el llamado a sesiones extraordinarias amenazando solicitar un juicio político a la presidente, lo cual hace que el proyecto aprobado en diputados no se pueda tratar en 1975 en el Senado. Abiertas finalmente las sesiones extraordinarias el 24 de febrero de 1976, las acciones psicológicas de preparación del golpe de estado (lock out, la prensa, etc.) tuvieron más peso sobre los senadores que la necesidad de tratar dicho proyecto.

Como queda claro, la represión no se hizo en nombre de ningún decreto de un gobierno democrático. También que el «caos» y la posibilidad cierta de una «patria socialista», es puro verso y tiene más de terrorismo mediático e intensiones ocultas que otra cosa.

 

En Argentina hubo una guerra sucia.

Si tenemos que responder el por que del golpe de estado de 1976, la documentación existente nos impide seguir diciendo que fue para evitar un triunfo del inmundo trapo rojo. Veremos entonces quien organizó el fragote y sus motivos.
Los grupos económicos que conformaron el núcleo de la conspiración estaban representados por tres sectores: el sector agropecuario, fundamentalmente compuesto por la SRA; el sector financiero, cuya cabeza visible era la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) y finalmente estarán los miembros de la patria contratista encuadrados en la Unión Industrial Argentina (UIA). A pesar de la diversidad de intereses que poseían, los grupos económicos que apoyaron el golpe militar tenían en común la convicción de que en Argentina se desarrolló un capitalismo tortuoso (Canitrot, Adolfo, Teoría y práctica del liberalismo en Desarrollo Económico, 1981, pág. 82) consistente en una mezcla de capitalistas débiles y sindicalistas fuertes.

Otro sector del empresariado lo conforma el llamado "grupo Perriaux", el más liberal y antiperonista. El nombre deriva del abogado Jaime Perriaux y en cuya casa se reunían para conspirar Enrique Loncan, Mario Cadenas Madariaga, Luis y Carlos García Martínez, Guillermo Zubarán, Horacio García Belsunce, Luis García Venturini, Alberto Rodríguez Varela, el general (R) Hugo M. Miatello. Quienes ponen "oficialmente" al grupo en contacto con el Ejército serán los generales Santiago O. Riveros, Carlos G. Suárez Mason y el mencionado Miatello. También informan al almirante Emilio E. Massera. En forma indirecta mantenían contactos con Walter Klein, Adolfo Diz, Alejandro Estrada y Manuel Solanet. Allí también concurría José A. Martínez de Hoz (2) .

En el caso de los militares podríamos distinguir tres bloques «ideológicos», los liberales representados por Jorge R. Videla y Roberto Viola; los "nacionalistas" representados por Carlos G. Suárez Mason y Benjamín Menéndez, y finalmente, los populistas expresados por Eduardo E. Massera.

Lo que estos grupos sostendrán frente al "capitalismo tortuoso" es un discurso que culminan de articular después de la muerte de Juan D. Perón, considerando ese momento como un "ahora o nunca", pues en octubre habría elecciones y el futuro presidente sería otro peronista o a lo sumo un radical. Por eso consideran necesario erradicar lo que llamaron la subversión, pero que lejos estaba de ser "la patria socialista" sino que se trataba de desarticular el armado social que el Peronismo había realizado a lo largo de treinta años, cuyo eje eran el Movimiento Obrero Organizado; lo que los militares llamarán opositores "complacientes" (radicales y la izquierda parlamentaria); lo que quedaba del estado de bienestar, y por último, la economía urbano-industrial –levantada desde la década del treinta- cuyo soporte social eran los que consideraban "trabajadores indisciplinados" y "empresarios ineficientes" (Cavarozzi, Marcelo, Autoritarismo y Democracia (1955-1983), Buenos Aires, CEDAL, 1983, pág. 63).

En agosto de 1975, Videla es nombrado comandante en jefe del Ejército, y en octubre solicita que se prepare una carpeta con lineamientos generales, un juego en la mesa de arena, para ser utilizada sin fecha en un golpe de estado; según Juan Bautista Yofre (Ámbito Financiero. 23.03.2006), el pedido del trabajo se realizó cuando se conoció que era irreversible el retorno de la Presidenta a la Casa Rosada (3), después de unos días que pasó recuperando su salud en Ascochingas (provincia de Córdoba) y en noviembre de ese mismo año, el grupo fragotero encarga a José A. Martínez de Hoz y un equipo de empresarios y técnicos un plan de la nueva política económica a instrumentar, el cual quedará plasmado en un documento que lleva el título de "Bases para una Argentina Moderna (1976-1980)", que se dará a conocer el 2 de abril de 1976 en el discurso en el que, el ya ministro de Economía expone sus puntos de vista.

Tras el golpe de estado, la SRA se quedó con la Secretaría de Ganadería y logrará la derogación de la ley 21251/75, evitando al sector el pago de ingresos brutos provinciales. Un aumento del 72% en los precios de la producción animal en 1976 define la política hacia el sector emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con lo expuesto por Celedonio Pereda –presidente de la SRA-: "...llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos..." (La Nación 06.06.1976).

ADEBA -que reúne la banca privada nacional y extranjera- reclama y obtiene como botín el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Su titular, Narciso Ocampo, sostuvo ante la asamblea de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo que: "...la intervención de las Fuerzas Armadas el 24 de marzo de 1976 pone fin a un período histórico argentino, se abre así una etapa de promisorias perspectivas ya que, cualquiera sea su evolución y resultados finales, el solo hecho de que se apunte al ordenamiento social y económico y se restituya el principio de autoridad, constituye un vuelco indiscutiblemente positivo..." (ADEBA - Memoria 1975-1976, Buenos Aires, 1976, pág. 8).

La Asamblea Permanente de Grupos Empresariales (APEGE) –formada en 1975 para contrarrestar a la Confederación General Económica (CGE) que apoyó el proyecto nacional de Perón- tenía entre sus miembros a la Unión Industrial Argentina (Jorge Aguado), la Cámara Argentina de Comercio (Armando Braun), la Cámara Argentina de la Mediana Empresa –CAME- (Osvaldo Cornide), la Sociedad Rural (Celedonio Pereda), la Cámara Argentina de la Construcción (César Polledo, Roberto Meoli), la Cámara de Sociedades Anónimas (Federico Peña) y la Cámara de Grandes Tiendas (Juan Sabaté), organiza el 16 de febrero de 1976 un lock-out patronal, los apagones y el cierre premeditado de negocios como parte de una estrategia donde izquierda y derecha eran funcionales en la preparación del golpe de estado . Su accionar junto al de algunos medios de comunicación buscó precipitar un estado de ánimo colectivo –particularmente de la clase media- a favor de un cambio de gobierno, por el «caos» reinante. Como resultado de ello y tras el golpe, la CGE es disuelta por medio del decreto 21.599/77, mientras que el resto de las organizaciones empresariales continúan su funcionamiento institucional.

La suciedad de esa supuesta guerra está en los verdaderos motivos por los cuales se hizo el golpe de estado, a lo que no es ajeno que el 53.8% de los desaparecidos sean trabajadores, muchos de los cuales eran dirigentes sindicales; que a los dirigentes peronistas se los encarceló en barcos y cárceles en condiciones indignas e injustas; que las acciones durante todo el proceso dictatorial fueran llevadas adelante por el Movimiento Obrero Organizado; que cuando hay que denunciar las desapariciones son dirigentes peronistas que solo acompañados por las madres de los desaparecidos, marchan hacia la Comisión de DD. HH. de la OEA para hacerlo.

Decía el novelista alemán Ernst von Salomón: la verdad cobra venganza. Es bueno que dejemos entonces de "comer vidrio" y comencemos a colocarnos más allá de Verbitsky y Pando, para develar la verdad… que sólo se explica cuando contestamos ¿quién? ¿por qué? ¿a quién benefició?

 

 

Notas:

(1) Para tener una dimensión en nuestros días, compárese con los 7000 que mueren por año desde 1998, en accidentes de tránsito.

(2) Martínez de Hoz estaba ligado a la Banca Morgan a través de su cargo en el directorio de Western Telegraph (grupo ITT) y por su lugar en ACINDAR –filial de la US Steel- cuya presidencia ocupara de 1973 a 1976.

(3) Aludiendo a ese intento fallido de reemplazo «institucional» o «bordaberrización», en los llamados Documentos Básicos del Proceso de Reorganización Nacional, se sostiene en su primer párrafo: "Agotadas todas las instancias del mecanismo constitucional, superada la posibilidad de rectificaciones, dentro del marco de las instituciones..." Buenos Aires. Presidencia de la Nación 1976, p.3

(4) Los momentos centrales de esa preparación fueron dados el 18 de diciembre de 1975 se levanta el brigadier Jesús Orlando Capellini, logrando el desplazamiento del comandante de la Fuerza Aérea –Brigadier Héctor Fautario- quien compartía la idea de una salida democrática y asumirá el golpista brigadier Orlando R. Agosti. Después del mencionado lock-out, APEGE convocará a una semana de protesta del 21 al 28 de febrero de 1976. En 1977 se declara el 16 de febrero, aniversario del lock-out Día del Empresariado.

 

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El tema del indio en Argentina

En nuestra tapa y contratapa nos ocupamos del tema del indio, del largo recorrido en sentido inverso -desde la dignificación a la degradación- que ha tenido en los últimos cincuenta años. El 2do. Plan Quinquenal del Peronismo lo incluye dentro de la “unidad del pueblo argentino” y del logro de “un alto nivel de vida material y espiritual para el capital humano que compone la comunidad”. De ahí en más, los sucesivos gobiernos, a partir de 1955, enarbolaron la retórica excluyente del “12 de octubre” y a través del Fondo Nacional de la Artes realizaron “viajes de estudio” a las distintas “comunidades” indígenas para comprar “artesanías” y sacarse fotos. En paralelo, el acompañamiento Universitario no fue mejor: a su manía clasificatoria, que le servía a cualquiera menos a su OBJETO de estudio, le siguió la murga indigenista y su falsa identificación empática con el “problema del indio”. En el fondo, el racismo fue su sustento. La apelación a “salvar su cultura” –hoy en forma de relativismo cultural- guarda similitud con la de los practicantes de “cultos” new age, para quienes no resultan insólitos los ritos de la pachamama en la terraza de un edificio céntrico. Mientras, el indio se muere de hambre.

Hubo quienes, a los tropezones, se ocuparon con cierta honestidad del drama indígena, iniciando su “camino al desierto” como Rodolfo Kusch, del que no volvieron, por cuanto es imposible la “salvación por la cultura”. La salida de la marginalidad, la explotación y el sometimiento y su integración plena tiene que ser el resultado de una urgente y dura intervención estatal impensable en este momento y con este Gobierno. Dicho de otra manera, un grupo de argentinos, por su condición de indios, seguirá muriendo, mientras el INADI se ocupa de promocionar “casamientos” de maricas.

Sin duda, la percepción de los años 50 ha envejecido y requiere una actualización doctrinaria y política. Empecemos por reconocer su existencia, sus realizaciones y sus faltantes, prescindiendo de la hipocresía progresista, del indigenismo barato (para consumo inclusive de algún indio avivado y explotador de su gente) y de la barbarie de más de un universitario que labra su “cursus honorum” exponiendo “científicamente” el hambre de sus compatriotas.

A efectos de ayudar a clarificar sobre este tema, que sin duda constituye parte de la problemática nacional, por diversas y profundas razones, El Escarmiento hace su pequeño aporte reproduciendo en su sección dedicada a los memoriables, "La protección del aborigen en el 2° Plan Quinquenal" de Carlos Ernesto Abregú Virreira, publicado en 1953 por la Subsecretaría de Informaciones de Presidencia de la Nación Argentina.

 

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Pegándole una Pigna a la historia

Una de las necesidades que posee la ideología neoliberal para llevar adelante su proyecto de globalización es transformar la concepción del tiempo que habla de un pasado, presente y futuro en un presente instantáneo. El pasado por la tradición y el futuro por los proyectos, son capaces de generar conductas y hábitos que chocan ideológicamente con la «filosofía social» de ese neoliberalismo, a la cual conocemos como «consumismo».

Respecto del pasado, dos son los caminos que lleva adelante esta obra de verdadera aculturalización: una es asentar como verdad indiscutida que todo lo que signifique alusión al pasado debe ser eliminado, porque lo importante es lo que estamos haciendo a partir de ahora. Viejo concepto que trae la Ilustración que niega lo anterior por considerarlo un pre-juicio.

Claro, pero la vida no es como aquellos viejos cines de barrio que con el «continuado» permitían que la película empezara cuando uno llegaba. Entonces el neoliberalismo intenta el segundo camino, encargándose de mostrar una imagen falsa o cuando menos mañosa del pasado para dejar en un mismo lodo, todo manoseao.

Para hacer eso es necesario contar con «historiadores» ad hoc con cierta especialidad mediática o divulgadores de falsedades, discípulos de Silvano Santander.

Vamos a enviar a "El Escarmiento", una serie de notas donde hablaremos de las piñas que le han dado a la historia para ir "formando" una joven generación ignorante de la verdad, por supuesto que los neoliberales no conocen la sentencia de von Salomon: "...la verdad siempre toma venganza".

 

Perón era nazi

Un miserable mentiroso llamado Silvano Santander escribió un panfleto denominado Técnica de una traición: Juan D. Perón y Eva Duarte agentes del nazismo en la Argentina (Buenos Aires, Antygua, 1955) cuyo prólogo para la edición argentina (la original se hace en Uruguay) la firma a bordo del acorazado 9 de julio que ha participado del golpe de estado de 1955 (pura basura). A esta patraña escrita por un antiguo colaborador de Spuille Braden (a quien lo presentó Vittorio Codovila) o sea, un «garca paladar negro», lo destruyó en primer lugar, junto a sus documentos trucados la Comisión Investigadora de Actividades Antinacionales del Uruguay por no presentar, precisamente, documento alguno; luego el Tribunal Superior de Honor del Ejército Argentino con su fallo de 1956, finalmente Enrique Díaz Araujo reúne todos los datos de la mentira (La conspiración del '43, Buenos Aires, La Bastilla, 1971).

Pero dejó cría. Así surge Uki Goñi & asociados (Engañi), quien sostiene que el gobierno de Perón facilitó de varias maneras, pero sobre todo enviando agentes a Europa, el traslado a la Argentina de nazis. El principal encargado habría sido un ex capitán de la SS (Sturmbannführer) Carlos Fuldner, argentino de nacimiento cuya familia había vuelto a Alemania en la década del treinta. Este, después de la guerra, escapa a Madrid y habría organizado la primera red de escape a la Argentina. Una verdadera novela,
pues en primer lugar, los nazis declarados que venían a la Argentina -porque muchos otros fueron a los Estados Unidos- lo hacían con pasaportes de la Cruz Roja otorgados en Italia y muy pocos provienen de España.

Sigamos con Engañi, según el cual, Perón, tenía una simpatía natural (¿?) por el nazismo, el fascismo y los oficiales del Ejército alemán, a su vez, señala el hecho que éste dijo que consideraba que los juicios de Nüremberg eran una infamia. También Engañi hace ver que Perón quería traer a Argentina a científicos y técnicos alemanes, y con ellos una gran cantidad de criminales de guerra como Adolf Eichmann y Josef Mengele, que también entraron al país disfrazados de técnicos. Hasta aquí las acusaciones.

Pero como dijo un león herbívoro: la única verdad es la realidad, y así encontramos a quien de niño entró al país en aquella época, su nombre es Rubén Ezra Beraja -ex-presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA)- afirma que debemos reconocer que el general Juan Domingo Perón en todo momento mantuvo una muy buena relación con la comunidad judía y no se lo puede acusar de anti-semita [...] Argentina fue la segunda Nación latinoamericana -la primera fue Uruguay- que reconoció el estado de Israel (El Cronista, 9.12.1992 p.12-13).

En 1946, por primera vez en la historia argentina se conceden días libres a los soldados conscriptos de confesión judía para que puedan celebrar sus fiestas religiosas. Al año siguiente, se instituye la primera Feria del Libro Judío. Durante mucho tiempo hubo colonos israelíes en algún kibutz de Israel que no pasaba frío gracias a las frazadas con el sello de la Fundación Eva Perón, enviadas en 1948, cuando Argentina reconoció la soberanía del Estado israelí. Tanto es así, que en 1951, Golda Meir visita
Buenos Aires para agradecerle a Eva Perón la labor realizada en favor de su país.

Personas de confesión religiosa judía ocuparon lugares de importancia tanto en el Gobierno como el Movimiento Peronista, tal el caso de Miguel Angel Borlenghi, ministro del Interior; Abraham Karislavin sub-secretario del Ministerio del Interior; León Rabovitch es nombrado juez; Pablo Mangel será el primer embajador argentino en Israel; el rabino Amran Blum es designado
catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), y asesor presidencial en temas religiosos; la Constitución de 1949, incluyó una condena a la discriminación racial y religiosa. En ese mismo año, Eva Perón pronunció un discurso en el que afirmaba que quienes propiciaban el antisemitismo en la Argentina eran los nefastos representantes de la oligarquía. El jefe de prensa del gobierno peronista, Raúl Apold, era de confesión judía; en el diario "La Prensa" del período cegetista (1952-1955) colaboran intelectuales de origen judío como César Tiempo, Eduardo Koremblit, León Benarós y Julia Prilutzky Farny que carecían de militancia política. Y algo aún más anecdótico: el relator deportivo Luis Elías Sojit, amigo personal de Perón y Evita, que populariza la frase: "hoy es un día peronista", también era judío. El politólogo israelí Ranaan Rein sostiene que Perón era demasiado perspicaz para caer en el antisemitismo. (La Nación 22.02.2006).

La aseveración sobre los juicios de Nüremberg provienen de un texto que no firmara Perón, sino los periodistas Luca de Tena, Esteban Peicovich y Luis Calvo, quienes han escuchado unas grabaciones realizadas por Perón y las editan bajo el nombre Yo, Juan Domingo Perón. Relato autobiográfico (Barcelona. Planeta. 1981). De cualquier manera, las voces críticas sobre esos juicios tienen diversas voces: uno de los autores más cáustico con estos juicios es el inglés F. J. P. Veale, quien llegó a afirmar que en 1945 los pueblos de Europa que se encontraban en el bando de los vencedores volvieron de pronto a sus costumbres de piedra. A esas críticas se suman los nombres de Hannah Arendt, Bert Röling, Hedley Bull y Hans Kelsen, y a ninguno de ellos se los puede tratar de filonazismo.

Arendt, que era judío-alemana, dice que considera extremadamente débiles las motivaciones adoptadas por los países vencedores para justificar los poderes jurisdiccionales que le atribuyeron al Tribunal de Nüremberg; el holandés Röling -que fue miembro del Tribunal de Tokio, versión asiática de Nüremberg- sostuvo con firmeza que la finalidad de ambos procesos no fue la de hacer justicia, sino que éstos habían sido utilizados intencionalmente por los vencedores con fines propagandísticos y para ocultar sus propios crímenes. Para el inglés Bull, esos juicios cumplían la arcaica función sacrificial; para el austriaco Kelsen el proceso y la sentencia no podían tener el valor de un antecedente judicial por expresar solo la voluntad del vencedor. A ello se suma el italiano Danilo Zolo quien sostiene que aun a un dictador lo debe juzgar su propio pueblo. Con esto demostramos que desde el punto de vista académico y jurídico, la crítica al juicio de Nüremberg -como al de Tokio- no es factible de relacionarla causalmente con una posición, como dijo Jauretche irónicamente, nazi-facho-nipo-falangista (Cf.: Zolo, Danilo, "La justicia de los vencedores", Buenos Aires, 2007, Edhasa).

Respecto de los científicos que llegaran a Argentina -como a los Estados Unidos, donde nació Engañi- efectivamente desarrollaron la industria aeronáutica construyendo el Pulqui I y II, aviones a reacción de construcción y tecnología nacional dirigidos por el ingeniero alemán Kurt Tank, al igual que locomotoras que se producían en Córdoba. A ello se le suma la planta experimental de generación de energía atómica montada en la isla Huemul, bajo la dirección de Ronald Richter que culminará con la inauguración del primer reactor totalmente nacional en 1955. (Mariscotti, Mario, "El secreto atómico de Huemul", Buenos Aires, 2004, Ed. Sigma).

La presencia de Mengele en Argentina es algo a demostrar. De cualquier manera, sostener cierta afinidad del peronismo o de la persona de Perón con el nazi-fascismo ha sido negada por especialistas (citando solo textos en castellano) como De Felice, Renzo "Entrevista sobre el Fascismo" (con Michael A. Ledeen), Buenos Aires,1979, Ed. Sudamericana; Rein, Raanan, "Peronismo, populismo y política". Buenos Aires, 1998, Editorial de Belgrano; Newton, Ronald C., "El cuarto lado del triángulo", Buenos Aires, 1995, Ed.Sudamericana. Respecto de la apreciación de Perón acerca los judíos remitimos a "El pensamiento de Perón sobre el pueblo judío", Buenos Aires, 1954, DAIA (ver el texto completo en la página web del Proyecto Gutenberg Ambas Américas: www.ambasamericas.net); Carta a María de la Cruz del 20 de abril de 1956 (Cartas del Exilio, p.109); Carta a Noé Davidovich del 21 de febrero de 1972 (Correspondencia I p.250-251).

Finalmente, el propio Perón sostiene en carta a la chilena María de la Cruz: "...no hay que olvidar que las fronteras pueden ser para los países pero que jamás los países deben ser para las fronteras [...] entre las creaciones del capitalismo internacional ha inventado, las fronteras son un elemento destinado a tener separados a los pueblos para explotarlos mejor [...] El verdadero patriotismo es el amor a los hermanos, a la comunidad [.] merced a su sentido de solidaridad y justicia. Ese amor a la comunidad no es excluyente ni es negativo [...] El sentido geográfico del patriotismo es un sentido humanísticamente negativo, porque separa con el odio a las comunidades más afines [...] Los judíos, sin una Patria geográfica, en lucha a través de cuatro mil años, han mantenido el sentido universal de su comunidad solidaria y así han podido resistir, no solo a la acción destructora del tiempo, sino también a sus numerosos enemigos que pretendieron destruirlos y aniquilarlos. Es un ejemplo de lo que pueden las verdaderas formas sobre las fuerzas y formas ficticias de la organización..." (Cartas del Exilio. Buenos Aires. Legasa. 1991 p.108-109).

Como vemos, aunque lo quieran ligar a alemanes, son cuentos chinos.

 

Perón y la represión a los indios

Hace algunos días, en el canal Encuentro (canal 5 de Cablevisión y Multicanal; 15 de Telecentro), emisora del Ministerio de Educación cuyos contenidos están orientados a un público joven, se difundió un programa donde se planteaba la represión que en 1946 se había llevado adelante contra los indios, durante el gobierno de Perón.

Los hechos que se relatan se inician el 15 de mayo de 1946, veinte días antes de la asunción presidencial de Perón, un grupo de aborígenes salieron de los departamentos jujeños de Cochinoca y Tumbayas, y de las cercanías de Orán en Salta. En los días siguientes se pusieron en marcha las columnas provenientes de otras haciendas lindantes con Orán, de Iruya y de Varas de Palca de Esparzo, sumando 174 integrantes del que se denominará Malón de la Paz. La idea era arribar a Buenos Aires en simultáneo con la asunción de Perón o al menos para participar del desfile del 9 de julio.

Las principales radios transmiten en cadena. Han pasado casi tres meses y han atravesado dos mil kilómetros a pie. Es un momento de euforia pues ya están en Buenos Aires.

Es un día de sol, claro y peronista, y en la plaza, la gente viva a los indios y al general Perón, quien ha aparecido en el balcón y los saluda. Tras un improvisado desfile al ritmo de erkes, charangos, sikus y quenas, un mensajero surge desde la Casa Rosada pidiendo la presencia de la representación indígena. Una pequeña comitiva entra. Los funcionarios seleccionan a dos mujeres y a un hombre collas y los llevan al balcón. Es un momento único, el Malón tocaba el cielo con las manos. La primera vez que la principal autoridad política recibe y se abraza en público con indios.

El contingente que bajó del norte es hospedado en el Hotel de Inmigrantes, donde son atendidos correctamente y donde se les asigna un pabellón. Llevan veintitrés días en Buenos Aires. De pronto, el gobierno comienza a cercenar el ingreso de intermediarios al Hotel de Inmigrantes. El miércoles 28 de agosto, funcionarios del gobierno les comunican que deben alistar sus pertrechos porque serán trasladados a otro lugar. En principio, se niegan, pero finalmente aceptan. Son trasladados a la estación Retiro y cuando llegan descubren que hay un tren con sus caballos, carros y mulas alistados para partir y devolverlos a la Puna. Hay forcejeos, empujones y golpes. Para evitar un tumulto en la estación, los mandan de vuelta al Hotel. Los aborígenes hacen gestiones frenéticas para contactar al mismísimo Perón y no son atendidos. En la madrugada, tropas de asalto al mando del general Velazco ocupan el Hotel de Inmigrantes, irrumpen en los dormitorios y comienzan a sacarlos a la rastra, golpeados y empujados escaleras abajo. Afuera, en una vía secundaria del puerto estaban los dos vagones, lejos de los andenes de Retiro, para evitar el escándalo y para mandarlos de vuelta, sin escalas, a la Puna. Hasta aquí lo que se relata, aunque de lo único que hay testimonios e imágenes es de la primera parte, de la recepción.

Lo primero que llama la atención, es que un hombre que se jactaba de tener sangre de indios, que escribiera la Toponimia Patagónica de etimología araucana (ver el texto completo en la página web del Proyecto Gutenberg Ambas Américas: www.ambasamericas.net) y que fuera el artífice de que los indios obtuvieran su libreta de enrolamiento, o sea, que no solo tuvieran existencia legal sino que se incorporaran a la ciudadanía, pudiera ordenar su represión arbitraria.

Lo que no nos cuenta Encuentro es el final de la verdadera historia. Ahí va el relato que nos trae Adriana Kindgard -una investigadora del CONICET y la Universidad Nacional de Jujuy- que publica en un libro colectivo: La invención del peronismo en el interior del país, cuyos editores son Darío Macor y César Tcach (nada que ver con peronistas fanáticos) en Rosario, Universidad Nacional del Litoral, 2003.

En Jujuy el peronismo se nutre en su conformación de diversas corrientes -como en todas partes- pero del tronco yrigoyenista proviene Miguel A. Tanco, el cual es electo el 24 de febrero de 1946 senador nacional por su provincia, con los votos mayoritarios de los departamentos de la Quebrada, la Puna y San Salvador de Jujuy, digámoslo sin ambages era el pobrerío que lo sostenía. Sensible a la necesidad de Justicia Social que contemplaba en su gente y a la proclamada por Perón, presentará el 7 de agosto de 1947 en el Senado un proyecto de ley de Expropiación de terrenos de la provincia de Jujuy que pertenecieron a los aborígenes (Diario de Sesiones, tomo I, 7.8.1947), aprobada la ley y adelantándose al decreto regulatorio que se promulgara en 1949, el gobierno de la provincia ya había dispuesto destinar una partida de 500.000 pesos para iniciar los trámites de expropiación (exp. 4005/48).

Esta historia termina con la expropiación de 2.000.000 (dos millones) de hectáreas que son devueltas a los collas de Jujuy, pero como lo hicieron peronistas como Tanco, para los «progre» no tiene validez. Importa más falsear la historia. Para nosotros, que contamos «la otra historia», compañeros como Miguel A. Tanco son los ejemplos que podemos transmitir a nuestros jóvenes para mostrarles que si una vez se pudo fue con el trabajo y esfuerzo sostenido. no por soñar con utopías, para que sepan que la Argentina que ellos quieran podrá ser realidad efectiva con una voluntad férrea y un objetivo claro.

 

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Olvidos y decepciones

"Debo confesar que tengo especial indulgencia con las personas distraídas;
sus olvidos y equivocaciones me conmueven en lugar de impacientarme,
y estoy pronto a disculpar a Tiberio Claudio de todos los crímenes
(falsos, tal vez) que le imputa Suetonio, por haber preguntado
al sentarse a la mesa poco después de que hiciera ejecutar a su mujer:
"Por qué no está la emperatriz?".
José Bianco, "Las Ratas".


Apagado o fuera del área de cobertura.

Sorpresa, asombro. Esto parece manifestar el poder oficial cuando se anoticia que carece de elementos suficientes para gestionar la totalidad de las variables políticas. Toda la apuesta pica destinada a encolumnar a las masas, sus dirigentes y representantes, detrás de una cuestión complementaria (las retenciones al agro) en relación a la cuestión principal (el destino del país), ha quedado diluida en los ingentes esfuerzos invertidos para mantener el paradigma de la invulnerabilidad o, si se quiere, de la permanente victoria.

Es que, a contrario de lo que propugnan los manuales de estrategia (de negocios, militares, de acción política), se ha invertido tanto capital en obtener un triunfo en la llamada "pelea con el campo" que las heridas y eventuales pérdidas que se registren al final de la batalla pueden tener efectos permanentes e inclusive superiores al logro conseguido.

Si no fuera por la absoluta falta de ingenuidad que tienen los protagonistas de la escena nacional, uno podría ser -como el personaje de la obra de Bianco- indulgente con las distracciones que padecen algunos funcionarios del Gobierno, principalmente cuando reclaman una cuota de entrega y lealtad a quienes, o los han desconocido tiempo atrás como interlocutores o les han "rifado" el porvenir electoral en el tiempo próximo.

Es que la conocida frase de acompañamiento hasta las puertas del cementerio cobró vida (valga el termino) con toda su amplitud. El riesgo de quedar atrapado en las entrañas de una posible necrópolis familiar hizo que toda una serie de concejales, intendentes, legisladores, sindicalistas, gobernadores y jueces, hasta hace poco propios o aliados, evitaran el completo embanderamiento en la causa oficial, a pesar de las presiones sostenidas para ello. El resultado fue el rápido reconocimiento de roles que cada uno de aquellos ocupa en la sociedad, como forma de guarecerse ante el chubasco convertido en temporal.

Sin embargo, esto no significa el prematuro reconocimiento de una oposición, finalmente consolidada para enfrentar al gobierno. Nada de eso, es algo mucho más profundo. Una especie de abducción que sufrieron los integrantes de los otros "poderes" del Estado para ocupar una posición "institucional", palabra repetida hasta el hartazgo y que supone una seria equidistancia de los objetivos particulares defendidos en la pulseada fiscal/agraria.

Este "balconeo" burocrático de la Cámara de Diputados, de la Cámara de Senadores y de la Corte Suprema, entre otros, no es nuevo. Generalmente, precede al momento en que el poder de turno, comienza a perder sus rasgos monolíticos y a generar sus propios anticuerpos. Lo nuevo es que haya ocurrido a tan poco tiempo del nuevo mandato presidencial, entendiéndose por esto tanto el administrativo como el del peronismo partidario.


Mensajeros de texto, uníos.

Si el gobierno hubiera observado con mayor detenimiento el rumor de la calle, se habría evitado el asombro de descubrir, a esta altura, la magnitud del proceso. En vez de enfrascarse en la reutilización de términos como "oligarquía" o "pueblo" que, si bien no han dejado de tener vigencia emiten una complejidad actual que trasciende la comprensión directa; tendrían que haber advertido que la guerra de trincheras que imaginaron inicialmente (piquetes y cortes de ruta por un lado y actos masivos y reiterados por el otro), derivo con rapidez en una guerra de posiciones que concluyo dinamitando sus bunkers de contención.

Esta modificación del juego de fuerzas tuvo un insospechado protagonista: el e-mail. Más que nunca, los correos electrónicos y mensajes de texto circularon para convocar "cacerolazos", marchas a las plazas, a las intendencias, a la residencia de Olivos, para comunicarse con los piquetes del campo, para responder a los programas de televisión, para comentar las noticias en las páginas web de los diarios, etc. Si los AK-47 figuran en las banderas de algunos países o formaciones armadas como símbolo y reconocimiento a su utilidad, el e-mail debería lucir en el estandarte de quienes protestaron contra las retenciones móviles. Las cacerolas o las carpas terminaron como elementos secundarios, de distracción, meros ropajes de la acción política. Lo definitorio fue el mail, porque su contenido de ideas o estados de emoción se transmitió con inmediatez e instantaneidad.

Ante tamaño instrumento táctico, el oficialismo respondió con métodos tradicionales: ocupación del territorio (la plaza de Mayo, la del Congreso) y de los medios de comunicación tradicionales (radios, tv, diarios), pero no pudo con el mail. Como los buques británicos ante la llegada de los Exocet durante la guerra de Malvinas, cuando visualizaron la estela ya fue demasiado tarde.

No es que debamos valorar el e-mail como el mayor instrumento de actividad política contemporánea. Sino que su utilización en esta contienda reveló un sentimiento de crispación social unido a su necesidad de expresarse a través de medios no controlados, directa o indirectamente, por el poder. Esta voluntad, más bien de tipo burgués (para usar otro termino revalorizado), se fue extendiendo al resto de la población, que les fue agregando su frustración particular, generando a su vez un estado colectivo de irritación que, cuando se quiso detener, fue tarde, contraproducente.

Estas "grietas" en los diques de contención social fueron ignoradas por el gobierno, quien se asentó en la respuesta de sus filas, aguardando un respaldo abrumador que no llego. Y no llegó porque, dejando de lado el apoyo formal que pueda significar una ley, quedo en evidencia un universo inasible para propios y ajenos como es el humor social, tan sensible luego del 2001, tan sensible luego del 2007.


La maza sin cantera.

Una de las principales preocupaciones de Perón, cuando les hablo a los congresales constituyentes de su partido, fue la de inculcarles el valor que la fuerza del espíritu tiene en la organización y sustentación de un proyecto político. La comunidad de ideas, valores y objetivos, la capacidad de iniciativa en el terreno y la rapidez para adaptarse a los frecuentes cambios de la reglas de juego fue unas de las tantas innovaciones que les presento como forma de hacer política de cara a los esquemas tradicionales.

En el presente, estos elementos siguen teniendo importancia. Pero no pueden ser aplicados con una óptica de movimientismo profesional combinado con cierta esclerosis estratégica, denotada a partir de levantar una bandera que algunos entienden, pocos explican y casi nadie justifica. La reiteración de estos errores puede llevar a un fracaso más profundo, de características irreversibles, que deje a la posición oficial golpeando en el vacío, asombrada por la ausencia de las presencias que reclama y, en su ingenuidad, interrogándose por qué no están.-

 

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ARGENTINA, AL ESTE DE JAVA

Explosiones, implosiones

Hace casi cuarenta años (1969) se estrenaba un digno ejemplo de aquellas películas que entrelazaban en su trama, acción y aventuras en un escenario atravesado por la erupción de un volcán en una isla del Pacífico, allá por 1883.
El film, que no es otro que "Krakatoa, al este de Java", sirve de referencia para observar el giro escénico que tomó la realidad política de nuestro país: el estallido de la pelea frontal por el poder, mediante la derivación de un conflicto sectorial y la participación de un conjunto de personajes, conocidos e ignotos, que tratan de satisfacer sus más diversas ambiciones metálicas (del bronce y del oro).
Todo esto se ha desarrollado al amparo de la erupción del volcán Chaiten, la que, si no fuera por la tragedia de quienes lo sufren, constituiría la metafora dramática de la implosión que se desencadenó en nuestra comunidad a todo nivel; una escenografía perfecta de la mejor producción nacional.
En medio de todo este entuerto, recíprocamente justificado en la pelea por las famosas retenciones móviles al campo, quedó al descubierto una de las mayores orfandades que padece la Argentina del siglo XXI: la política.

 

Sin red

¿Qué sucede cuando los detentadores del poder, públicos o privados, oficialistas u opositores, por insuficiencia de medios, ineficiencia de fines o inutilidad de objetivos, no alcanzan a consolidarse y ven peligrar su posición? Una de las salidas clásicas es el famoso "salto hacia delante", es decir, una proyección al vacío político, revestida de cierto sentido "épico", tendiente a aglutinar las fuerzas del terreno, recuperar protagonismo y, en el mejor de los casos, doblegar al adversario para alcanzar la "victoria" esperada.
Nada de esto tiene que ver con la solución de problemas de fondo o la adopción de medidas sustanciales que provengan de alguna concepción estratégica sobre lo que se quiere hacer con el país.
Para el gobierno, cuya utilización de los conflictos es recurrente, la crisis del campo sirvió a la finalidad de oscurecer la mirada pública hacia otros temas irresueltos y que hacen a su responsabilidad inmediata: el nivel de pobreza, educación y seguridad, es decir, nada menos que el bienestar de muchos argentinos que no han visto los proclamados beneficios de la "redistribución del ingreso" de las retenciones móviles.
La oposición, al fin, encontró una bandera, para la mayoría ajena, de reivindicación sectorial, que le permitió abordar la única lucha que está dispuesta a dar: la lucha mediática. Este grupo variopinto de opositores reunió desde "sellos" troskistas y ultraconservadores hasta dirigentes de discurso profético, que confunden términos provenientes de la obstetricia y la religión, para deleite de sus simpatizantes.
Y finalmente, pero no menos importante, queda el campo, cuya diversidad ha sido ignorada tanto por el error oficial como por los gorilas que aprovecharon la oportunidad para cambiar su imagen y hacer ejercicios airados de civilidad.

 

La normalidad de la excepción

¿Qué sucedió para llegar a esta crisis interna, sólo comparable en términos de confianza social, a la registrada a fines de 2001?
Una de las maneras de acercarse a este tema implica, desde el inicio, pensar la división entre lo ordinario y lo extraordinario. En otras palabras, aquellos acontecimientos que superan el regular devenir de las cosas, se ubican en la genérica categoría de excepcionales y, cuando estos, a su vez, producen un impacto negativo en la vida de las personas y sus bienes, alcanzan el llamado estado de emergencia.
Que el manejo de tales situaciones obliga a la utilización de medios especiales para superarlas no es novedad. Tampoco es novedad que dicha atribución dura tanto como la emergencia que debe conjurarse. Lo curioso es que la prolongación en el tiempo de la excepcionalidad, sirva para justificar la totalidad de una acción, aún en un entorno positivo.
Desde la antigüedad hasta nuestros días, la cuestión de la emergencia y su tratamiento desde el poder político ha sido objeto de reiterados estudios. Recientemente, autores como Giorgio Agamben se han ocupado, además, de dar una vuelta de tuerca al tema al introducir un rasgo que se evidencia en la actualidad: la dimensión de lo extraordinario en la normalidad, en la solución de lo cotidiano.
Nuestro país, que ha tratado de restringir el uso del poder excepcional desde su institucionalización (véase las previsiones adoptadas para evitar la suma del poder público) fue recorriendo un sendero que se inició por una construcción judicial de los decretos de necesidad y urgencia y que luego, con la reforma constitucional de 1994, tuvo su reglamentación.
Pero en medio de ello, quedaron fuera de control las sucesivas leyes de emergencia, urgencia, etc. que respondieron a los más diversos motivos pero cuyo objetivo fue siempre el mismo: la delegación legislativa de poder.
Desde el regreso a la democracia, primero fueron "las grandes regulaciones sociales de urgencia" (congelamientos de salarios, jubilaciones), luego vinieron las "grandes modernizaciones" (emergencia administrativa, privatizaciones), después las "emergencias pacificadoras" de principios de este siglo y, luego, las "urgencias del crecimiento": la necesidad de tener remedios extraordinarios para administrar la denominada recuperación extraordinaria.
Lo interesante de todo este proceso fue una declinación de las formas legales. Lo que era ley fue decreto y lo que era decreto se transformó en resolución. Esta discrecionalidad explica, en parte, que el aumento de las retenciones móviles haya sido dispuesto por un ministro, con la misma facilidad con que se nombra a un cadete o se compra una partida de librería (diríamos que la facilidad fue mayor en el caso del campo).
Y esto, que parece un tema ritual, es nada menos que la degradación institucional que culminó en el conocido "paro" agrario, en el estallido corporativo que puso sobre el tapete la excepción en la normalidad, el arbitrio de la urgencia en lo ordinario.

 

El peronismo geológico

Mientras tanto, ¿Que hace el peronismo ante este cuadro de situación? Por supuesto, es difícil obtener una única respuesta. Si sigue la línea orgánica queda atado a las consecuencias de la política oficial. Si se ubica al lado de los dirigentes agropecuarios termina apoyando esa mezcla de gorilismo y barricada que destila la protesta.
Es evidente que debe superar esa dialéctica y avanzar hacia una respuesta inteligente, que le permita "oxigenar" su pensamiento más allá de la coyuntura. No le vendría mal buscar en sus orígenes para recuperar algo de la identidad perdida.
Sin embargo, esta búsqueda no debe quedar sujeta a los liderazgos fallidos que, como capas de eras sucesivas, han sedimentado la conducción del movimiento.
Más allá de esta advertencia, mientras no se arbitre un debate franco sobre su futuro, el peronismo seguirá como ahora, desorientado, humeante, en medio de la lava de un volcán político que estalló y que, como en la película, está dispuesto a llevarse a muchos mientras siga activo.

s.m.

 

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QUEMA DE PASTIZALES Y CORTINA DE HUMO

Recientemente una ola de incendios en el Delta bonaerense y entrerriano llamó la atención de todo el país. Pero no nos engañemos: esto sucedió solo porque el humo llegó a la ciudad de Buenos Aires y porque molestó a sus habitantes. Dicho de otro modo, el tema fue noticia porque generó preocupación en la Capital y no por lo que esos incendios implican desde el punto de vista ambiental para todos los argentinos. De hecho, las noticias se centraron más en cuántos incendios hubo, en dónde y qué nivel de toxicidad tenían que en tratar de esclarecer quiénes fueron los responsables y por qué esta vez el humo llegó hasta el corazón de “La Reina del Plata”.

 

Fuegos hubo siempre…

Desde que el ser humano lo descubrió, el fuego fue una de las herramientas más antiguas y fundamentales. Donde hay pastizales, se lo usa. En el Delta, por ejemplo, su aplicación es habitual entre los ganaderos. Quemando los pastizales se puede mejorar la pastura ofrecida como forraje para el ganado y, por consiguiente, se mejora la actividad productiva. Los ganaderos buscan lograr el rebrote, que es obviamente mucho más nutritivo que los pastos secos, tan poco apetecibles para el ganado. Por eso, el uso del fuego con este fin es una práctica de manejo de pastizales muy antigua, no sólo en los del centro-norte de nuestro país, sino en varias regiones del mundo, porque sus beneficios están suficientemente comprobados.

 

Fuegos buenos y fuegos malos

Es decir, que el fuego como herramienta puede ser muy útil. De modo que las quemas pueden ser buenas o malas según sean realizadas. Por eso, no hay que temerle tanto al fuego como a quien lo genera. Para que un fuego se realice responsablemente hay que contemplar varios aspectos. Algunos de ellos son: la temperatura del aire, la dirección y velocidad del viento, la humedad del aire, la precipitación y el contenido de humedad o agua del suelo. Estos factores, aunque están fuera del control humano deben ser conocidos y tenidos en cuenta. Además, hay que tomar otros recaudos ineludibles, como el saber asesorarse sobre cómo, cuándo y con qué técnica conviene usar el fuego (el INTA cuenta con técnicos especializados en fuego). Por ejemplo, los fuegos frontales con viento a favor queman rápido y afectan poco al suelo. Por el contrario, hacerlo viento en contra implicará que avance más lentamente. Lo importante es saber qué técnica conviene aplicar de acuerdo al tipo de pastizal y a las condiciones climáticas de la región. En función de ello se deberá determinar la cantidad y calidad del combustible, la fecha y estación del año y la hora de aplicación de la quema. Previo a ello, habrá que verificar las condiciones climáticas del día (en particular, la dirección y fuerza del viento), notificar a las autoridades locales y a los vecinos sobre el día en que se realizará el fuego (para que estén prevenidos), contemplar medidas preventivas (como contrafuegos) y contar con un plan de emergencias, contingencias o eventualidades (para no improvisar).

Está claro, entonces, que los cientos de focos simultáneos en el sur de Entre Ríos y norte de Buenos Aires no fueron hechos con los recaudos mencionados. Es más, son un claro ejemplo de una situación mal manejada. Y no solo por el fuego, sino por algo más grave: el desarrollo agropecuario no planificado, en pleno avance desordenado.

 

¿Planeamos o improvisamos?

Es muy sencillo: cuando no se planifica se improvisa. Nuestro país cuenta con unos diez millones de pobres y la única fórmula conocida para aliviar o resolver la situación de esa gente es con el desarrollo. Pero no cualquier desarrollo, sino uno sustentable, viable económicamente, solidario socialmente y ambientalmente responsable. No es lo que estamos viendo, desde ya, porque para que un modelo de desarrollo agropecuario sea sostenible se requiere de planes de ordenamiento territorial. Vale decir de un plan basado en el relevamiento y conocimiento del territorio geográfico, identificando sus distintas aptitudes y proponiendo las actividades productivas más adecuadas para ellas. Esto de la mano de una red de reservas naturales y corredores biológicos que garanticen el impulso productivo de la mano de la conservación de la riqueza natural argentina. Podrá imaginar el lector que estamos muy lejos de ver esto porque más bien vemos lo contrario: una expansión improvisada de la frontera agrícola, de la mano de los cultivos “de moda”, los que demanda el mercado internacional. Y no nos engañemos: la culpa no es de la soja, que es una pobre planta que hoy por hoy es una de las estrellas del mercado agrícola. Hoy es la soja y mañana puede ser el maní. Uno nunca sabe… Está claro, igual, que la culpa es del Estado argentino que no planifica y de los productores que acompañan la improvisación en lugar de garantizar suelos fértiles y agua potable a largo plazo. Cuando manda el dinero la necesidad no deja espacio a la razón ni a la planificación. Así nos va…

Sucede que estos incendios constituyen el síntoma indirecto de ese avance agrícola que desplazó a la ganadería hacia sitios hasta ahora marginales como el delta, donde ahora se habla de más de un millón de vacunos. Y es así como la práctica del uso del fuego llegó a esta región, donde hasta hace poco tiempo no era habitual. Por esto, el problema que hoy nos afecta, tiene una fuerte vinculación con la política de desarrollo agropecuario que tiene vigencia en nuestro país, donde muchas veces las consecuencias ambientales y sociales no están debidamente medidas.

Es fundamental que el diálogo accidentado entre el sector agropecuario y el Gobierno Nacional se retome incluyendo la problemática ambiental y social que el actual modelo de desarrollo está generando, y que de una vez por todas, se discuta cómo alcanzamos la sustentabilidad de las actividades productivas primarias. Una sustentabilidad, que debe abarcar los aspectos económicos, sociales y ambientales por igual. Y estas últimas no están siendo atendidas. Así lo reclamó la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Por eso es fundamental que se defina un modelo de desarrollo equilibrado, no sólo regido por las leyes del mercado. Y ese modelo debe estar acompañado por un marco normativo adecuado (que prevea situaciones como la actual), capacitación, y mayores controles.

Mientras esto no ocurra seguiremos improvisando y pagando por ello.

 

¿Y los responsables dónde están?

Es importante que el Estado (municipal, provincial y nacional) identifique a los responsables de los incendios intencionales y les sean aplicadas sanciones desmoralizantes o desalentadoras. Mientras esto no ocurra, seguirán los incendios descontrolados. Los impactos de los incendios irresponsables son ambientales, económicos y sociales. Algunos de ellos, irreversibles. Y hay que recordar que este tipo de fuegos están penalizados por el Código Penal (arts. 186 a 189, delitos contra la seguridad común y estragos culposos). En la medida en que haya impunidad, esta situación va a continuar. Si lo que sucede no activa medidas de prevención por parte de Estado, de control y de aplicación de la ley -con sanciones ejemplificadoras y desmoralizadoras para los potenciales responsables- , lo que hoy es noticia se va a transformar en parte de la cotidianeidad.

 

Daños graves y expectativas grandes

La superficie afectada en esta ocasión fue cercana a las 100.000 hectáreas. Para los especialistas es alarmante, dado que arrasó con gran parte de una región ecológica específica, distinta a todas las demás de la Argentina: la denominada Delta e islas del Paraná, con ecosistemas frágiles y especies amenazadas de extinción como el ciervo de los pantanos.

Ante estos hechos, existe una necesidad: la de compensar los daños ambientales. Una forma concreta es creando y fortaleciendo varias reservas naturales. Por ejemplo, Entre Ríos debería crear una o varias reservas en el bajo Delta entrerriano, donde se encuentran, por ejemplo, las últimas poblaciones entrerrianas de ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) cuyo hábitat natural, son justamente pajonales y embalsados como los afectados por el fuego. Por su parte, la Provincia de Buenos Aires debería redoblar la apuesta del Municipio de San Fernando para que el área núcleo de la reserva de la Biosfera del Delta tenga mayor nivel de protección que el actual. Y, finalmente, el Estado Nacional podría ampliar el Parque Nacional Pre-Delta y la Reserva Natural Estricta Otamendi, cuyas superficies son pequeñas frente a los desafíos y amenazas ambientales de la región.

Si la vocación por administrar los bienes públicos se antepone a los intereses particulares las autoridades provinciales y nacionales pronto podrán darnos más de una alegría.

 

¿Cómo seguirá esta historia?

Difícil saberlo. Hemos atendido este problema porque el humo llegó a la Casa Rosada. Podríamos tomar esto como un mensaje para aprovechar mejor este momento de definiciones de fondo en torno a la crisis del campo. En buena hora que se analice el tema de fondo, pero no es atinado dejar de lado el tema ambiental. De hecho, deberían ser invitados a las reuniones clave con las altas esferas del gobierno a los representantes de universidades, centros académicos, institutos de investigación, el INTA e, incluso, a las organizaciones no gubernamentales para que –juntos- contribuyan a delinear un modelo de desarrollo sustentable serio y en un país predecible. ¿Es mucho pedir?

Claudio Bertonatti

 

La nota de nuestro Colaborador Claudio Bertonatti, quien lleva puesta con pasión la camiseta ambientalista (que no es la de “Greenpeace” a la que son adictos los Mefistos argentinos de lo “políticamente correcto” o colonialmente saludable) esta presidida por la seriedad de un profundo conocedor del tema y por el optimismo de quien se resiste a creer que la realidad no puede mejorarse. Posiciones ambas que celebramos. Por nuestra parte queremos destacar que la búsqueda de responsables debe incluir a: 1) Todos los responsables: es difícil creer que un viejito con un bidón de nafta pueda quemar casi 100.000 hectáreas que incluyen vastos humedales (es decir suelos de baja permeabilidad cubiertos por agua poco profunda), 2) A Romina Picolotti, Secretaria de Medio Ambiente por incumplimiento de los deberes de funcionario publico y por falta de idoneidad en el cargo. (Como los dioses son dueños de un humor cruel, hay que recordar que Picolotti “nace a la política” con los cortes de los entrerrianos de Gualeguaychu contra las pasteras del Uruguay, cortes dinamizados en ese momento por…Alfredo de Angelis); 3) A Daniel Scioli, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, por los mismos motivos, aun cuando no se lo pueda someter a proceso judicial por ser felpudo del gobierno central (¿creyó que la quemazón era de otra Provincia?). El Gobernador menemista-duhaldista-kirchnerista, se parece demasiado a un frankenstein de la política: formado por cadáveres y casi termina en un incendio.
Por otra parte no es menos cierto que la quemazón desnuda, como bien señala Bertonatti, la irracionalidad de un sistema, donde falta planificación tanto del Estado como de los productores, lanzados a la caza irracional de la renta agraria sin importar sus consecuencias. Este es el capitalismo que tenemos, el “modelo de acumulación con inclusión” según la vacía terminología pseudo-“marxista” de la Presidente (quien quizá olvida, ¿o no?, que la acumulación originaria de capital que historio Marx se basaba en el latrocinio y en el despojo violento). La pregunta final de Claudio en su artículo, no es difícil de responder. Aunque ni el ni nosotros cejaremos en el optimismo.

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LOS DERECHOS HUMANOS® NO SON MARCA REGISTRADA

Cuando reflexionamos sobre nuestra Patria en estos días, nos parece estar en presencia del país de las maravillas... solo nos falta Alicia. ¿Por qué? Porque no se puede entender lo que allí sucede con la lógica del mundo real. Y si no, cómo podremos entender la disputa por la cuantía del dolor entre las madres de un joven secuestrado y otro desaparecido. Si ello posee alguna racionalidad es la que informa la confrontación como metodología (cuestión esta que ha sido la "cultura oficial" en los últimos tiempos)(1).
Este no es el camino que hemos elegido para abordar la cuestión de los Derechos Humanos, por el contrario, preferimos colocarnos en el sitio de una generación que pagó todos los precios, el de sus errores y el de sus aciertos; a su vez, dentro de ella, en el lugar de los trabajadores.



Todo empezó un 24 de marzo...

Precisamente, por ser la generación que irrumpe social y políticamente entre fines de los '60 y principios de los 70, para ella todo empezó un 24 de marzo.

¿Cuál era la situación un día antes? El Gobierno en manos de María Estela Martínez de Perón carecía de poder, lo cual significa que cualquier institución o grupo se transformara en un factor de poder que buscaba ver cumplidos sus intereses y demandas a costa del resto, creando el desorden consecuente. La solución institucional que se plantea son las elecciones anticipadas para fin de ese año 1976. En esa perspectiva, los trabajadores organizados a través de sus sindicatos y la CGT, aparecen como las instituciones con mayor poder concentrado, lo cual podría traducirse que el candidato a nuevo presidente del Justicialismo debería contar con su aprobación o directamente salir de sus filas.

Los Montoneros han sido derrotados al ser expulsados de la Plaza de Mayo por Juan D. Perón el 1° de mayo de 1974 y sus acciones -como el intento de copamiento del cuartel de Monte Chingólo- tienen más de suicidio colectivo que de acción político-militar. Las FFAA han planteado una salida "a la uruguaya", donde se mantiene la fachada constitucional por no derrocar al Presidente pero se disuelve el Congreso y ellas nombran a los ministros. Esa propuesta ha sido rechazada. La oposición reconoce públicamente su incapacidad para plantear soluciones(2).

Los que sí poseen una estrategia clara y deciden que el momento ha llegado son grupos ligados a los intereses del capital financiero que se que aspiraban estos sectores era más caracterizan por ser económicamente liberales y políticamente reac-profundo que un mero reemplazo de cionarios. Allí se enfilan Jaime L.E. Perriaux(3) -fuertemente ligado a la camarilla militar- y en cuya casa se reunían para conspirar Martínez de Hoz, Enrique Loncan, Mario Cadenas Madariaga, Luis y Carlos García Martínez, Guillermo Zubarán, Horacio García Belsunce, Luis García Venturini, Alberto Rodríguez Varela, general (R) Hugo M. Miatello. Los enlaces con el Ejército serán los generales Santiago O. Riveros y Carlos G. Suárez Masón. También informan al almirante Emilio E. Massera. En forma indirecta mantenían contactos Walter Klein, Adolfo Diz, Alejandro Estrada y Manuel Solanet(4). Todos ellos cubrieron cargos en el estado a partir del 24 de marzo de 1976.

La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias (APEGE) nuclea los sectores que se oponían al término del mandato de Martínez de Perón y su sucesión, por una fórmula proveniente del Justicialismo o de la "oposición complaciente". El cambio a que aspiraban estos sectores era más profundo que un mero reemplazo de presidente, y APEGE jugó un papel de relevancia en la desestabilización del Gobierno, cuyo punto culminante fue el "lock out" de febrero de 1976, convocado bajo los siguientes objetivos: el reestablecimiento del orden, de los de- rechos individuales, la revisión de la "filosofía colectivista y estatista" (sic) imperante, la derogación de la legislación laboral que otorgaba privilegios e inmunidades inadmisibles y la eliminación del proceso inflacionario.

Por su parte la Sociedad Rural Argentina (SRA) al igual que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) participaban de esta visión y tomaron iniciativa. Su presidente, Celedonio Pereda, comienza en 1975 una serie de "disertaciones" en ámbitos castrenses sobre la problemática del sector, que culminaron con una audiencia solicitada al Comandante en Jefe del Ejército -general Jorge Rafael Videla- para explicarle que el debilitamiento del sector agropecuario afectaba a la seguridad nacional(5). Hacia fines de 1975 e integradas a APEGE, convocaban a la movilización "...contra el orden institucional, exhortando a la unidad de criterios de todo el empresariado para frenar el avance de los poderes del estado sobre la actividad privada..." (sic) (6).

La Cámara Argentina de Comercio (CAC) fue una de las más severas críticas del Gobierno justicialista y así lo expresaba su presidente Armando Braun: "...la crisis que enfrenta hoy nuestro país tiene carácter general y alcanza igualmente a todas las manifestaciones de la vida nacional. Como un cáncer, la crisis ha penetrado, se ha extendido y se ha terminado por contaminar todo el cuerpo social argentino [...] Así como el proceso iniciado en 1853 estuvo fundado en la primacía de la razón [...] el proceso político que comienza en 1945 tiene todas las características de los fenómenos patológicos. Al compás del bombo y de la matraca y ante multitudes vociferantes se apagó de pronto la voz de la razón, desplazada por el mito y la concupiscencia..." (7).

No era más sencilla la situación en el plano internacional. En 1973 se reúnen en Tokio las más grandes corporaciones de Estados Unidos, Europa y de ese país conformando la Trilateral Comission, inicio del proceso de la economía y las finanzas globalizadas; Estados Unidos sale fortalecido de la crisis del petróleo de 1973 y logra actualizar los términos de la convivencia con la URSS en Vladivostok (1974), tras el encuentro de Leonid Brezhnev y Gerald Ford, permitiendo la "reorganización del patio trasero" con una serie de golpes de estado en América Latina.

En esas condiciones se realiza el golpe militar que instaura una política de terrorismo de estado cuyo resultado entre muertos y desaparecidos ascienden a más de 21.000 casos registrados(8), cuya inmensa mayoría eran militantes justicialistas, gran parte de los cuales eran trabajadores(9).

¿Qué es lo que se violó al aplicar la metodología que caracterizamos como "terrorismo de estado"? "La dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana" (10), o sea, que lo que se violó es "un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre; los cuales no nacen del hecho de ser nacional de determinado estado, sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana"(11).

El diario Buenos Aires Herald provoca al Gobierno preguntando: El resultado de la corriente huelga de los trabajadores de Luz y Fuerza será el que decida quien está gobernando el país: las FFAA o los sindicatos peronistas.(12).

¿Dónde apareció la resistencia a la dictadura militar? Podemos reconocer tres instituciones que toman partido claramente, en la oposición a la misma: el sindicalismo, los organismos de derechos Humanos -especialmente, las Madres de Plaza de Mayo-y el Partido Justicialista.

La cosa también empezó en 1976, más precisamente el 9 de septiembre, cuando los trabajadores de la planta General Motors van a la huelga y el Ejército ocupa la misma; sigue el paro realizado en la planta Ford de Pacheco, donde el mismo Ejército contesta con la realización de un vivac y hace nombrar supervisores a suboficiales retirados que realizan su trabajo portando armas; en enero de 1977 los trabajadores de Luz y Fuerza se concentran frente a su Sindicato de Capital Federal y a la par de sus reivindicaciones laborales aparece, por primera vez, un canto: se va a acabar... se va acabar... la dictadura militar. La respuesta no se hizo esperar: a los cientos de trabajadores que ya habían desaparecido se le suma el Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza-Capital Federal, Oscar Smith y el grupo de compañeros que viajaba con él.

Por entonces aparecen también un grupo de madres que, en la desesperación frente a la desaparición de sus hijos(13) comienzan a agruparse para tratar de contenerse y seguir su lucha, nacen la Madres de Plaza de Mayo. Las cuales encabezan el reclamo en 1979 frente a la Delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, allí encontrarán a los vicepresidente primero y segundo del Partido Justicialista: Deolindo Felipe Bittel y Herminio Iglesias respectivamente(14)... el resto ausente sin aviso(15).

A eso se lo acompañó con los paros generales de 1979 y 1982 que convocara la CGT a cargo de Saúl Ubaldini..

 

Y después de todo la democracia vuelve

Por primera vez aparece una política explícita respecto de los Derechos Humanos con la asunción al Gobierno de Raúl Alfonsín, conformando la CONADEP(16), los juicios a las Juntas Militares y la reidentificación de los cadáveres NN que se van localizando. Allí se acuña el Nunca más.

En honor a la verdad, debemos reconocer que en la creación de la CONADEP hubo dos acciones que se apartaron de sus loables objetivos. En primer lugar parte de una concepción que busca reunir elementos para configurar los delitos que luego investigaría la Justicia; era la concepción de penalizar a los culpables antes que la de esclarecer la suerte de las víctimas(17). Por otro lado sirvió para "lavar" ciertas actitudes complacientes con la dictadura militar de algunos de sus integrantes, tales como Ernesto Sábato y Magdalena Ruiz Guiñazú.

La verdad histórica, también se suele desdibujar en los homenajes que a partir de este momento se realizan a los desaparecidos, cuando se los honra con motivo del final que no eligieron y se omiten en cambio los compromisos, las ideas o los sueños que sí tuvieron y que dieron sentido a sus vidas. Fueron en su inmensa mayoría, y así deberíamos seguir recordándolos, compañeros peronistas que creían en esa nueva etapa que se abrió en nuestra Patria con el regreso del Tte. Gral. Juan Domingo Perón en 1973.

A las leyes reparatorias que se sancionaron posteriormente a 1989; la envergadura que se le otorga a los Derechos Humanos al conformar una Secretaría de Estado que elabora una metodología, que brinda sus frutos en el esclarecimiento de muchas desapariciones, como el descubrimiento de niños a quienes se les había ocultado su identidad; se le suma el trabajo sobre un nuevo campo: no solo una dictadura violaba los Derechos Humanos sino que durante el proceso de las privatizaciones y apertura económica surgió nuevas actividades ligadas al mundo sindical.

En primer lugar será el Sindicato de Luz y Fuerza que deberá resolver la situación de trabajadores chilenos que son tratados en forma que se considera atenta contra su dignidad por parte de Edesur. Otro tanto deberá realizar la UOCRA en defensa de los trabajadores brasileños.

Se va encontrando así un nuevo perfil al significado de la expresión: "violación de los Derechos Humanos". Allí nos parece que se insertan aquellos que, por la falta de seguridad personal que el estado nacional no garantiza, son objeto de secuestro, mutilación y/o muerte.

El problema que se abre aquí es que hay quienes suponen que los Derechos Humanos poseen una marca registrada que ellos poseen. Aquí queremos ser claros. Comprendemos el dolor que puede tener una madre o un padre cuando pierden a un hijo por motivos tan crueles como los enunciados, agravados cuando ni siquiera se posee el cadáver para llorar sobre él e iniciar el duelo. Pero el caso es que, cuando el dolor se transforma en odio nada se puede construir sobre él, peor aún cuando aparece una suerte de mercadeo del desaparecido, al igual que el escenario que muestra Norman Finkelstein en Holocaust Industry, sosteniendo que esta posición está presente en la exposiciones del tipo Dachau-Disneyíandia que organiza el centro Simón Wiesenthal.

 

A manera de epílogo

Finalmente, debemos reflexionar si no estamos dejando pasar por alto la manera de violación más patente a los Derechos Humanos que se realiza en nuestros días, sumiendo a millones de trabajadores en la más abyecta de las condiciones humanas: la injusticia social, la exclusión social y el desarraigo. Curiosamente, aquellos miles que hoy solo se conocen como "los desparecidos", lucharon -cada cual a su modo- para que ello no ocurriera. Allí está nuestra deuda generacional y la misión a realizar en el futuro y para ello... de nada sirve confrontar.

(1) Cuando se realizaban intentos de conciliación que evitaran la guerra en la ex-Yugoslavia, un oficial inglés a cargo de ellas sostenía que era muy difícil negociar la paz y la construcción de una nueva sociedad, pues las partes iniciaban el diálogo confrontando lo sucedido en el siglo XV. Lo que no comprendían allí, como parece que tampoco acá, es que una negociación no se inicia con la declaración dogmática de sustento de la verdad.
(2) "Panorama" (1974)Nro. 354, pág. l3 y Nro. 362, pág. 9
(3) A él se le debe el nombre de la asonada militar, pues sostenía que después de la demagogia peronista, era necesarioun proceso de reorganización nacional. Para ver, desde el punto de vista político-ideológico las influencias o elpensamiento "procesista" puede verse: RATTEMBACH, Benjamín "El sistema socio-militar de la sociedad moderna", Buenos Aires, Círculo Militar, 1972; VILLEGAS, Osiris "La Guerra revolucionaria comunista", Buenos Aires, Círculo Militar, 1962 y "Tiempo geopolítico Argentino", ídem. 1975; MENÉNDEZ, Luciano B. "Las intervenciones militares en la vida política nacional" en Revista Militar, Buenos Aires (1982)
(4) "El golpe con traje y corbata" en Clarín 18.03.2001.
(5) SOCIEDAD RURAL ARGENTINA Memoria 1975-1976. Buenos Aires. 1976
(6) ídem.
(7) a Alerón 24.12.1975 p.5
(8) Secretaria de Derechos Humanos. 2003.
(9) Los trabajadores industriales eran 30.2%, la cifra más alta desde el universo ocupacional de los desaparecidos, a ello se le deben sumar el 17.9% de empleados llegando así al 48.1% de la cifra total. Nunca Más. Buenos Aires.CONADEP. 1984 p.296
(10) Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 1948.
(11) Convención Americana sobre los Derechos Humanos. San José de Costa Rica. 1969.
(12) Buenos Aires Herald 18.10.1976.
(13) El mismo general Ramón Camps cuenta que en 1957 se iniciaron en el Ejército Argentino los estudios sobre la guerra revolucionaria comunista [...] con el asesoramiento de dos jefes del ejército francés. "...Trabajábamos basándonos en ladoctrina francesa aplicada en Indochina y en aplicación en ese momento en Argelia. Esa forma de actuar fue mantenida hasta1975 [...]recibimos primero la influencia francesa y luego la estadounidense, aplicando cada una por separado y luego juntas, tomando conceptos de ambas [...] hasta que llegó el momento en que asumimos nuestra mayoría de edad y aplicamos nuestra propia doctrina." LA PRENSA (18.1.1981) p.3. Más cerca de nosotros, encontramos las declaraciones públicas que realizaran los generales Reynaldo Bignone, Ramón Díaz Besone y Albano Harguindeguy quienes se preguntaban "¿Cómo puede sacar usted información a un detenido si no lo aprieta, si no tortura?", siendo aún más explícitos, "¿Usted cree que hubiéramos podido fusilar a 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas. ¿Y si los metíamos en la cárcel, qué? Ya pasó acá. Venía un gobierno constitucional y los ponía en libertad." Ante semejante evidencia, huelgan los comentarios. La Nación, Clarín, Página 12 (7.10.2003)
(14) Afirmarán públicamente: el Justicialismo desde 1946 representa a la gran mayoría del pueblo argentino y con esa representatividad incontestable, se dirige a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos respondiendo a una generalizada inquietud de la comunidad internacional que considera que el comportamiento de la autoridad militar que ejercita el mando en la República Argentina es, francamente, violatoria de los Derechos Humanos. Los benefactores de la actual situación, son y serán nuestros implacables adversarios. No podemos aceptar el terrorismo de estado. No puede haber Doctrina de la Seguridad Nacional que esté por encima de ley que debe amparar por igual a todos los ciudadanos. Por ello, el Justicialismo denuncia la muerte y/o desaparición de miles de ciudadanos, lo que insólitamente se pretende justificar con la presunción de fallecimiento, que no significa otra cosa más que el reconocimiento de las arbitrariedades cometidas (CLARÍN, 1979,58-59)
(15) Mariano Grondona declara que el 24 de marzo de 1976 nació una nueva constitución que incluye la anterior. Un nuevo sistema constitucional que no está en contraposición con la Carta Magna del '53 (CONVICCIÓN, 1979,3).Unos días después irá más allá sosteniendo que por creer que el derecho a la seguridad es un derecho humano que el estado debe proteger, los argentinos recibimos hoy la visita de la CIDH. Esto es lo malo. Que están aquí por que somos derechos y humanos (CRONISTA COMERCIAL, 1979,9). Un comunicado de la UCR, haciendo gala de la tradicional dialéctica radical, ambivalente y confusa, declara: repudiamos la violencia como método de acción política. Condenamos la guerrilla y el terrorismo que siembra destrucción y muerte. Repudiamos también la acción de los grupos autónomos que desde otro extremo ideológico, bajo el pretexto de ayudar a combatir al otro extremo, son responsables de excesos en la represión (citado por BLAUSTEIN/ZUBIETA, 1998,307). Esta posición sienta las bases de la teoría de los dos demonios y es completada por las declaraciones de Raúl Alfonsín quien sostiene Argentina está siendo empujada hacia un colapso ético por los partidarios de la violencia de uno y otro signo (CLARÍN, 1979,2).
(16) Dicha Comisión fue creada por el Decreto 187/83 como una de las primeras medidas del Gobierno, con el objetivo de lograr el esclarecimiento de los hechos relacionados con la desaparición de personas averiguando su destino o paradero.
(17) PIERINI, Alicia Exposición en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires (23.9.1996) en Buenos Aires: por una ciudad con derechos para todos. Buenos Aires. Eudeba. 1997 p. 23.

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SALVEMOS A NUESTROS HIJOS DE LA ESCUELA ARGENTINA!

Entrada.

Los hechos de Carmen de Patagones y sus reflejos en distintas partes del país, con diversos grados de intensidad, tuvieron el lamentable mérito de poner ante nosotros el estado actual de lo que se ha dado en llamar el "sistema educativo" argentino.

A poco de andar y sin mayor dificultad, observamos que de "sistema" ha quedado muy poco (la falta de coherencia interna de sus elementos es evidente) y de educativo mucho menos. Las noticias de los últimos meses nos ofrecen un reparto de maestras jardineras abusadoras, maestros de formación inicial también abusadores, alumnos que golpean a sus maestras en el nivel medio, alumnos que golpean o matan a sus compañeros en ambos niveles, exhibiciones de armas blancas y de fuego en los establecimientos, unidades académicas universitarias que reúnen en sus claustros a quienes dicen ser piqueteros, artesanos, y presencia de traficantes variados en todos los lugares, sin distinción de nivel. En fin, un panorama desolador, al que también podríamos agregar las medidas de fuerzas de los docentes en varias jurisdicciones, los conflictos internos por la conducción y las cátedras en varias universidades públicas, la falta de cumplimiento del mínimo calendario lectivo, las condiciones edilicias, la ausencia de política nacional y provincial en la materia, etc.


¿Cómo ha llegado a suceder esto? ¿Cómo explicar que una nación considerada líder en el tema educativo para América Latina se encuentre ahora sumergida en el más ineficaz aparato de enseñanza que haya conocido? ¿Cómo entender que se la transmisión efectiva de conocimientos se haya deteriorado a tal punto que la escuela ha pasado a ser un recinto de mínima seguridad donde sus propios destinatarios, pueden transformarse, al mismo tiempo, en victimarios y víctimas por efecto de este proceso?

 

Historia I.

La debacle de la dictadura se llevó consigo la permanencia del modelo educativo tradicional. A partir de allí, el gobierno alfonsinista le apuntó al sistema clásico de bachillerato (para decirlo en sentido amplio) como un esquema autoritario que, además, no se encontraba a la medida de los nuevos tiempos. De paso hizo realidad la ilusión de los lectores gramscianos de ocasión, quienes veían la oportunidad de "copar" la cultura y todo lo que tuviera que ver con lo educativo, como una manera de ganar la batalla ideológica de fondo.

En 1984 se puso en marcha el Congreso Pedagógico Nacional un ámbito multitudinario de discusión que enfrentó las posiciones defensoras de diseños públicos, con fuerte hincapié en el cambio pedagógicos y la equidad, frente a la postura de la educación privada. A la par, se dieron otros debates que involucraron, por ejemplo, a aquellos que pusieron el acento en la escuela como protagonista, otros en la formación de los docentes y otros en los contenidos curriculares.

Al término del Congreso Pedagógico se elaboran algunas propuestas que después serían utilizadas en la década siguiente. Sin embargo, mientras esto sucedía, por un falso criterio "democratizador", la escuela comenzó a transformarse de un recinto "de contenido" a uno "de contención". Ello significó, en la práctica, una mayor flexibilidad para evitar la repitencia y, la disminución de los estándares de disciplina; es decir, lo malo de lo "viejo" se enderezó con lo peor de lo "nuevo".

 

Historia II.

Se ha dicho en esta revista, que la disyuntiva izquierda-derecha ha caducado hace tiempo y es utilizada para confundir a los incautos que todavía siguen creyendo en ella.. Ningún ejemplo resulta más ilustrativo de esto que lo sucedido en los noventa con la reforma educativa: El gobierno menemista no tuvo reparos en solicitar a técnicos pretendidamente "progresistas" la elaboración de lo que luego fue la Ley Federal de Educación.

Allí se terminó de trastocar todo. Se estableció la Educación General Básica y el Polimodal, como forma de alargar y mantener el período de escolaridad y dotarlo de algún grado de especialización laboral. A su vez se dispuso la transferencia de las escuelas a las provincias, reduciendo el papel del Ministerio Nacional del ramo a una instancia de formulación y coordinación de políticas. Se elaboraron nuevos contenidos pero no se profundizó la mejora de la profesión docente, su calificación y la revisión de su régimen estatutario.

Esto convino a todos. El Estado Nacional se quitó un problema de encima, dejándole a las provincias la gestión escolar. Las provincias, por su parte, recibieron el manejo exclusivo de la educación en sus jurisdicciones, sin mayor injerencia del gobierno nacional quien, en esto de "promover el bienestar general" tenía la posibilidad de construir y administrar escuelas nacionales en todo el país, en competencia con ellas. El gremio docente, a su vez, si bien terminó discutiendo con el secretario provincial de turno, no vio disminuido su poder ni cercenada su participación en las juntas o comisiones evaluadoras del personal, manteniendo la llave de la carrera docente.

Cabe preguntarse que pasó con el alumno, dichoso beneficiario de tales esfuerzos patrióticos. Por empezar, debido a este seudofederalismo, perdió la asistencia nacional directa y los beneficios que le aportaría una gestión estratégica de conjunto. Pero lo más dramático fue que, según donde estudiara, pudo tener mayor o menor suerte para sobrevivir en el nuevo sistema, ya que cada jurisdicción entendió (o quiso entender) lo que le convenía de la Ley.

Así, mientras Buenos Aires sustituyó "educación" por "escuela" general básica y trató de paliar sus deficiencias en el nivel inicial, con indiferencia del medio, Córdoba, por ejemplo se dedicó a fortalecer éste último y la Ciudad de Buenos Aires a tratar de mantener el anterior régimen con algunas modificaciones del nuevo.

En fin, mientras para unos la escolaridad se convirtió a un aspecto exclusivamente de protección social, para otros, la reforma oficializó la existencia de una "básica" más un "preuniversitario" al estilo americano.
Por otro lado, puertas adentro, la escuela paso del contenido a la contención y de la contención a la convivencia. Este nuevo término sirvió para desmenuzar aún más el régimen interno de conducta, eliminando amonestaciones, reduciendo las expulsiones como tales (y menos durante el año lectivo), e instituyendo cuerpos colegiados donde los alumnos tratan las faltas cometidas por "alumnos" y determinan sus consecuencias.

Si esto no fuera suficiente, la reforma constitucional y la Ley de Educación Superior fortalecieron la autonomía, gratuidad y sostenimiento de la enseñanza universitaria. Esto derivó en conflictos institucionales con la Nación, cuyo más claro ejemplo fue el ingreso a la carrera de Medicina, potenciando la gestión de rectores como Shuberoff y, en lo más alto de la cuestión, desplazando a un Ministro de Economía como López Murphy, sólo por que unos cuantos estudiantes quemaron unos bancos en Avenida Figueroa Alcorta y Pueyrredon.
Por último, toda esta situación (muy brevemente descripta) alentó desde las tribunas neoliberales a ofrecer soluciones "de mercado" como las escuelas charter, la escuela autónoma, etc, lo que tampoco se observa como una solución definitiva a la realidad que vivimos.

 

Salida.

El lector podrá sostener que buena parte de este relato es un ejercicio de pacatería de quien intenta volver al pasado. Nada de eso. Lo dicho constituye un intento de advertir que los hechos de violencia escolar no tienen un origen exclusivo y excluyente en las políticas del FMI, los medios, la crisis de la familia, el nivel de desempleo, Marilyn Manson, u otros tópicos de atribución de culpabilidad. Más bien, no debe dejarse de lado un análisis que se ocupe también del fracaso educativo como derivación de una política fragmentaria constante, diseñada por burócratas, favorecida por grupos particulares de interés y dirigida para disminuir la presencia del Estado Nación, antes protagonista.

La escuela ha quedado condenada a ser un comedor o un merendero como actividad principal (no accesoria), y un reservorio de jóvenes a lo que se mantiene sin objetivos claros, impartiéndose (cuando se puede) una calidad de enseñanza decreciente. En este contexto, donde se ha perdido la noción de comunidad y cada responsable puja por cuestiones sectoriales de beneficio, ¿Hasta cuándo vamos a sorprendernos por las trágicas consecuencias que se están generando?