Política- Página 3

Has ut dicant fuisset percipit. At usu iusto iisque mandamus, simul persius complectitur at sit, aliquam moderatius elaboraret ne eos. Sea albucius definitionem ne.

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¿SON COMPARABLES LAS CONSTITUCIONES DE 1949 Y 1994?

Más allá de que rara vez se menciona la constitución de 1949, puede plantearse y se ha planteado alguna vez una comparación entre ambos textos legales. Y he aquí que nos viene la pregunta del título. ¿Son comparables?. Se puede tomar el atajo de soslayar todo análisis previo, y entrar en los artículos de ambos textos. Inclinación a la que son afectos los puristas, los cientificistas que creen poder separar todo material de análisis del contexto del que se nutren todas las cuestiones humanas, y aún, las más preciadas teorías "científicas". Pero entiendo, que toda materia, todo objeto de "análisis", siempre reconoce algo que son los prolegómenos. Así como cuando se estampan los datos filiatorios de cualquier ser humano, se suele decir: "hijo de Juan Pérez y de Juana Pérez". Así debiéramos comenzar el análisis de todo texto legal, principalmente con estos que hemos mencionado.

En ese contexto, debemos rescatar, que la buena doctrina constitucional, al menos para aquellos estados que dicen ser "Repúblicas", reza que las constituciones son aquellas que expresan los deseos de un pueblo como su "proyecto como comunidad", elaboradas e impuestas por los métodos y en las formas que determinan sus ciudadanos. Cabe aquí preguntarse ¿Cuáles son los datos filiatorios de ambas constituciones? ¿Cuáles fueron sus antecedentes familiares? ¿Quiénes fueron sus padres y madres?¿En que contexto político fueron impuestas?. A estas preguntas trataremos de contestar respecto a cada uno de los textos legales.

La llamada constitución de 1994

Comenzamos por este texto, pues, no se trata de una nueva constitución, sino de la vieja constitución de 1853, nacida por la decisión de unos pocos en ese año, reformada por la decisión de menos que pocos en 1860, deformada durante toda su vigencia anterior al año 1949, violada para ser reimplantada en 1956 y vuelta a reformar por la decisión de dos dirigentes políticos mediante el Pacto de Olivos para llegar al libelo de 1994.

¿Puede entonces llamarnos la atención que la legislación internacional, se adapte o no a nuestra realidad nacional, que de hecho excepcional pase ser hecho habitual?. Tal vez para comprenderlo debemos retrotraernos en el tiempo, para así poder apreciar, que el texto de 1994 está insuflado del mismo espíritu que el de 1853, que ya veremos cual es. Por eso, y aunque parezca una verdad de Perogrullo, debemos comenzar por el principio.

El padre de la constitución de 1853. Alberdi

Alberdi, junto a Sarmiento y Mitre, fueron impuestos como los héroes sacrosantos de la historia nacional. ¿Eran tales?. No me ocuparé del otro par, que no es el caso, sino del primero. Redactor de las Bases, que dieron origen al texto de 1853. ¿Qué nos dice su historia?. Costeado sus estudios por el gran caudillo norteño Heredia, patriota y liberal, de esos que cuando había que elegir entre su ideología y la Patria, elegían la Patria, aunque no estuvieran muy de acuerdo con la ideología de los que defendían la misma, al estilo de Chilavert. Alberdi, cuando tuvo que alabar, no alabó a esos caudillos y sus hijos federales. Prefirió inclinarse por el europeo, aunque fuera iletrado, por sobre el criollo, por culto que fuera. Su lugar en el mundo era París. Y la hija de esa admiración europea por sobre lo nacional, fueron sus Bases. Engendro teórico de protección del interés imperial, por sobre el interés nacional. Lógicamente, cuando la Nación cayó en Caseros, triunfando el coloniaje, las Bases, se transformaron en el texto legal de ese coloniaje. Tuvimos la Constitución de 18531860, hija ilegítima del matrimonio de los intereses británicos por vía de su madre, la Banca Mauá-Rotschild y la traición personificada en su padre, el traidor Urquiza, nacida en la sala de Caseros, y bañada en la sangre de Chilavert. Alberdi, embajador en París, o corriendo tras los ocasionales detentadores del poder, con tal que lo designara en París. Nadie puede criticarlo por su gusto por las livianas cocottes francesas, por sobre la bellas herederas de las ñustas incas. Cuestión de gustos, o de su mal gusto. Pero sobre eso, no hay nada escrito. Cada cual en su huella. También fundamentó su prestigio sobre un escrito "El crimen de la guerra", nota que sería notable en todo sentido si no viniera de quien viene, y no se conocieran las razones por las cuales la hizo. No tenía quien le "bancase" su estadía en las noches parisinas, y quería congraciarse con el gran Solano López, que según parece, se regía por el viejo método de analizar las aves para conocerlas... Primero mirar que comen, y después mirar que... Y vistos los resultados, despacho al verde Alberdi... pero no precisamente a París. Mantenido por su coterráneo Roca, en la primera ocasión que tuvo, la votación por la federalización de Buenos Aires, se quedó en la ciudad junto a los enemigos de Roca, mientras Avellaneda se fue a Belgrano y los chinos del general impusieron a sangre y fuego el poder nacional por sobre el poder localista de Tejedor. Tal el padre, de ese Estatuto Legal del coloniaje llamado Constitución de 1853, que solo sirvió para encadenar al Pueblo Argentino, que durante largos años levantó la lucha tendiente a recuperar sus derechos. Por la fuerza en la formación inicial del estado roquista, en las revoluciones radicales, y en los llamados a su reforma por las huestes yrigoyenistas. Concesiones de ferrocarriles, de servicios, librecambio expoliador de las riquezas nacionales, apaleador de obreros, tal la doctrina de 1853-60.

La Constitución de 1949

A diferencia del texto del 53, el de 1949, aunque llamada reforma, fue una nueva concepción. No era hija de minorías extranjeras, sino de la decisión mayoritaria del pueblo argentino. En su nacionalismo económico rescataba la vieja ley de aduanas de 1835. En la nacionalización de las riquezas revindicaba a las empresas nacionales creadas por el gobierno de Yrigoyen. En sus derechos sociales revindicaba al criollo federal devenido en obrero industrial. En sus ancianos y en sus niños imponía los derechos del pueblo argentino como dueño de sus destinos. De la expoliación vía los impuestos, volvía al sistema de los impuestos para el pueblo. Del derecho abstracto, volvía al derecho concreto imponiendo la idea del abuso del derecho. Su norte no era la letra fría, sino el hombre concreto que trabaja para su Patria. Era el molde jurídico de una Patria políticamente soberana, económicamente libre y socialmente justa. Fue el Estatuto Legal de la Soberanía, como expresión de concreción de un camino que iniciaron los viejos criollos de la Reconquista, impuesta por sus hijos y por los hijos adoptivos que abrazaron sus destinos a esta tierra. Su teórico, el más grande jurista que ha tenido el país: el Dr. Enrique Arturo Sampay, ocultado como su creador. Su impulsor: el general Perón a la cabeza de un Pueblo.

La vieja Cocotte se acicala sin dejar de ser Cocotte

Llegado el año 1956, los nietos de Alberdi, Sarmiento y Mitre, en minoría, como lo habían sido en el s. XIX, volvieron a imponer sus intereses espúreos contra la Nación. La Constitución legítima políticamente, y legal jurídicamente fue derogada en abril de 1956 por un bando militar. Se reimplantó el viejo texto de 1853, eso sí, violando el art. 30 del mismo, tanto como el art. 20 del texto de 1949. Violando ambos, pues la nueva Constitución, quedaba subordinada a la proclama de 1955.

La Convención de 1957, elegida por elecciones en las que se impuso el voto de los excluidos, terminó disolviéndose por ausencia de quórum, pues sus convencionales se fueron retirando, hasta perder la condición básica para sesionar. Como se ve, todo un dechado de legalidad.

Comenzaron su larga obra de demolición de todo lo que el pueblo había conquistado para la Patria. Demolieron el IAPI por ser la expresión del nacionalismo económico, demolieron el IMIM (1), transformaron los pactos bilaterales en deuda externa, y aquel trío del s. XIX devino en Prebisch, Aramburu y Rojas. Asesinaron a mansalva bajo el principio democrático de una bala un voto. Por supuesto, no alcanzaron los casi tres años de Contrarrevolución fusiladora. Fue necesario dar varios pasos. Introducir la industria imperial del automotor para debilitar la industria nacional. Por ahora solo eso. Debilitar ya que no se podía destruir. Nuevos contratos petroleros, no del todo malos, pero si muy inferiores a los proyectados con la California. El paralelo 42 (2) para atacar la industria nacional por la vía del contrabando legal. Los años de Illia para endeudar con la derogación de los contratos de Frondizi. La pampa oligárquica vivía sus últimas y trasnochadas farras de champagne y cocottes. Cuando el traje se achicó, ya no había lugar para la clase media que se había alimentado de las migajas, y fue necesario Onganía-Krieger Vasena para desnacionalizar la pequeña y mediana industria nacional. Autopartes y cigarrillos pasaron al interés extranjero. Los argentinos se quedaban con el cáncer, y los imperialistas con los dólares. No obstante la brutalidad del sistema surgido, había una barrera que marcaba el límite: el gral. Perón, fundamento y base política de la Constitución de 1949. Personalización de los principios proclamados que formaban la carne y la sangre del interés nacional. El gobierno de Lanusse impuso una nueva reforma, tan ilegal como la de 1956 o la de 1957.

La vieja Cocotte se jubila, pero no se retira

Los movimientos de provincia de fines de la década del 60 reconquistaron el gobierno, pero no el poder. El general Perón llegó a su tercera presidencia, pero antes de un año el viejo caudillo retorno a su pueblo, su único heredero, las banderas que había prometido defender, y dejó las mismas para las futuras generaciones.

Poco podemos decir de los años de plomo. Martinez de Hoz continuó la tarea de demolición y debilitamiento del Estado Nacional configurado durante le era de Perón. La constitución era una excrecencia ilegal nacida de la ilegalidad de 1956. La presidencia de Alfonsín no fue un retorno a la democracia, principalmente fue una continuidad con el camino comezado en septiembre de 1955, hecho fácilmente comprobable en la historia personal de los integrantes de su primer gabinete. Ya no eran necesarios los comando civiles. El movimiento nacional descabezado no ofrecía peligros. Pero no era suficiente la minoría radical. Para el golpe de gracia hacía falta que el mismo llevara el nombre de "peronismo". Esa fue la función del gobierno del pícaro "Carlitos", con la ideología del "libertador" Alzogaray, no la de Perón. Así se llega al Pacto de Olivos, así se llega a la reforma de la ilegalidad de 1955, de un texto que nominalmente se puede decir de 1853-60. Bajo esta luz, la constitución de 1994, o mejor dicho su reforma, no es más que una actualización del viejo Estatuto Legal del Coloniaje.

Todo indica, desde la caída del viejo militante gorila en el 2001, que el retorno del peronismo, desde Rodríguez Saa, Duhalde y el actual gobierno, que un impulso básico de la sociedad por recuperar su soberanía política real, su nacionalismo económico y su justicia social esta en marcha. Nada está dicho, nada está concluido, nada será legal, ni siquiera lo legítimo hasta que se recupere el Estatuto Legal de la Soberanía, que tiene Acta y hora de nacimiento, el 13 de marzo de 1949. Que tiene padres, abuelos y tatarabuelos, cuyos nombres son conocidos: Moreno, San Martín, Dorrego, Rosas, los caudillos federales, los chinos de Roca, Yrigoyen, Perón, los obreros de la Forestal y los de la Patagonia, y los soldados de Malvinas que reconoce sus fiestas en el 25 de mayo, 9 de julio, 17 de octubre, el 29 de mayo, el 12 de agosto...

En cuanto a Mitre, Sarmiento y Alberdi... esos... esos... son de otra familia... son hijos de Rivadavia y padres de Aramburu, Rojas, Martinez de Hoz, Alzogaray, Alfonsín y... y... y... no me atrevo... sepa disculpar el lector mi cobardía, como todo argentino soy supersticioso... y de nombrarlo tendría que decir el gesto que haría... y por la dudas lo lea una dama... prefiero no nombrarlo... no vaya a ser que... Todos estos están con la vieja constitución de 1853 reformada en 1994.

Como se ve... ambos textos, no son comparables... distintas familias, distintos conceptos, distintos objetivos. Son distintas cosas. Lo divino y lo satánico no son comparables... cada cual tiene sus seguidores... pero no son comparables. Y en ese sentido, y para que no queden dudas... la Constitución de 1949, era la voz del pueblo, que según creemos muchos... es la voz de Dios.

1) IMIM. Este instituto movilizador de inversiones mobiliarias, había sido creado con el objeto de reunir fondos destinados a financiar inversiones industriales. Fue disuelto conjuntamente con el IAPI, por el secretario de industria de la revolución fusiladora de 1955, el ingeniero Alvaro Alzogaray, como primera medida de la demolición de la estructura industrial generada por el gobierno del general Perón.
(2) Paralelo 42. Esta verdadera aduana interna fue creada por la misma revolución de septiembre de 1955. Tuvo por objetivo ingresar productos sin impuestos, los que posteriormente, mediante el contrabando, eran ingresados en competencia con la industria nacional de producción de bienes, con el objetivo de destruir la misma, en una forma similar al posterior Plan Martinez de Hoz, del que sólo se diferenciaba en su metodología.

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LA SUPERVIVENCIA DE LA EPICA DEL TRABAJO

"De casa al trabajo y del trabajo a casa", una expresión que sugiere no detenerse en distracciones inoportunas, o mejor aún, no perder el tiempo en el viaje de ida y retorno de la actividad cotidiana. Un consejo que se remonta a épocas de fábricas y talleres con persianas levantadas, campos trabajados a pulmón, oficinas y comercios abiertos, hombres y mujeres convencidos de ser protagonistas de un sistema productivo en plena actividad.

Es cierto que la frase mereció la crítica de cierto intelectualismo político por su presunto aspecto "desmovilizador". ¿Por qué del trabajo a casa? ¿Por qué no del trabajo al sindicato o a la asamblea de base? Sin embargo, la observación desconocía el costado mas humano y concreto de la oración: aquel que recomendaba volver al encuentro de los suyos, la familia, con el sentimiento del deber cumplido.

En los momentos de vigencia de los grandes proyectos colectivos, el trabajador, como sujeto individual, incorporado a esa entidad mayor denominada "proletario" o "masas obreras" que constituiría el motor universal del cambio frente al capitalismo.

Empero, el último cuarto de siglo se encargó de anunciarnos el declive pronunciado de las grandes ideas universales y, como concluye Francois Furet en Le passé d´une illusion, regresar al hombre al interior de la antinomia fundamental de la democracia burguesa, redescubriendo, como si fuera ayer, los términos complementarios y contradictorios de la educación liberal, los derechos del hombre y el mercado.

Ello podría presagiar un nuevo reconocimiento de la categoría de trabajador. Sin embargo, la misma se subsumió, globalización mediante, en la de "usuarios" y "consumidores" más económicas y viables al postcapitalismo ¿Y el trabajo? Bueno, ahí apareció Jeremy Rifkin hablándonos de su extinción en el concepto tradicional, aunque se cuidó de preservar a todo un sector (los servicios sociales) como alternativa destinada a morigerar el impacto negativo de tal "descubrimiento".

Claro que, en una Argentina de 15% de desocupación formal y más de un 20% de desocupación real (disimulada con los planes sociales), no parece muy acertado convencer y convencerse del "fin del trabajo"
El desocupado sigue añorando su pertenencia a la categoría de "trabajador" con todo el entorno ritual que ello implica: los preparativos previos, la despedida de la familia al hombre y/o mujer que todos los días se dirige a su trabajo y la bienvenida a su regreso.

Es que, además del componente económico (esencial por cierto), el trabajo confiere al grupo humano un escenario de utilidad, de trascendencia próxima, una especie de epopeya singular que otorga confianza en el destino propio, diferente a la seguridad especulativa buscada por el pequeño burgués.

Como afirma Jünger en Der Arbeiter, los trabajadores son de un mundo más rico, más profundo, más fructífero, al tener relación con los poderes elementales, lo que les permite ejercer una determinación sin ambigüedades en todos los ámbitos de la vida.

Para aventar estos riesgos, en los ochenta, nuestro politólogo contemporáneo, Carlos "Chacho" Alvarez, sacó provecho de la expresión "cultura del trabajo", como una versión mas edulcorada que gustaba al progresismo de Barrio Norte, ya que limitaba el asunto a un tipo de costumbre, un mero modo de vida, mucho más efectivo más inofensivo y fácil de digerir "socialmente".

Pero la epopeya del trabajo supone algo más. Un hacer ordinario con mucho de heroico que incide y transforma la realidad a partir de la tarea encomendada. Una obra de mutación permanente que resulta a la vez una empresa familiar y de conjunto.

Esta épica del trabajo subsiste aún hoy. Se encuentra presente en los empleados y en muchos de aquellos que, sin serlo, no toleran el mantenimiento del subsidio como forma de vida, se ubica en las esposas de los piqueteros que desean ver marchar a sus hombres a una ocupación digna o en los familiares de la piquetera víctima de un botellazo en el centro porteño, que le reclamaron a ésta una actividad mejor (y quizás más segura) que la profesión de ambular sin rumbo, para fruto de unos pocos "vivos".

En este sentido, hasta el dicho "de casa al trabajo y del trabajo a casa" se está convirtiendo en algo revolucionario, en función de los elementos que contiene.

¿Será por eso que a lo largo de los años se ha perfeccionado el actual sistema de fomento y gestión de la desocupación masiva? ¿No será que se trata de evitar que existan más trabajadores, libres para pensar y organizarse por sí mismos?


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Una sociedad devenida asesina


La Editorial Paidós ha decidido excluir de su catálogo las obras firmadas por el ahora famoso pedófilo. Se ha recomendado, además, que sus obras no sean vendidas en las librerías La maniobra es astuta: la gente que se ocupa del tema y los chismosos de siempre correrán a ver a cuánto se cotizan en el mercado negro. Por suerte, no tienen los derechos de André Gide ni de Joe Orton, quienes resultaban en exceso cariñosos con los pequeños árabes.

En Alicia en el país de las maravillas, el también pedófilo Lewis Carroll le hace decir a la malvada reina:

"Behead them! Chop their heads off!"

Si nadie se preocupó acerca de los inconvenientes de Carroll, en Gran Bretaña, aquí en Argentina se está pidiendo la cabeza del abusador y pornógrafo. En realidad, hace años que se están utilizando chivos expiatorios a los que se necesita sacrificar para que logremos justificar nuestros propios errores.

En el caso de la masacre de Cromañón, muy pocos padres se preguntaron si les cabía alguna responsabilidad en el hecho. Bastaba con descabezar al Jefe de Gobierno y todos tranquilos. Es una sociedad singular: está casi primera en el ranking de accidentes de tránsito en el mundo -con un territorio semidespoblado-, la venta de cigarrillos ha aumentado considerablemente luego de la prohibición de fumar, se erige en símbolos sexuales a travestis usados, habitualmente, por respetables padres de familia. Y así ad nauseam.

Se dice que los niños de esta sórdida historia eran reclutados en los cybers o en otros lugares. Se nos informa que un profesor de música de cierta edad se ofrecía para dar clases de inglés gratuitas. Se calla, en cambio, el absoluto descuido de los padres de los menores que siempre están dispuestos a evitar las molestias de la prole. La sorpresa sobreviene cuando se descubre que el desconocido al que hemos abierto las puertas de nuestra casa para beneficio de nuestros párvulos no es sino un depravado.

¿A qué viene el asombro? Hay padres desesperados que no saben qué hacer con sus criaturas cuando sobreviene el receso escolar. ¿Para qué se los ha tenido? ¿Por el famoso imperativo categórico? El caso del pedófilo catedrático, un intelectual por completo escindido enredado con un profesor de música y un tercer cómplice dedicado a la gimnasia no debiera asombrar tanto. Lo que sí provoca sorpresa es la desmedida confianza que se otorga a los desconocidos para que nos liberen de los monstruos sin cuello aunque sea por unas horas. Por otra parte, ¿para qué callarlo por más tiempo? Las violaciones practicadas contra menores en el seno de las propias familias no son siempre objetos de denuncia.

El meollo del asunto, y hasta que se pruebe lo contrario, es que el affaire Corsi y adláteres viene muy bien para desprestigiar a toda la comunidad psiquiátrica y psicológica de Argentina. Todos aquellos que sospechaban de cualquier clase de tratamiento terapéutico tienen ahora la excusa perfecta para no salir del pozo. Han encontrado su chivo emisario. De este modo, creemos, la salud mental de la población no va a ir en aumento.

Asimismo, la pedofilia es ferozmente practicada en países con un excelente nivel de vida -vayamos a Alemania o a Austria, por ejemplo, y alojémonos en un cinco estrellas donde nos ofrecen de todo-. La mojigatería argentina no tiene límites y encuentra atajos para no reconocer la pandemia que acosa a la sociedad en que vivimos. Es posible que estemos todos enfermos aunque no abusemos de los menores. Incluso es probable que todavía los de Cromañón no estén conformes. Esto es: en el país del asado y del dulce de leche eso no pasa.

Una mancha aún mayor del ennegrecido petróleo se extiende ahora sobre los intelectuales argentinos. ¿Caeremos bajo la sospecha todos los que escribimos libros, los que ocupamos un cargo en la universidad, los que nos ocupamos de la violencia familiar? En realidad, los intelectuales nunca fuimos simpáticos ni para la población en general ni para los medios. El señor Corsi y sus cómplices se encargan ahora de darnos el pasaporte definitivo hacia la persecución. Los diputados y senadores que frecuentaban Spartacus -con el juez que todavía sigue siéndolo- se llamaron a sosiego. Esto es, no se exhiben. Al fin y al cabo, no cometían ningún delito A lo mejor robaban, desde el momento en que pagaban sus caprichos sexuales con la dieta asignada. Y, sin embargo, nadie se escandalizó por eso.

Cierto ex jugador y entrenador de fútbol -que goza ahora de un programa radial- fue tratado como un preso VIP luego de haber sido acusado por el abuso de un menor. En realidad, el innombrable estaba ya muy fichado en Brasil y es probable que le hubieran tendido aquí una encerrona por cuestión de intereses monetarios. Se supone que es necesario juzgar a Corsi y los secuaces, en especial porque hacía ya tiempo que en España se les seguían los pasos.

Ahora bien: los padres que dejan a sus hijos frente a la computadora con internet de banda ancha cuatro o cinco horas por día, los que les dan el dinero para que frecuenten los cyber, los que, en fin, depositan su confianza en cualquiera que los libre de ellos, ¿no merecen también ser juzgados? Nos conformamos con lanzar el grito de la reina malvada de El otro lado del espejo pero no nos preguntamos cuál es la enfermedad estructural que atraviesa al país entero. ¿O acaso no se está destruyendo a una generación de púberes con el paco?

"Behead them! Chop their heads off!"

Se lanza el grito de guerra y todos quedamos tranquilos. En un momento fue el caso Grassi. Ahora le toca a Corsi. Y con él caen también los profesionales de la salud mental y, de paso, todos los intelectuales. Los padres, horrorizados, se presentan casi con la misma inocencia de sus hijos. Se reparten capuchas de verdugo a precios módicos.

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ES CON ESTRATEGIA, IDIOTAS!

Si dejamos de analizar cada acontecimiento, cada movimiento ultra-táctico y nos decidimos a tratar de comprender la realidad en términos políticos, no podríamos sino concluir que estamos sin rumbo y que, cuando miramos a aquél que por su función, debería señalar el objetivo, encontramos a un hombre que solo responde a cuestiones circunstanciales, que aparece atrapado entre un discurso público de centro-izquierda y un actuar autoritario, cada vez, más cerrado sobre sí.

Los grandes políticos, los conductores, han enseñado que aun soportando derrotas o difíciles situaciones tácticas, lo que importa es el avance en la línea estratégica. ¿Porqué llamarlos "idiotas" a los que no comprenden esto? Porque esa palabra significa en griego ensimismados, y así los llamó Heráclito a los que no entendían que el camino de la verdad pasa por lo común y no por lo particular.

A su vez, uno de esos grandes hombres que tuvo la política argentina, describió perfectamente como concebir una estrategia para nuestra Patria. Argentina no puede navegar en buque de vapor a rumbo cierto. Tiene que hacerlo en barco de vela y tiene que bordejear (Juan Manuel de Rosas en carta a Josefa Gómez de 5 de agosto de 1868).

JUNTOS SÍ, PERO NO REVUELTOS

Es casi de Perogrullo sostener que los Estados Unidos son la potencia mundial y aquellos infectados por la "enfermedad infantil del "izquierdismo"" los asimilan al mal. Pero... ¿Los Estados Unidos son la potencia mundial o la gendarmería de un mundo globalizado? La respuesta a esta pregunta no es algo menor, pues es necesario saber -en la elaboración de una estrategia-país- quienes son mis amigos, mis aliados y quienes mis enemigos como así también la relación a establecer con el país más fuerte en nuestro contexto inmediato; todo ello, por supuesto, en términos relativos pues parafraseando al dicho inglés: lo único permanente son los intereses de los argentinos.

Tomemos un ejemplo histórico: la dictadura militar inaugurada en 1976 toma como amigos al capital financiero internacional y como aliado (en este caso socio en el comercio exterior) a la Unión Soviética con lo cual puede llevar adelante su proyecto de terrorismo de estado, desmantelamiento industrial, transnacionalización del capital e intentó aniquilar al movimiento popular (o sea, del peronismo, a quien había considerado su enemigo). Eso sí, había algunos de los que inspiraron ese proceso que tenían clara la estrategia.

Hagamos el ejercicio intelectual de suponer escenarios posibles que se correspondan con estrategias-país.
Podemos pensar una estrategia de país "cambalache" con lo cual alcanza con seguir siendo un segundón en el MERCOSUR. Para esto no hay mucho que hacer, vamos bien. Podemos pensar en una futura negociación que nos asocie al ALCA mejor posicionados; para ello debemos continuar nuestra buenas relaciones con los Estados Unidos y afianzarnos detrás de Brasil.

También podemos pensar en nuestras verdaderas posibilidades y sus ventajas comparativas, aquello que una vez se llamó la realidad efectiva y desde allí fijarnos una meta ambiciosa. ¿Porqué no?

Podemos aceptar que nuestros amigos son los miembros del MERCOSUR, forma y límites concretos que para nosotros toma la integración latinoamericana. Claro está que no son los únicos, pues hay países como Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica que aún teniendo culturas diversas pueden convergir con nuestra Patria, en una política con intereses comunes y complementarios en su desarrollo.

Esa posible "sociedad" requiere de un espacio que le permita consolidarse y expandirse, para lo cual es necesario buscar establecer relaciones de alianza con las dos grandes unidades político-poblacionales: India y China. Pero entiéndase bien, una alianza no significa llevar dos, cincuenta o cien empresarios para que hagan "su" negocio, porque cuando vuelven con el contrato firmado toman cinco empleados "en negro" mientras se llevan la parte del león, o sea, mayor concentración de la riqueza y mayor flexibilidad (genuflexión) laboral, tal como pasa hoy día.

De manera alguna esto es lo que puede producir una alianza de este tipo, tampoco se trata de la intervención estatal que en otro momento fue provechosa y ahora aparece como extemporánea. Hoy, cuando las empresas que suministran el gas a nuestros hogares desean aumentar las tarifas, además de realizar las peticiones y presiones necesarias, convocan a los estados nacionales donde se encuentran sus casas matrices para que éstos operen ante el FMI y éste condicione toda negociación al aumento de la factura del gas domiciliario; si éste es el mundo "serio", con seguridad jurídica... aprendamos entonces. Una alianza como la que sugerimos requiere de una intervención estatal que siente las bases de una redistribución de la riqueza que, como les enseñara Juan D. Perón en 1946 a los empresarios, reconozca que el negocio para el capital es que se quede con el 40% de un lemmon pie y no con el 60% de una magdalena.

En ese núcleo de alianzas es decisorio la relación con los Estados Unidos pues, por su peso específico como potencia puede ayudarnos -como lo viene haciendo- en nuestras difíciles negociaciones con los organismos financieros multilaterales, en los cuales, los europeos vienen jugando en nuestra contra. En definitiva, establecer una "entente cordiale" para poder afirmar: juntos sí, pero no revueltos.

Queda por definir al enemigo. A pesar de Fukuyama... de Huntington... de nuestro economistas televisivos... sostenemos que el enemigo es ideológico y se llama neoliberalismo. Teniendo en claro que, como afirma el economista inglés John Gray, las teorías neoliberales realizaron una proeza extraña y curiosa: la auto refutación por aplicación práctica. Por si alguien no lo comprende, estamos hablando de la forma de pensar del capital financiero globalizado. Y, ¡Por favor! No empecemos con las tonteras de que con esto espantamos a los inversionistas extranjeros; o acaso no negocian con las mafias en Rusia, con los comunistas en China y abren hoteles en Cuba.

UNA CUESTION DE ELECCIÓN

Tanto el cóndor como la gallina pueden volar, pero no ven el mismo panorama, no habiendo nacido ave es una elección a que altura se desea volar. Decíamos en las primeras líneas que solo los "idiotes" creen que el camino de la verdad se lo transita volando bajito, también es cierto que quienes eligen esto último, terminan reconociendo que nuestro escaso poder no nos permite hacer mucho.

Es moneda corriente dentro de la Ciencia Política sostener que hay tres formas de concentrar poder, esto es posibilidad de hacer. Uno es concitando la adhesión de la mayoría, otro el apoyo de los más reconocidos en determinado campo predominante y finalmente, en la vitalidad que dentro de la comunidad tienen las instituciones más ligadas al proyecto convocante.

Analizando la Argentina de agosto de 2004 encontramos que no aparecen en el escenario ni la mayoría ni los mejores, es peor, porque sí aparecen instituciones que gozan de vitalidad y prestigio social: las empresas multimedios. Por lo tanto el poder que poseen es indiscutible y... ¿el proyecto? Bien gracias.

Seamos claros: el Gobierno no concentra poder, más bien lo licua; las empresas multimedios que hoy arman la llamada "agenda pública" sí lo poseen ¿y quiénes son? Cuando hace tres años aparece que el 20% de las acciones de Clarín están en manos del Banco de Inversión Goldman Sachs - que manejaba los bonos de deuda externa- o cuando aparece la denuncia de que La Nación transfiere el control del paquete accionario mayoritario por millones de dólares provenientes de las islas Caimán nos volvemos a preguntar ¿quiénes son los que concentran tanto poder en Argentina?

Por eso reclamamos una estrategia, buena... o más o menos, pero desde la cual comenzar a concentrar poder en algún lugar fuera de los grupos de presión y poder colateral. Por eso la desesperación que nos embarga cuando vemos que el Gobierno se ensimisma, viendo todo desde la óptica de una lucha interna.

La carencia de una estrategia hace que tengamos que aceptar los condicionamientos del FMI, el aumento de las tarifas de los combustibles y la Ley de Responsabilidad Fiscal que se ha debatido recientemente. Por otra parte, es auspicioso que la CGT plantee no solo un aumento salarial sino la convocatoria a un acuerdo social que culmine con ello, como también, ser el receptáculo de contención de los desocupados; planteando con ello el principal problema de los argentinos: mejorar la calidad de vida de los trabajadores y ampliar la base laboral que restrinja los campos de acción de quienes lucran con la inseguridad y el delito.

Yo se, porque soy católico, que Dios lo hace. Pero nuestra dirigencia no debería descartar que algún día, la Patria también los va a demandar.

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POLITICA Y ESTADO DE BAJA INTENSIDAD: II.- Los muchachos de Virginia.

A mediados de la década del ochenta del pasado siglo, cuando aún no había concluido la "guerra fría", el Comando de Entrenamiento y Doctrina del Ejército de Estados Unidos, con base en Fort Monroe, Virginia, elaboró una Reseña Analítica del Conflicto de Baja Intensidad (Analytical review of low-intensity conflict), cuya abreviatura en nuestro idioma es RACBI.

El RACBI definió el conflicto de baja intensidad como "Una lucha político-militar con alcances limitados para obtener objetivos políticos, sociales, económicos o psicológicos. A menudo es prolongado y cubre un rango que va de lo diplomático a lo económico. Se ejercen presiones psicosociales a través del terrorismo y la insurgencia. El conflicto de baja intensidad está confinado, por lo general, a un área geográfica y suelen existir limitaciones en el empleo de armamento, tácticas y violen cia aplicada" (Sohr, Raúl, "Las guerras que nos esperan", Ediciones B, Santiago de Chile, 2000;172).

El examen se refería, en esencia, a la lucha contra la insurgencia, con los buenos recuerdos que ha dejado el protoim perio por estos lados del mundo. Con la caída del comunismo soviético, el conflic to armado, tal como se conocía en el siglo XX, fue circunscribiéndose a escenarios par ticularizados, sea por las condiciones étnicas presentes en el territorio (los Balcanes), sea por las motivaciones geoeconómicas que el mismo ofrecía (Golfo Pérsico, Afganistán, Irak).

Al mismo tiempo, con algunas excepciones, la lucha política violenta en sentido clásico se recluyó, dejando lugar al conflicto político de baja intensidad, alejado en principio de las situaciones insurgentes que anteriormente se conocían.

Mal que nos pese, si excluimos el término "militar" y quitamos las connotaciones particulares de la definición, el término nos permite apreciar en toda su dimensión de que estamos hablando. El objetivo de la lucha política no será, en lo inmediato, la toma del poder o la modificación del sistema político imperante, o ambas cosas. Se tratará de avanzar en forma coactiva, básicamente por fuera de los circuitos de representación, para obtener determinados logros que contribuyan o incrementen la capacidad del grupo que así actúa, a fin de elevar su cuota de poder o su posición negociadora en el aspecto político hasta la generación de un nuevo conflicto de similares características.

La primera imagen de esta modalidad que se nos aparece en Argentina es la de los movimientos piqueteros. Pero no es la única ni la más seria. Multinacionales, grandes empresas nacionales, sindicatos o medios de comunicación han utilizado y utilizan, solos o en conjunto, esta estrategia basada en un ambiente propicio para su multiplicación: la baja intensidad del Estado.

Funcional al nuevo esquema, que guarda las apariencias formales de la democracia occidental, el Estado también opera en idéntica frecuencia política. Su elite de turno diagrama programas y acciones insustanciales que aplacarán el conflicto presente (social, económico, financiero, etc) sin alcanzar soluciones o modificaciones de fondo.

No hay revolución ni contrarrevolución. No hay anarquía total ni tampoco orden civil completo. Es más bien un proceso de degradación sin ruptura, anodino, donde no se descartan los picos de violencia, pero estos son de carácter excepcional por que ninguno de los actores desea aparecer afuera de la trivialidad formal que han generado: un sistema donde nadie es terriblemente malo para excluirse de la legalidad democrática ni resulta, al mismo tiempo, demasiado bueno para no sortearla.

 

La laguna azul.

En uno de sus ingeniosos trabajos, Charles Tilly ha utilizado diferentes imágenes para conceptualizar a la democracia. Por la escala temporal, asemeja el tiempo de la democracia al de un yacimiento petrolífero, cuya presencia depende de largas, muy largas conjunciones de circunstancias que raramente aparecen en la historia y que son poco susceptibles de manipulación humana. Otra es la figura de los jardines. Si bien no florecen en cualquier lado, dados los suelos adecuados, sol y precipitaciones, distintos tipos de jardines crecen en distintas variedades de ambientes.

Sin embargo, el autor concluye que la democracia se asemeja a un lago, esto es, una gran masa de agua situada tierra adentro, formada y alimentada por diversos agentes de la naturaleza, la que una vez consolidada, engendra ecosistemas carac-terísticos y mantiene relaciones características con sus alrededores. En ese orden, la democracia se comportaría como un lago, ya que "…a pesar de que tiene propiedades distintivas y una lógica propia, se forma en una variedad de maneras, cada una de las cuales retiene trazos de su historia singular en los detalles de su presente funcionamiento" (cfr. "La democracia es un lago", en revista Sociedad, Facultad de Ciencias Sociales, UBA, octubre de 1995;25).

Encantadora metáfora, que nos recuerda aquella película donde una pareja de jóvenes parece haber encontrado su edén en el paisaje que rodea una laguna de agua cristalina y fondo opalino. Tilly se apresura a brindar una advertencia: no existiría una razón, a priori, para creer que sólo un grupo de circunstancias produce y sostiene a la democracia, sino que puede aspirarse a obtener un mapa de las vías por las cuales el proceso ha ocurrido, una indicación de las condiciones suficientes -no necesarias- para dicha transformación y una especificación de los mecanismos generales que participan en la producción y en el sostenimiento de las instituciones democráticas cuando éstas se forman. De allí que rescate la importancia de la construcción social como elemento proyectado del futuro democrático, si se tiene en cuenta que "…el secreto de la democracia reside en la expectativa de que el día de uno llegará, de que la pérdida de hoy es sólo un obstáculo temporario, de que todos finalmente tendrán su posibilidad" (1995;25 y 29).

Hasta aquí la definición de lo que podríamos denominar del progreso democrático. Pero ¿Qué sucede cuando ese esperado momento no llega? ¿Cuánto tiempo debe aguardarse para su arribo? En la gloriosa época del accionar estatal, esa esperanza se encontraba alimentada por el resultado de políticas, más o menos efectivas, que dentro de ciertos márgenes de éxito parecían lograrlo. Con la primacía del mercado, el sueño de la iniciativa privada había sustituido la fracasada parábola estatal, pero luego aquella también dejo al descubierto falencias tan o más graves que la anterior, lo que dio lugar a pensar que la bonanza colectiva tampoco llegaría.

Y ahora nos encontramos ante la política y el Estado de baja intensidad. Un par que están convirtiendo a la democracia en un lago pantanoso, que no nos succiona de inmediato, sino poco a poco, dejando margen para alguna libertad de movimientos aunque manteniéndonos atrapados.

 

Reto al destino.

Los Estados Nacionales, prácticamente sin excepción, padecen diferentes convulsiones políticas, sociales y económicas, que los empujan con periodicidad hacia el marasmo de la baja intensidad. De manera distinta, según sea su punto de ubicación en la centralidad del poder (o de los círculos concéntricos de cada civilización, si nos ponemos huntingtonianos) se busca la reelaboración del principio de unidad estatal como una salida a este riesgo cierto del nuevo siglo.

Nuestro país, atravesado por la demagogia y el desinterés, aún no ha tomado debida nota del problema, sin perjuicio de haber observado en la crisis del 2001 el ejemplo más claro de lo que se puede esperar sin una estrategia concreta para el funcionamiento público.

Alguien dijo una vez que la democracia era como una orquesta, que reservaba para cada uno de sus integrantes un papel en la ejecución de la obra colectiva, mayor o menor, que lo dejaba satisfecho. En ello el director (el Estado) conducía el conjunto de manera armónica, impedía una entrada o salida a destiempo, un movimiento desacompasado o una superposición no esperada de los instrumentos. Aunque muchos no lo perciban, si la política y el Estado de baja intensidad llegaron para quedarse, nuestro sistema de gobierno puede quedar reducido a una orquesta desafinada, donde el director se quedó dormido, los bronces se pelean con las cuerdas y la percusión aprovecha para llevarse con descaro las partituras, ante la mirada de un público resignado.

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PIQUETEROS: una distinción necesaria

Una ruta argentina… podría ser un acceso a Buenos Aires o La Plata, se levanta una nube negra y el olor a neumático quemado hace que el aire que entraba por la ventanilla sea irrespirable. Allí están parados los hombres y mujeres que toman ómnibus de mediana distancia para concurrir a su trabajo, los cuadros medios empresarios y los que vienen del country o van de "shopping". Todos juntos… todos mezclados… todos malhumorados. ¿Quién logra este efecto "mufa" colectiva? Los piqueteros.

Pero… ¿Quiénes son los piqueteros? Esto es más complicado de responder. Hagamos un poco de historia.

Estaba terminando el segundo mandato presidencial de Carlos Menem cuando los ex-empleados de YPF de Tartagal y Cutral-Có cortaron las rutas.

Habían sido indemnizados con cifras importantes pero ni la provincia ni el municipio fueron capaces de asesorarlos de cómo invertir; los actores de ese drama de desencuentros eran hombres que durante años habían trabajado en un pozo de extracción o transportando petróleo que nada sabía de finanzas o comercio y del otro lado, funcionarios incapaces de ver que a su pueblo o su provincia se inyectaba una cuantiosa suma de dinero -de aquel casi mítico 1 a 1- y que si se lo ponía a producir podría tener un efecto multiplicador. Los objetos que simbolizan el desencuentro fueron las camionetas 4x4 y los kioscos que pulularon. Allí nació el "piquete" como expresión de una marginalidad que veía la movilidad social descendente como el futuro propio. También nace allí una forma de política social: una suerte de seguro de desempleo llamado "Plan Trabajar" y que aseguraba ciento cincuenta pesos mensuales a 250.000 desocupados.

Pero para los miembros de la clase media, la mayor preocupación, el principal problema político que se debía resolver era la corrupción y la necesidad de establecer nuevas relaciones transparentes entre el gobierno y la sociedad civil (1). Así, gran parte de ellos buscó votar una fórmula presidencial que apareciera representando una gestión "prolija", no exenta de "popuprogresismo" así nació la fórmula de la Alianza: Fernando de la Rua -Carlos (Chacho) Alvarez.

Las políticas de sucesivos ajustes establecidos desde 1999, lejos de combatir la crisis mediante la corrección de los desequilibrios macroeconómicos, mostraron la debilidad estructural del Gobierno de la Alianza, donde la UCR volcó los efectos de la des-estructuración de su identidad, mientras que el Frepaso aportó las consecuencias de no haber articulado una organización política identitaria, con un "nosotros" estable (2).

Acompasando estos desatinos, se va empujando a un sector tras otro a la pobreza e indigencia, reduciendo la política social a la cobertura de cada vez más y más Planes Trabajar: ya estamos hablando de 1.500.000 de beneficiarios. Allí comienzan a conformarse las organizaciones cuyo eje es la distribución de eso planes.

En este punto, que podemos situarlo en el 2000 debemos analizar una doble conducta: la CGT que, históricamente, fue el símbolo de la organización de los trabajadores no pudo… no supo… que más da… no contuvo a esa población creciente de pobres e indigentes que eran arrojados a la marginalidad. Es cierto que era una situación nueva pero faltó "cintura". Por otro lado, hay una parte de la dirigencia que tradicionalmente expresaba el sentir y el querer de los sectores más humildes que renuncia a expresarla y desarrolla sobre ella una política clientelista, que va conformando una cultura política signada por las leyes del mercado: "10 pesos y un choripán por cabeza y te llevo un micro de gente".

A lo largo del 2001, Domingo Felipe Cavallo fue en Argentina algo así como el personaje de Marlon Brando en Apocalipse Now, en donde lo único no creíble sería el nihilismo porque aquí si hubo un sentido.

Los sucesos del 19 y 20 de diciembre de 2001 remiten a varios significantes: una dirigencia nacional (en todos sus campos) que parecería estar más cerca de Bélgica que del Gran Buenos Aires y que, aun hoy, sigue sin comprender el hecho que los primeros que resignaron su función en manos de la despolitización propuesta por el neoliberalismo fueron ellos mismos; que la gente en la calle, aún sin organización ni forma de expresar su pensamiento en términos políticos, sigue reconociendo una identificación cultural común centrada en lo argentino pero paralelamente a ello, la falta de proyecto político y de conducción del mismo muestra una fragmentación sectorial que no puede dar una respuesta a la crisis. Por eso la clase media pide sus dólares y la marginalidad -que ya llega a 2.500.000 personas- piden más planes.

Hoy, el morboso tratamiento que los medios de comunicación hacen de la inseguridad y la violencia en que vivimos genera dos actitudes: por un lado hace reaccionar a la clase media detrás de la "cruzada Blumberg", diciendo que la culpa de todo lo que pasa es de los otros (los diputados, los senadores, el Gobierno, la Policía, las instituciones, las leyes) y de allí el valor testimonial que posee la movilización; pero también produce una insensibilidad para la violencia cotidiana… esa que nos es tan incómoda de ver. ********* La violencia cotidiana a la que nos referimos es la que habla del 50% de la población por debajo de la línea de pobreza con un 25 % en la indigencia, donde murieron más de 300 personas en 5 meses porque en las leyes de mercado no figura la comodidad y seguridad de los pasajeros de los trenes. Y vale la pena detenerse brevemente para ver como opera esto que hemos llamado la insensibilidad: los índices de desocupación, pobreza e indigencia se encarnan en dos figuras propia de la posmodernidad: "el piquetero" y el "cartonero".

Teniendo en cuenta la importancia legitimadora que posee el discurso vale la pena analizar el nombre que desde los medios de comunicación se da a estas dos figuras y cual es su representación.

En nuestra lengua castellana, el sufijo -eros da la idea de la profesión, oficio u ocupación, de donde se puede inferir claramente que con la denominación "piquetero" o "cartonero" se busca legitimar a alguien que expulsado del sistema, se adapta a las nuevas condiciones para sobrevivir en las márgenes del mismo. Es decir, el sistema no soporta la alteridad y por eso reacciona institucionalizando "la ocupación del desocupado", el "oficio de marginal" colocándolo al mismo nivel -al menos en el lenguaje- que el carnicero o el verdulero. Además buscará que no se mueva de allí y así para el "piquetero" habrá planes sociales (hoy denominados Jefas y Jefes de Familia), apoyo alimentario o "trenes blancos" (3) para los "cartoneros" (4).

Como vemos, es muy fácil reconocer en la expresión utilizada por el ejército estadounidense, "daños colaterales" el asesinato de civiles lo mismo que cuando las fuerzas israelíes hablan de "muertes selectivas".

Pero por lo cercano se desdibuja el funcionamiento de ese modelo insensibilizador.

El caso es que, cuando se está fuera de todo la única forma de respuesta que aparece es la rebelión, como acto de afirmación de la propia existencia. Pero el hecho de ser marginal, con una cultura prebendaria, no lo permite construir poder a partir de organizar en torno aun proyecto sino que termina expresando su identidad en "los pibes chorros", con una creciente canalización del mal y mercantilización de las necesidades concordantes con el mayor grado de violencia. O con la constitución de una pseudo-dirigencia "piquetero" que recrea los peores vicios y ninguna de las virtudes de la vieja dirigencia política, cuya única obra es la creación de la "protesta rentada"

La herencia más costosa que deja este proceso es la cultura del resentimiento y la violencia, donde la fragmentación social no es una descripción sociológica sino el aprovechamiento de pobres sobre pobres, en donde los más jóvenes no reciben al trabajo como valor y en donde el desafío final es la incorporación de esa sumatoria de individualidades a un proyecto común. Esta última acción creemos que podrá tener una segunda oportunidad la CGT, el Justicialismo como expresión política y una dirigencia que desde el municipio pueda o sepa organizar la participación de esa población en la gestión de políticas públicas tendiente a resolver sus carencias.

(1) MASON, Alfredo Sobre ética y eticismo en Revista Fundación. Buenos Aires 9(2001)18
(2) SIDICARO, Ricardo La crisis del estado. Buenos Aires, UBA. 2001. p.75
(3) Formación que las distintas empresas ferroviarias organizan para traslados en forma gratuita a los "cartoneros"
(4) Un reflejo de lo que la vida en esta marginalidad puede verse en ALARCÓN, Cristian Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. Buenos Aires. Norma 2003.

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Enter at your peril, past the vaulted door

Mavik Banner: physician; scientist. Searching for a way to tap into the hidden strengths that all humans have… then an accidental overdose of gamma radiation alters his body chemistry. And now when David Banner grows angry or outraged, a startling metamorphosis occurs. The creature is driven by rage and pursued by an investigative reporter. The creature is wanted for a murder he didn't commit. David Banner is believed to be dead, and he must let the world think that he is dead, until he can find a way to control the raging spirit that dwells within him.

What would we do baby, without us?

I bet we been together for a million years, And I bet we'll be together for a million more. Oh, It's like I started breathing on the night we kissed, and I can't remember what I ever did before. What would we do baby, without us? What would we do baby, without us? And there ain't no nothing we can't love each other through. What would we do baby, without us? Sha la la la.

Here's the story of a lovely lady

Here's the story of a lovely lady, who was bringing up three very lovely girls. All of them had hair of gold, like their mother, the youngest one in curls. Here's the store, of a man named Brady, who was busy with three boys of his own. They were four men, living all together, yet they were all alone. 'Til the one day when the lady met this fellow. And they knew it was much more than a hunch, that this group would somehow form a family. That's the way we all became the Brady Bunch, the Brady Bunch. That's the way we all became the Brady Bunch. The Brady Bunch!

Who can turn the world on with her smile? Who can take a nothing day, and suddenly make it all seem worthwhile? Well it's you girl, and you should know it. With each glance and every little movement you show it. Love is all around, no need to waste it. You can have a town, why don't you take it. You're gonna make it after all. You're gonna make it after all.

In time of ancient gods, warlords and kings, a land in turmoil cried out for a hero. She was Xena, a mighty princess forged in the heat of battle. The power. The passion. The danger. Her courage will change the world.

Being evil has a price. I hear a lot of little secrets. Tell me yours, and I'll keep it. You oughta know my name by now, better think twice. Being evil has a price. I've got a nasty reputation. Not a bit of hesitation, you better think twice. 'Cause being evil has a price.

The time to play the music, it's time to light the lights. It's time to meet the Muppets on the Muppet Show tonight! It's time to put on makeup, it's time to dress up right. It's time to raise the curtain on the Muppet Show tonight. Why do we always come here? I guess we'll never know. It's like a kind of torture to have to watch the show! And now let's get things started - why don't you get things started? It's time to get things started on the most sensational inspirational celebrational Muppetational… This is what we call the Muppet Show!

Chosen from among all others by the Immortal Elders - Solomon, Hercules, Atlas, Zeus, Achilles, Mercury - Billy Batson and his mentor travel the highways and byways of the land on a never-ending mission: to right wrongs, to develop understanding, and to seek justice for all! In time of dire need, young Billy has been granted the power by the Immortals to summon awesome forces at the utterance of a single word - SHAZAM - a word which transforms him in a flash into the mightiest of mortal beings, Captain Marvel!

5 secrets of a healthy breakfast

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POLITICA Y ESTADO DE BAJA INTENSIDAD

I.- APUNTES PARA UNA DEFINICION

En tiempos recientes, fue Francis Fukuyama quien se ocupó de anunciarnos el fin de la historia, del hombre y de las ideologías. Jeremy Rifkin hizo otro tanto con el trabajo y ambos parecían involucrar también la extinción de una de las mayores invenciones humanas: el Estado. Desde visiones opuestas (en algo punto no tanto), este último presagio fue compartido por la dupla Hardt-Negri y Paolo Virno, entre otros, quienes habrían entendido el agotamiento del sujeto estatal a través de la pérdida de su soberanía, lo que motivaría la recuperación del poder social originario depositado en él por un sujeto bastante amorfo e impreciso como la multitud (concepto que recibió críticas acertadas desde todos los ángulos posibles).

Sin embargo, globalización mediante, los Estados Nacionales no parecen haber encaminado su rumbo al ocaso definitivo. Antes bien, los países centrales muestran como se estarían readecuando para no perder fuerza en ninguno de sus componentes: la estatalidad y lo nacional. Respecto a lo primero, podemos decir que hace al mantenimiento del monopolio de la fuerza en manos del aparato estatal, que no sólo refiere a la defensa y a la policía, sino también a la posibilidad exclusiva de generar normas de cumplimiento general que serán obedecidas y contribuirán al bienestar general. En otro orden, lo nacional se encuentra influido por la continuidad de esa comunidad territorial y política que se ha formado en una geografía dada y que ha generado su Estado.

Por el contrario, en otros países como Argentina, se evidenciaría el riesgo de consolidar un nuevo tipo de organización estatal cuya característica principal obedece a su permanencia intencional en la trivialidad política, esto es, su decisión consciente de sobrevivir apenas a su disolución pero sin resignar esta reciente vocación de intrascendencia social.

Mi Leviatán querido.

"La misión del soberano", expresó Hobbes, "consiste en el fin para el cual fue investido con el soberano poder, que no es otro sino el de procurar la seguridad del pueblo; a ello está obligado por la ley de naturaleza…Pero por seguridad no se entiende aquí una simple conservación de la vida, sino también de todas las excelencias que el hombre puede adquirir para sí mismo por medio de una actividad legal, sin peligro ni daño para el Estado" ("Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil", F.C.E., México, 1998;275). Esta definición adopta un concepto de seguridad que no se limita a la protección colectiva contra la agresión física. En términos modernos, podemos afirmar que la misma involucra tres niveles simultáneos de cobertura: la seguridad pública, la seguridad jurídica y la seguridad social. Es decir, lo que ahora se conoce como un "entorno amigable" (para apropiarnos del lenguaje informático), es aquello que Hobbes contempló en su visión amplia de la seguridad; una combinación de reparo y fomento, cuestión esta última que sería proyectada y expandida luego de la segunda guerra mundial a través del Estado de Bienestar, hoy también agotado.

Cuando alguno o varios de los elementos apuntados comienzan a desintegrarse o no alcanzan el estándar mínimo de protección, los integrantes de una sociedad se sumergen en una situación de incertidumbre, de angustia colectiva, que contribuye a la colisión de los restantes componentes de la fórmula, iniciándose una serie de interrogantes: ¿Se prefiere la seguridad pública a la jurídica, o la social a las dos primeras? ¿Existe consenso para aceptar una sociedad autoritaria, violatoria de la ley, pero libre de riesgos físicos, con un aceptable nivel de empleo y ascenso social o una sociedad profundamente solidaria, democrática y respetuosa del orden jurídico pero sumida en la violencia civil?

La primera crítica a estas preguntas, además del exceso de simplificación, podría sustentarse en la inobservancia de las profundas vinculaciones que suelen darse entre cada uno de los supuestos de la seguridad. Un comentario común refiere que, en general, un ambiente propicio para el comercio y el empleo, a su vez promueven una mayor sujeción a las normas y todo esto potencia una menor producción de comportamientos antisociales.

Sin embargo, este argumento está lejos de convencernos. En todo caso, hay quienes ven como función específica del sistema político en las sociedades modernas, la de regular selectivamente la distribución de los riesgos sociales, reduciendo de ese modo el miedo, a través de la asignación competitiva de "valores de seguridad" (Danilo Zolo, "Democracia y Complejidad, un enfoque realista", Nueva Visión, Bs.As., 1994; 60).

En esta misma postura, se advierte que, a partir de la creciente complejidad de las sociedades postindustriales, el manejo monopólico del Estado en la atribución de estos valores deberá ajustarse a la misma serie de rituales y limitaciones procesales que gobiernan las facultades de los agentes individuales (Zolo,1994;87). Dicho de otro modo, la democracia deberá combinar, para mantener su eficacia, esa necesidad de protección con la preservación de la complejidad que involucra cualquier medida que se practique para ello y que conjuga las garantías de sus libertades política y económica.

Y quien debe llevar adelante esa difícil combinación es nada menos que el Estado. Sin embargo, tenemos suficientes pruebas de la realidad para concluir que la maquinaria estatal no puede producir la "alquimia" necesaria para promover esta felicidad democrática. O carece de los elementos para instrumentarla, o (y esto es lo más interesante), termina operando sabiendo desde el inicio que no obtendrá resultados satisfactorios en sus acciones de equilibrio y distribución de estos valores.

Luego de la extinción de los grandes proyectos colectivos (como les gusta llamar a algunos) y del paso de la última oleada capitalista, el "Leviatán", otrora protagónico en estos menesteres, ha quedado relegado al papel de actor secundario, que observa impávido a mundo que no comprende y para el que no le interesa encontrar todas las respuestas.

Este ha sido el terreno fértil para un nuevo tipo de lucha política, basada en presiones significativas pero no definitorias, que sólo pueden entenderse como una adaptación de tácticas bélicas al escenario civil, circunstancia que no debe provocar rechazos timoratos a su consideración. (continúa...)