Domingo Arcomano

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CUANDO LA OFENSA NO SOLO ES MORAL

“El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución…” así lo dice su artículo 22, la mas fiel expresión de la reacción conservadora y anti-popular. Del mismo modo que su artículo 19 (“Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados…”) representa la expresión del más crudo liberalismo antisocial reservado, claro, desde mediados del s. XIX a aquellos conservadores. El zonzaje local cree, sobre todo si aprobó algunas materias de derecho, que con ello -en este siglo- se defienden los derechos humanos (toma de drogas, auto-destrucciones físicas o psicológicas, degradación de la vida cotidiana propia y ajena, etc.)

Generaciones enteras de argentinos fuimos educados en aquel malabarismo anti popular, aún durante las dictaduras militares en las que se enseñaba …“educación cívica”!!. La democracia indirecta, justificada con gruesos volúmenes “doctrinarios” y correctivos policíacos, logró que el pueblo “representado” sintiera su destino totalmente ajeno, aún en los pueblos más pequeños y más miserables. Es que el “representado” solo lo es para pagar impuestos y ser bolsiqueado por la pandilla política de turno, con o sin uniforme. Así, el ciudadano es tal si tiene los impuestos al día. El resto son estafadores (con derechos) o marginales (sin los ídem). Pero la pseudo-representación no se agota en la pandilla política. La “ciudadanía” que no es otra cosa que el derecho a la “ciudad” es decir a la comunidad organizada como Nación, se ve afectada también por quienes no son “electos”, sino designados: Jueces, Fiscales, Docentes, Policías.

Los“aprietes” recíprocos entre el poder político y el judicial o sus connivencias, la reducción de las fuerzas policiales a sirvientas prostituidas de aquel poder político, esterilizando uno de los factores que debieran garantizar una VIDA BUENA COTIDIANA (transformándolas así en fuerzas cuasi-mafiosas que devoran hasta a sus buenos elementos) son otro síntoma de la mentira de la “representación”: simplemente porque el pueblo no puede controlarlas, y es su víctima inmediata.
Hoy la pandilla política, repartida entre los cuatro poderes, está cavando su propia fosa y está negociando el precio de la lápida. Día a día y año tras año, el pueblo está aprendiendo cuales son los límites de esta parodia democrática donde el pueblo no delibera ni gobierna, donde el delito se instala en los rincones más inesperados de la sociedad, las generaciones se pudren en el lumpenaje y la Nación va perdiendo su lugar respetable en el mundo.

SI LA REPRESENTACIÓN NO EXISTE EL PUEBLO DEBE RECUPERAR SU SOBERANIA: DEBEMOS LLEGAR A UNA NUEVA CONSTITUCIÓN O NORMA GENERAL QUE GARANTICE EL EJERCICIO EFECTIVO Y DIRECTO DE LOS DERECHOS ESENCIALES DEL PUEBLO Y ELEVE A PRIMER LUGAR LA REPRESIÓN DE LOS DELITOS CONTRA LA SOCIEDAD, LA NACION Y EL ESTADO.

Porque los derechos individuales, solo favorecen a los individuos que pueden pagar su ejercicio (ej.: “los cuatro millones de argentinos que se fueron de vacaciones”: ¿y los otros cuarenta millones?). Porque “derecho esencial del pueblo” no es lo mismo que derechos humanos. Estos últimos son la fantasía burguesa que permite comer a unos pocos a costa de muchos: Secretaría de Derechos Humanos, INADI, los pelotudos universitarios abonados, las ONG subsidiadas desde el exterior por países que matan civiles indefensos en guerras contra el “terrorismo” (de los demás). La defensa de las personas (no de los individuos) contra los abusos estatales empieza desde abajo, desde el sufrimiento cotidiano de cada argentino y no desde organismos burocráticos empeñados en la defensa jurídica de la delincuencia vulgar. Si este delincuente vulgar accediera milagrosamente a la claridad política, dirigiría su violencia contra sus “defensores” porque los visualizaría acertadamente como cómplices de la pandilla política que lo explota.


EL “24 DE MARZO” Y EL PRECIO DE LA CARNE

“Seremos vilipendiados por una generación surgida
del desastre, que llevará la derrota en el alma y en la
sangre como un veneno el odio del vencedor”.
(Ñande potare´y vaera oeteí ñemongara opu´ava
taperegui, oguerajhava jhi´anga jha jhuguype ya
e´y umi ayu´y omono´ova guí, peteí, ñandeyuca
ramo vaichá”)

Ultimo discurso del Mariscal Francisco Solano
López en Cerro Corá (1870)


La “generación” derrotada es la del 70, el odio del vencedor es el odio de los militares del golpe de Estado de 1976, y ese “nosotros”, como siempre, es el pueblo argentino

Los payasos del “24 de marzo” omiten en cada una de sus declaraciones que el golpe cívico-militar se hizo contra un gobierno democrático, peronista, encabezado por Estela Martínez de Perón, la PRIMER PRESIDENTE ARGENTINA, mal que le pese a la distorsión política de “género”.

Cuando se arrincona a cualquier tarado progresista en relación a las prácticas mafiosas, traidoras, de asesinato vulgar y de traición a su patria y a su pueblo en que incurrió la guerrilla de los 70 y se le pregunta si el kilo de carne de un militar vale menos que el kilo de carne de un guerrillero responde balbuciente con una consigna fascista: El estado no debió practicar el terrorismo. Es la consigna mussoliniana del “estado ético”. De un terrorismo “bueno” y de otro “terrorismo” malo. Aquí, la mala conciencia de estos compradores de peines en los colectivos, tiene un escape estético: ya que no pueden solidarizarse con los vencedores por impresentables, se solidarizan con los vencidos; total están muertos. Quieren olvidar de esta manera que aquella no fue la guerra de los buenos contra los malos, sino la guerra de los hijos de puta contra los hijos de puta: Sin guerrilla no habría habido golpe de Estado. El enemigo común era el gobierno peronista que, por derecha (FFAA, Iglesia, UIA, Sociedad Rural, Banca) y por izquierda (ERP, Montoneros y espontáneos de la nada), fue atenazado hasta ser destruido. De hecho, todos confluyeron en un abrazo común: Massera-Firmenich en París y la sinuosa actividad del “pelado” Gorriarán Merlo (muerte de Santucho, de Somoza en Paraguay: ¿encargo sandinista, de la CIA o de ambos?, asalto a La Tablada, etc.). Es que el problema no era ni la democracia, ni el desmadre que TODOS ELLOS ARMARON, sino el peronismo. Simplemente. Porque el golpe militar se trató de un negocio y su emblema fue Martínez de Hoz.

 

EL REMATE DE ALMAS

Entre los indudables “aportes” que ha consolidado el kirchnerismo en el lenguaje político de la decadencia está el “borocotismo” (tránsfuga de la política) y el “baronismo” (tránsfuga de los medios de comunicación). Decimos consolidar porque esos personajes existieron siempre en la Argentina, pero sus apellidos eran rápidamente olvidados. Los “borocotistas” son una marca de fábrica de cualquier político profesional. Los “baronistas” –los de la iglesia del hermano Orlando Barone- son todavía más peligrosos, porque hacen la apología del hombre santo (ellos) y moral (ellos). Claro que después de soportar a los Ramón Andino, al “Gordo” (José María) Muñoz –entre tantos- en la dictadura militar; a los Gregorich, Aguinis y la runfla de la revista “Humor” durante el alfonsinismo; a los arrastrados del “si-carlismo” durante la gestión de Menem (en particular los periodistas “económicos” de Radio 10 hoy en C5N) y van… uno estaba preparado para que el remate de almas –por pequeñas que sean- se estancara por falta de oferta. Nada de eso.

La pequeña burguesía que anida en “Página/12”, Canal7, “El Argentino” “7Días”, etc. y que practica gorilismo al amparo del poder, lo volvió a hacer, ignorando que cuando el poder los desampare deberán comprar la estampita de Guerrero Martinheitz y buscar refugio en la calle. Es que una vida gorila de mierda suele terminar con una muerte gorila de mierda. Hoy el emblema es Barone, un tránsfuga del buen sentido y de la coherencia. Escritor, mediano periodista, que cumplió su función sin grandes logros pero que ayudó a que la rueda siguiera rodando, entrega los escasos porotos espirituales que supo conseguir y ya cercano al toque de arpa, por porotos más tangibles, sólidamente materiales, tratando de ocultar su pasado al servicio de diarios como Clarín y grupos afines (nada populares) durante la dictadura militar. ¿Cuál es para Barone el mínimo común divisor entre “Clarín” y los Kirchner? El dinero que le permite vivir. El plato de porotos. El alma en peso. En la misma sintonía que los reversibles “periodistas-filósofos” (la nueva “merca” posmoderna en el puerto) y los “historiadores rubber-sucker”.

 

EL DIA DE LA MUJER

Pero Orlando Barone no está solo. Con un marco deprimente en el que sobresalía el arrobamiento bovino y entrado en carnes de algunas malas actrices pampeanas -que descubrieron el yeite “progresista” de la política como alternativa económica al fracaso en el tablado- la Presidente de la Nación volvió a hacer gala del discurso vacío de ideas aunque lleno de las trivialidades y lugares comunes del medio pelo (cada vez menos criollo y más “creoyyo”): el “chapeau”, expresión con que pretendió honrar el coraje de Eva Perón y Ernesto Guevara no desentonó en la reunión de señoras gordas.

Para darle el toque progresista, no faltó el retrato de una gorila miserable, Alicia Moreau de Justo (la de la calle) cuyo único mérito político-intelectual fue calentar la cama del socialista cipayo Juan B. Justo, y cuya máxima infamia fue la participación en la Junta Consultiva de 1957 convalidando la tiranía aramburista, los asesinatos de 1956, la destrucción de la Constitución de 1949 y la obra, precisamente, de Perón y Eva María Duarte. Un ejemplo de “historia transversal” de la mano de estupradores de la democracia.

El día de la mujer se transformó en un día raro: faltaban Feinmann y Sebreli dando clases de filosofía y de estética antes del botox-party.

 

REVOLUCIONARIOS ERAN LOS DE ANTES

Mientras en los 70 la guerrilla bregaba por el no pago de una deuda externa irrisoria, sus madres del 2010 (“hijas de sus hijos” como dice Hebe de Bonafini) hicieron marchas en apoyo del pago de la deuda estrafalaria contraída por militares, radicales, justicialistas, radicales y otra vez justicialistas (x 2). Es que el pago de la deuda, supone la posibilidad de endeudarse de nuevo, y le permite al Estado -hegemonizado por la banda kirchnerista- distribuir nuevos subsidios, por ejemplo a las orgas posmodernas (entre ellas las “Madres de Plaza de Mayo”) que pueden seguir comiendo del riñón del pueblo. Total, Juan Pueblo tiene dos riñones.

Claro que si “por la plata baila el mono” muchos se preguntan por qué baila el “arco opositor”. Desde estas páginas se estima que también baila por la plata pero con un aditamento: Como el oso de los gitanos, acostumbrado a quemarse los pies al son de la gaita, en cuanto escucha “música política” –que le estuvo negada hasta ahora- empieza a dar saltitos, simulando que baila. Pero es mentira. Como el Gobierno, se mueve al compás de la música de las monedas. Todos continúan con la farsa democrática mientras el pueblo desciende más escalones, y los gobernadores de las provincias no saben si son “federales” o delegados administrativos del poder central. Es que el “bicentenario” encuentra a los porteños como en 1810: sin saber que hacer, mintiendo y tratando de sojuzgar a las provincias del interior. Nos falta el Moreno (¿o ya lo tenemos?) que pida un protectorado norteamericano o que los piqueteros bolivianos del bajo Flores promuevan un rey Inca (podría venir Evo Morales con el disfraz con el que asumió su segunda presidencia).

¿Se entiende cuales son las consecuencias de que el pueblo no delibere ni gobierne? ¿Y que los derechos esenciales del pueblo no tienen nada que ver con los derechos humanos?

 

LA MURGA LOUIS VUITTON

Mientras el Juez Griesa embarga fondos argentinos, la oposición se alegra y el gobierno acusa a ambos de complicidad con los “buitres”, hipócritamente todos se niegan a considerar el patriotismo del Juez. Un patriotismo norteamericano claro (¿Qué otra cosa puede ser?: aquí algún paria llegó a felicitarlo por haberse negado a un embargo anterior, promocionándolo a patriota argentino). Es que su señoría defiende los intereses de muchos yanquis (en todas las escalas de la pirámide): porque HOY si la Argentina pone sus reservas en el mercado (dejan de ser reservas y como tal soberanas, impropias de un embargo) el valor de nuestra moneda corre peligro (hacia abajo) y consecuentemente perdemos nuestra capacidad de compra …a los norteamericanos. Esta simple ecuación hace que nuestra segunda Presidente recurra al FMI para que “le de una mano”.

La cruel realidad que se pretendió tapar con discursos berretas, alianzas desgastantes con vampiros de sus propios pueblos (el chavo Chávez, Correa y Zelaya, por ejemplo, mientras se robaba descaradamente) se impuso con patetismo y los “bárbaros” están a las puertas de la Ciudad: la mano del FMI está en nuestro cuello. Este progresismo que potenció el fracaso transversal de Alfonsín y la “Alianza”, ha expresado el mismo odio contra el pueblo real, mientras creía halagar los oídos de un pueblo inexistente.

El año 2000 nos encontró unidos y dominados, de la mano de De la Rua, Duhalde y los Kirchner; luego de los zarpazos de Alfonsín y de Menem. Todo indica que el actual gobierno está cada vez más arrinconado y camino al suicidio. Su voluntad de “resistir” se va agotando al compás de la inflación, la pérdida de reservas, el fracaso de los planes-canje (de todo tipo) y la traición de quienes nunca fueron sus amigos sino sus prebendarios.

Le queda al pueblo, con su olfato y sentido común y con los medios a disposición –pobres todavía- promover y articular la alternativa de transición a esta murga.

d.a.

P/D: En el número anterior vinculamos la política lumpen a la cultura lumpen cuyo emblema es la alianza entre la Casa de Gobierno y la AFA (de igual a igual). Con la aparición de éste Escarmiento 15 tenemos al Ministro de “educación” promoviendo el Mundial de Fútbol en los colegios porque “es un hecho de cultura”: Para este Ministro cartonero, es tal lo que ha dejado de ser juego y deporte, para transformarse en un negocio mafioso que se vale de la manipulación de masas, de la corrupción y hasta del asesinato. En manos de este irresponsable asciende al rango de cultura lo que es su negación.

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Cultura lumpen, política lumpen

“È fatto giorno, siamo entrati in giuoco anche noi
con i panni e le scarpe e le facce che avevamo”

(“Se hizo día, hemos entrado en el juego también nosotros
con las ropas y los zapatos y la cara que tenemos”

“È fatto giorno”
(de Rocco Scotellaro, poeta lucano)



¿PERO... QUÉ COSA ES UN LUMPEN?


A pesar de los intelectuales de izquierda (la “clase” media-letrada que letrea a nuestra Presidente arrimándole en forma irresponsable frases sueltas de Carlos Marx) el lumpen no se limita al marginal delictivo o cuasi-delictivo y al miserable pobre de toda pobreza, incapaz no ya de elementales normas morales, sino incapaz de fisiología, simplemente por que se está muriendo de hambre. Y no hay que remontarse (desde Buenos Aires ) a los mal llamados “pueblos originarios”: basta ir a los basurales del Partido de San Martín donde el progresismo –esa enfermedad terminal de la izquierda colonial- le permite comer basura al pueblo marginado.

El lumpen, en verdad, y ajustándonos a la realidad contemporánea de nuestro país se recluta desde las más altas esferas políticas, recreándose en forma descendente hasta el que ya no tiene fuerza para digerir, porque se comió hasta la propia musculatura. El lumpen máximo es el marginal que recrea la cultura lumpen desde los aparatos del Estado: El integrante de la banda política kirchnerista. Banda porque ya están sujetos al Código Penal (al Bando).

Esta SUB-CULTURA lumpen, preexistente a los Kirchner pero reproducida y potenciada por éstos tanto en su extensión como en su profundidad, se ha enlazado como un rizoma por el conjunto de las relaciones sociales argentinas. Hoy la figura marginal por excelencia es la de quien al frente del Ejecutivo Nacional sobreactúa libretos cuyo personaje principal –como en “Esperando a Godot” - es un inexistente: el “modelo”. El “lustre” intelectual se lo brindan los comedores de monederos del Estado autodenominados “filósofos” del progresismo. Dado que el espectáculo debe continuar, el “mundo del espectáculo” provee carne de ganchera para promocionar los méritos de la democracia Kirchenista ( “…hicieron tanto por los derechos humanos… viste?”)

Claro que los derechos humanos que se defienden son los del pueblo a ver fútbol, mientras se lo paga con plata de jubilados, colgados con sus jubilaciones en la Corte Suprema de Justicia: una forma rara de justicia que consiste en sacarle el pan de la boca al que lo necesita, para alegrarle los ojos al que esta desesperado… por el futbol.

Mientras, la “parte” sensible, “artística” de los cómicos de la legua garantiza la continuidad de sus propios contratos: Mefisto sigue siendo su santo patrono; pero mientras éste era un arrastrado con aire metafísico, nuestros actores por kilo apenas tienen las “partes pudendas” para negociar. Aunque no sirvan para entretener ni a los presos de una cárcel boliviana: putitas de mala muerte , rodilleras, y animadores de fiestas de borrachos son los reclutas que complementan el vodevil “cultural” del kirchnerismo. Parásitos del pueblo y ególatras, giran como excremento en el inodoro: para ellos también ya se ha tirado la cadena.

LA UNICA TRANSVERSALIDAD LOGRADA POR EL KIRCHNERISMO ES EL LUMPEN QUE LOS ATRAVIESA

Al “progresismo” argentino, portador SINTOMATICO de estupidez irremediable, se le pasó que la figura y la forma del lumpen lo atraviesa y que, como en los viejos manuales soviéticos y en tanto que LUMPEN, está al servicio de políticas reaccionarias: sirviendo de felpudo a la política colonial desplegada por el Estado, reproduciendo sus contenidos culturales y negando la expropiación y el hambre (de todo) padecida por el pueblo.

Nuestro lumpen, incapaz de pensar crea palabras, que no conceptos: Hasta ahora y después de un gran esfuerzo intestinal lograron evacuar la palabra “destituyente” (se supone que es lo contrario a “constituyente”, que en la Argentina, claro, nunca nombró la realidad del poder del pueblo, de la sociedad civil desarmada; sino el privilegio de militares: desde Saavedra hasta Urquiza, pasando por San Martín, Pueyrredón y Rosas, entre otros).

 

¿LOS REMEDIOS SON MALOS? (La enfermedad es peor)

Dengue, gripe porcina y medicamentos falsificados- un ejemplo de estado ausente y complicidad criminal de funcionarios públicos con mafias privadas- sirven para encubrir otros temas tan siniestros como la mortalidad infantil por enfermedades y hambre, la imbecilización de niños, adolescentes y adultos por enfermedades, hambre, alcohol y drogas; la muerte educativa, la desocupación, la inseguridad, la indefensión del país…y van. Dicho de otra forma: cuanto más bruto y más débil, más barato.

La Licenciada Ocaña, quien no denunció a tiempo y a sabiendas a Capitanich por el desamparo –si no algo peor- de la población del Chaco en el tema del dengue, ni la explosión de la gripe porcina (en ambos casos POR MOTIVOS ELECTORALES) se ha vuelto casi locuaz y extremadamente “colaboracionista” con el Juez de la causa de los medicamentos: es que el filo de la espada de la ciega (y algo peor) brilla cerca.

Claro que la arremetida contra dirigentes sindicales es un tema nada novedoso, y sin perjuicio de su absoluta justicia (estos son los momentos de revisar los términos de la adhesión al Pacto de San José de Costa Rica, que elimina la posibilidad de aplicar la pena de muerte) a la luz del crimen social cometido, parece tener una ganancia residual para la monarquía plebeya, “gentry”, que se apropió del Estado. En este punto, el pasaje de los dirigentes gremiales involucrados en el tráfico de medicamentos, por el “fierrito” judicial (que investiga su conexidad con EL MUNDO DE LA DROGUERIA y la financiación por esas vías de la campaña de “Cristina”) resulta, dentro de los huracanados vientos de proa que azotan al Gobierno, una mordaza caída del cielo: el tema son los dirigentes gremiales, a los que veremos en primera línea en los próximos meses: “Muchachos, los necesitamos pero también podemos hacerles daño. Ojo!” Una atolondrada huída hacia adelante .


NI “ZURDA LOCA” NI SETENTISMO BERRETA

En los tiempos de crisis social que se avecinan, el descontento social con posibilidades de marcar rumbos propios y torcer los ajenos, esta en manos de los sindicatos; ya que la izquierda –nacida para perder- padece de estertores convulsos y semeja al Ejercito Zapatista de Liberación: entretiene a unos pocos nativos haciendo gimnasia, pero no puede ni quiere apropiarse del Estado por la simple razón de que no sabría que hacer con él.

Sin embargo, la madre de todas las batallas es la representación, es decir la democratización de los gremios. El esquema actual se cae a pedazos sea por la vía de hecho o por los traspiés jurídicos (que se avecinan peores). La contestación a las representaciones sindicales y la aparición de nuevos sindicatos actualizan la vieja ley de funcionamiento: la naturaleza le tiene horror al vacío (Aristóteles) o, como decía el mismísimo Trotzky “la política no lo tolera” (al vacío).

El reciente conflicto de Kraft, como la fiebre en manos de estudiantes de enfermería -periodistas mediante- hizo confundir el síntoma con la enfermedad: la interna de los Gerentes de la Empresa azuzó al Frankenstein (alimentado por la misma Empresa: la corriente de la izquierda trozkysta, para enfrentar al sindicato de la actividad), para dirimir su lucha de intereses personales y de posiciones. Claro que la historia ya ha sido contada: El monstruo de los tornillos en la cabeza, como el trotzkysmo de fábrica, se le escapo a su creador…y terminó en un incendio. La “izquierda” perdió la lucha (más de un centenar de despedidos), se dividió hacia adentro (la misma cantidad, pero más fraccionada) y “avanzó” un grupo sobre otro: en estos dos últimos puntos, resultó el espejo invertido de los gerentes de Kraft.

El Ministerio de Trabajo, mientras tanto, cargó sobre sus hombros demostrar la incapacidad de gestión del Gobierno en el tema, algo que repite en los conflictos de subterráneos y con otros más simples como el de los aeronavegantes, pagando tributo aquí a la desempleada Alicia Castro, nuestra embajadora bolivariana (¿para que sirve?).

Viejos setentistas como los del geriátrico metalúrgico, salieron a condenar a la “zurda loca” en un despliegue intelectual sólo comparable a las elaboraciones teóricas de, precisamente, los integrantes…de la “zurda loca”. Los autodenominados trotzkistas (algo arbitrario y difícil de constatar dado su nivel político) han ocupado transitoriamente el espacio cedido por dirigentes sindicales y por el gobierno al que se le escapó el caballo de la calesita.

Claro que a los catastróficos “destituyentes”, y a pesar de los indicadores sociales y económicos delarruistas, la realidad les resulta esquiva y decepcionante: todavía el tiempo político sigue vigente. No existen golpistas como Alfonsín capaz de retacearle el apoyo partidario a su correligionario, ni compañeros de ruta del PJ capaces de enviar piqueteros y motoqueros desde el conurbano bonaerense para cargarse a un Presidente en ejercicio, paralizado y amarrado al autismo como a una tabla de salvación. Porque si muchos se quieren hacer los otarios, hay que refrescar que en las jornadas de diciembre de 2001 se produjo UN GOLPE DE ESTADO encabezado por el demócrata-muerto ALFONSIN y el demócrata-vivo DUHALDE. Espontáneos ciudadanos enardecidos porque les habían robado sus ahorros y no tan espontáneos militantes de variado signo le dieron el marco “popular” a la “magnífica gesta”. Su grado de improvisación pudo verse en las dos semanas siguientes.


TEORÍA Y PRÁCTICA DEL "PARA-GIL"

En nuestro concepto el “paragil” es un perejil que no se recibió. Los hay de muchas clases: económicos, sociales, culturales, políticos, pedagógicos, a pedal, cornudos etc.etc.

Nos ocupamos ahora del paragil político, categoría en la que milita el 100% de la progresía criollo-argentina. Esta especie deforme salió del placard con el alfonsinato convalidando sus tropelías (decretos de obediencia debida, punto final, corte de las manos de Peron, asalto a La Tablada «una operación de la “derecha” por la “izquierda”, como decía Fermín Chávez», corrupción bancaria, aduanera, muerte misteriosa de un Ministro, etc.: cosas que hoy son diarias pero que en la época descolocaban a los “demócratas” radicales de verba encendida (1) (aunque nadie duda de la capacidad transformadora de la palabra, virtud que tiene nada que ver con la poesía, hoy el palabrerío radical emparenta con el con la afirmación (casi adagio) de Goebbels: miente, miente, que algo quedará.

Con Menem, la progresía no pudo articular ni una idea ni una alternativa a los odiados 90 y se escudó atrás del jugador de Chascomús: Pacto de Olivos mediante consiguieron algún Senador que de otra forma les estaba vedado, un gobernador radical asaltó un banco (casi un acto de justicia, lástima que era el Banco Nación donde había fondos de jubilados y empleados públicos), un Intendente (radical también) de Santiago del Estero fue corrido a balazos y así… La pelea Menem-Duhalde permitió que el audaz Alfonsín pergeñara la famosa Alianza con otro notorio paragil progresista: Chacho Alvarez. Como dijimos, entre todos y con la ayudita del conurbano bonaerense le dieron el golpecito de estado al Nro. 1 (estaba sólo, como el Nro. 1). Y de la Rúa se fue: nos dejó pensando si matar al muerto era delito. En la transición duhaldista no se los encontraba ni en foto, hasta que tímidamente con Kirchner, como erección de nonagenario, empezaron a hollar la tierra de la política buscando su rincón en el reparto. Y aquí se dividieron. El paragil progresista desmediado es difícil de calificar ya que rota al ritmo del tintineo de las monedas y nunca se sabe si se fue del todo o nunca dejó de estar.

Los Horacio González (al que ya le pagaron) los Ricardo Foster (que está esperando que le den… un Ministerio de Cultura!!, a quien sólo es un glosador de ideas ajenas), los Pablo Feinmann (no pueden dejar de pagarle, igual que a Felipe Pigna: otro “nacional y popular” hijo putativo del “pensador nacional” Pacho O´Donnell y feriante en el History Channel: canal imperial si los hay, cuyas groserías compiten de igual a igual con la CNN “en español”) son la faceta de lo que este Gobierno entiende por cultura: la administración burocrática de la misma por incompetentes revelan el valor que el matrimonio le otorga al tema (en esto se parecen a Menem quien tenía previsto un médico para el Ministerio de Trabajo en el 2003: claro que el ginecólogo en el Ministerio de Defensa de Duhalde opacó un poco el tema). Dicho de manera directa el paragil, con independencia del área de mal desempeño es, básicamente, un mordedor de monedero.


LA ÚLTIMA DEL PARAGIL:

La progresía se alineó -desde el bando oficial- con el depuesto payaso centroamericano Zelaya, mientras la Presidente sobrevolaba Tegucigalpa preguntando “¿y donde está la pista de aterrizaje?”. La izquierda tarada, como en las mejores épocas de la guerra fría, pintaba leyendas contra el fascismo hondureño. Mientras, el progresismo no alineado hacía tibias defensas de un tema que no le interesaba a nadie…salvo a los Kirchner. Quedó demostrado que el rescatismo (de rehenes en la selva de las FARC y de travestis políticos de sombrero) no es el fuerte del Gobierno. Justo es decir que la situación era lo suficientemente intrincada y hasta Lula quedó descolocado y haciendo señas.

Es que algo ardía, y era el asiento de la democracia. Lo de Honduras sirvió de alerta para indicarle a los gobiernos de la región que la democracia de mil años no estaba consolidada, y que sus aspectos formales (partidos, elecciones) –con un ayudita del Gobierno de Obama- podían convalidar la rotura de piernas del demócrata “Mel” Zelaya. ¿Cómo salir de este frente de tormenta golpista que no termina de alejarse del horizonte?. Según el paragil, la solución es uruguaya: La elección de Mujica (muchos se olvidan y otros recuerdan, la experiencia de Benito Nardone “Chico-Tazo” en 1958, al frente del ejecutivo Colegiado en Uruguay) trajo un soplo de esperanza a nuestro otariaje nacional. Como enfermos terminales que no discriminan la maraca del interferón, olvidaron:


a) Que la experiencia es uruguaya (y como tal intransferible);
b) Que gano la lógica (lo que queda de ella) del estado de bienestar batllista (es decir, ganaron los colorados);
c) Que la política económica sigue esos mismos parámetros con leve éxito gracias a la incapacidad de los Kirchner (a los que Mugica y los productores uruguayos dan las gracias al acostarse y al levantarse);
d) Que la estabilización del “modelo” (algo de eso hay) es aleatoria y depende no solo del esfuerzo local sino, para seguir, también de los movimientos de sus dos grandes vecinos (lo cual es alarmante para los uruguayos);
e) Que la psicología de buena parte de la clase media uruguaya (una gran mayoría se siente “funcionario”, y dentro de ésta muchos lo son efectivamente) es el principal impulso y freno (la idea original es de Real de Azua) del proceso político de los orientales; condicionante al que no escapa el Frente Amplio;
f) Que como gobierno de izquierda es lo más parecido al PSOE (para los bobos, izquierda; para los vivos…PSOE);
g) Que la continuidad del modelo uruguayo también depende del entorno internacional (hablamos del G-7), dado su carácter de enclave geográfico, de los malabares de Danilo Astori (Vicepresidente/Ministro de Economía) y de la parálisis verbal de Mugica (su lengua motivadora puede disparar internas en el Gobierno de dudoso final).


Con el respeto que nos merecen los uruguayos (sin ánimo imperial, compatriotas al fin) por el gobierno que eligieron (¿qué otra cosa podían elegir?) su carácter de modelo político para la progresía argentina da idea de la degradación de la política en la trasplatina y el carácter irredento, para toda la eternidad, del psico-bolche argentino del tercer milenio.


LA COTIDIANA

En el Nro. 13 de El Escarmiento previo a las elecciones del 28 de junio pasado decíamos: “Nuestro voto responsable en los distritos debe restarle votos y cerrarle el paso a los candidatos del "kirchnerismo", pero sin falsas expectativas. Se trata solamente del primer paso. A partir del día 29, hay que ir por la mugre política, aunque tengamos que empaparnos de ella el día 28: Los De Narváez, los Solá, los Sabatella, los "felpudos" provinciales y municipales. No se trata de mucha meditación, se trata de dejar de fumar y combatir el cáncer”.

El kirchnerismo, cual enfermo a término peleó hasta el final dando imagen de una falsa energía y se llevó puesta la “Ley de Medios”, el “fútbol para todos” y la “Reforma Política”, instalando –en definitiva tenía la iniciativa- las acostumbradas falsas alternativas: campo o pueblo, libertad o monopolios, democracia o… qué.

La vieja libertad de empresa fue defendida por los profanadores de la libertad de expresión (los medios de comunicación), sus empleados/sirvientes y un órgano del imperio: la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) VIEJA BOSTA NORTEAMERICANA Y DE SUS LACAYOS EN EL AREA SUR, mientras el gobierno armaba su propio y efímero monopolio de cabotaje (los más conocidos: Página/12, El Argentino, 7Dias, Veintitrés, más radios, más otros pasquines provinciales, más televisión estatal etc.)

Mientras la reforma política es el nuevo reparto de acciones entre el oficialismo y quienes en este negocio ofician de cómplices a sabiendas: todos los partidos de la oposición que han dado quórum al dislate. A menos partidos, la cantidad de votos a repartir es mayor entre ellos y la cantidad de pesos por voto también es mayor. ¿Alguien creyó que la democracia, la representación y el poder del pueblo tenían algo que ver con esto?

Para colmo a Brasil le va bien. Lula es progresista-capitalista. A Uruguay le está yendo bien. Son progresistas-capitalistas, a Chile le va bien. Son socialistas-¿pinochetistas? (quizá pierdan las próximas elecciones: si hay un original ¿para qué quieren la copia?). Acá les va mal. Son capitalistas- berretistas, como sus críticos de la “derecha”: peleadores de la transferencia de renta…en beneficio propio. Sin concepto de pueblo ni de Nación, el kirchnerismo es lo peor de la derecha y la izquierda colonial. Ha sabido captar, claro que sin mucho refinamiento, lo diestro de una y lo siniestro de la otra.

En el próximo número nos ocuparemos de la autodenominada “derecha intelectual” (Grondona, Aguinis , el “Grupo Aurora” –si a la fecha no se muere ninguno de sus integrantes, los juntabosta pampeanos y sus cholulos muertos de hambre etc. etc.)

Mientras tanto nuestro homenaje a “Clota” (Clotilde) Acosta (a) “Nacha Guevara”, a Scioli, y a todos los “testimoniales” ya que si bien engañaron al pueblo otra vez, al menos no están en la Cámara de Diputados para remacharlo más.

d.a.

 

EL PASQUÍN “EL ARGENTINO” NO SE VENDE PORQUE YA LO COMPRÓ KIRCHNER

UN MISTERIO DEL PAROXISMO PERIODÍSTICO:

¿POR QUÉ LAS CONTRATAPAS DE “CLARÍN” SON MEJORES QUE SUS TAPAS Y EN “CRÍTICA” ES AL REVÉS?

 

 




(1) Cuéntase que el “chino” Balbín –quien compensó su frustración presidencial con la perennidad golpista (recordemos su “acción” del 23 de marzo de 1976: “no tengo soluciones”) devolvió airadamente al dibujante-humorista “Lino” Palacio una caricatura que éste le obsequiara, en la que el barroco boina blanca aparecía de pie pulsando la guitarra…: Don “Lino” hombre de algunos aciertos refinados, había dado en el clavo. Sobre la habilidad de los radicales con la lengua se tejieron procaces chistes populares, que ponían en primer plano su notoria incapacidad para gobernar, al principio disimulada mediante el recurso a la diarrea verbal republicana. Hoy parafraseando a Woody Allen “robaron, huyeron y los pescaron”.

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Con K de Kitsch, con K de "Kolabó"


El concepto de Kitsch alcanzó al "progresismo" argentino ("mierda no es solo el kitsch, sino quien niega que el kitsch sea una mierda"). La falta de ideas, el pensamiento croto, la retórica colonial (soberbia y "afrancesada") comenzó siendo el principio y hoy es el fin. Primero, con música de bailanta; hoy, de murga uruguaya: algo en lo que sólo creen los que viven de ella.
Mientras la mafia financiera internacional -acreedora de la Argentina- prepara el zarpazo como en la década de los 30 para regenerarse (y el método parece ser el mismo, Obama mediante: nuevas guerras a escala planetaria), aquí nos desayunamos todos los días con "propuestas" económicas mentirosas, carentes de sustento práctico y sin viabilidad, sobre la base de la manipulación de los datos contundentes de la realidad: crisis (que se niega) desempleo (que se niega) pérdida del poder adquisitivo del pueblo (que se niega). Eso sí: "consuma más por que si no se viene la noche". Esta es la propuesta delirante arrojada al voleo después de entrar a sangre y fuego en los bolsillos, con aumentos de las tarifas de los servicios públicos, de las tasas municipales y de los impuestos provinciales. El Gobierno está con una credibilidad pública tan baja como la de la primer Presidente argentina (Isabel Martínez de Perón, mal que le pese a muchos), pero con una situación interna menos explosiva (hoy la "juventud" no plantea la toma del Estado por las armas, sino que aquellos jóvenes del 70 hoy están contratados por el Estado; ni la Triple A los anda amasijando, ya que sus miembros gozan de hospitalidad carcelaria).


"...y que digan los muchachos: Es una buena mujer"

Se desconoce cual sea el trabajo de los ministros, empezando por el de Economía ya que no hay plan, no hay proyecto ni aún de corto plazo, no hay nada. En cinco años de gobierno la chata arenera no se hundió porque había marea baja. La pérdida de ingresos nacionales unida al descrédito del Gobierno, torna imposible el apoyo popular a un grupo al que ya no se identifica como timón del Estado, sino como secta arrinconada, que se evade farandulescamente con charlas pretenciosas y anuncios ridículos como los desfiles de Giordano. Y fotos, sobre todo fotos.
El encuentro de la Presidente con Fidel Castro -para el álbum de los nietos, ya que resulta políticamente intrascendente- contiene varias contradicciones: la más obvia es el mensaje de aislamiento en un contexto de crisis internacional, porque hay que negociar con todos (inclusive con Cuba y Estados Unidos). Otra, es que no se ha aprendido nada de la Revolución Cubana. Si las metas socialistas fracasaron, no es menos cierto que la Independencia y la Soberanía Política (dos de las banderas del peronismo) fueron los mayores logros de aquella, algo que está alejado de la práctica política de éste Gobierno. Ni hablemos de la Justicia Social: El "mundo paralelo" K ha transformado a la Argentina en la patria del subsidio y el desempleo crónico inducidos por el Estado. El mayor logro desde el Ministerio de Trabajo de la Nación para paliar la crisis generada desde el sector externo, ha sido congelar sueldos y rotar suspensiones del personal en el conflicto metalúrgico: toda una (contra) revolución y un modelo para los tiempos inmediatos. La República (formalmente: la división de poderes) ha degradado en República bananera (aquí, las bananas tienen cuernos como lo demostró el reciente conflicto con el "campo": el rumbo argentino depende del matambre).


El "kolaboracionismo"

La derrota de las potencias del "Eje" dejó al desnudo una realidad vergonzosa para muchos países: la del colaboracionista, figura en la que militaban oportunistas y convencidos, pero todos adentro del mismo tacho de basura. Algunos lograron reciclarse (pensemos en franceses e italianos, con "maquis" y "partiggiani" de los últimos quince minutos antes de que termine la guerra). Aquí está sucediendo lo mismo. Los roedores ("rattus norvegicus", también llamada rata común) con ese instinto de supervivencia propio y milenario, van abandonando el barco. Pero es el momento de agilizar la función de la memoria: hay que RECORDAR para atajar cualquier intento de retorno gatopardista de los que por "izquierda" y por "derecha" son los "kolabó" de este Gobierno. Son los cómplices de la corrupción y de la decadencia, de la nulidad y de la falta de rumbo. Son los que privilegian el siglo XVIII (Bolivia, Venezuela, Paraguay, Perú, Ecuador) por sobre el siglo XXI (Argentina, por si alguno tiene dudas). La pudrición de los partidos políticos -los tradicionales, y los no tanto- permitirá tocar fondo, para impulsarnos a la superficie. Pero ello requiere algo más que la educación tradicional: se requiere amor a la patria, un nacionalismo defensivo y la puesta en práctica de la "urgencia (por momentos desesperación) inteligente".

d.a.

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El pálido final

“Ellos no perdonarán jamás que el
general Perón haya levantado el nivel de los trabajadores,
que haya creado el justicialismo,
que haya establecido que en nuestra Patria
la única dignidad es la de los que trabajan.
Ellos no perdonarán jamás al general Perón
por haber levantado todo lo que desprecian:
los trabajadores, que ellos olvidaron; los niños y los ancianos,
y las mujeres que ellos relegaron a un segundo plano”

EVA PERON
Cabildo Abierto del Justicialismo
Plaza de Mayo (22/08/1951)

 


En medio de una crisis financiera internacional, de cuyos antecedentes, golpes cotidianos y posibles consecuencias para los argentinos los economistas afines al Gobierno y los progresistas de la “visión catastrófica” del capitalismo NO ALCANZAN A EXPLICARSE NADA (¿cómo afrontarla si solo tienen ideología libresca y carecen de decisión?), los Kirchner (y su grupo) siguen apostando a desligarse del pueblo, de la Nación y del mundo.

El asalto en curso a los fondos de los futuros jubilados, disfrazado de ideología caritativa y determinado sórdidamente por las necesidades –siempre económicas-, preanuncian el pálido final de gestión de esta alianza entre el hambre y las ganas de comer que representa la “elite” colonial, llamada kirchnerismo. Aunque la palidez podrá resultar del estado de semblante, por las condiciones en que deberán abandonar el poder.

El fallo de caja que motiva el asalto al ahorro generado por el trabajo argentino, seguirá sin resolverse, ya que se trata de llenar un gran agujero con tierra de otro agujero más chico. Aunque restan todavía mecanismos para la apropiación fraudulenta: un porcentaje más alto de la coparticipación federal, inflación, las cuentas en dólares, depósitos varios, confiscaciones etc. La mayoría de los jubilados mientras tanto apuesta, razonablemente, a que sea el Estado quien los esquilme, pues, en definitiva, será el Estado el último palenque donde rascarse (es imposible siquiera sospecharlo de las AFJP). Aunque no es menos cierto que otra cantidad no menos importante de jubilables apostó a que con las AFJP tenían una oportunidad más: entre la horca y la ruleta rusa habían optado por ésta última.

El año 2009 será el año en el que la crisis económica, política y social se presentará de modo más agudo (aunque ya es crónica) en todos sus ámbitos, y es el año de vencimientos de la deuda externa, de elecciones y de…pago de jubilaciones. Aquí el emblema de la crisis será la frazada corta en un marco de recesión. ¿Cuántos morirán de congelamiento en un país de marginalidad catastrófica, trabajo en negro, trabajo precarizado y despidos?

El nacionalismo defensivo y pragmático, necesario en esta etapa, y obviamente nunca instrumentado, es sustituido por un aislamiento ofensivo e impracticable. La expansión del mercado interno por la vía de la expansión de la producción y de la distribución, se la deja en manos de las PyMES que registran la mayor cantidad de trabajo en negro y sobreexplotación de la mano de obra, pero que garantizan al gobierno “una baja de la tasa de desempleo”: en ese esquema de violencia clasista, un semi-esclavo sin garantía de comida para el día siguientes, es considerado trabajador por estos bandidos.

La expansión de la obra pública sin norte (Ej: la habilitación de talleres ferroviarios en Tucumán sin un plan ferroviario, limitado al fracaso del tren-bala) hipoteca el futuro inmediato de la Nación. Lo que debiera servir para eliminar la patria subsidiaria (denominador común entre este gobierno y la Patrona de las Pampas, la hermana Carrió) se articula como una fuente de ingresos de una gestión crecientemente corrompida. La “labor” del Gobierno ha devenido en una versión más compleja -sobreimpresa a los restos de un Estado Nacional en extinción- de la vieja Sociedad de Beneficencia, conservadora, humillante y reaccionaria. El Estado debe intervenir fuertemente (desde hace 7 años atrás !!!) pero se encuentra imposibilitado: por la incapacidad de los responsables de la gestión de sus aparatos y por las anteojeras ideológicas, propias y de quienes los acompañan, aunque están cayendo abruptamente, arrastradas por el peso de la corrupción.

 

UN POCO DE POLÍTICA INTERNACIONAL

Los católicos (por lo menos el sector fundamentalista) sostiene que el anticristo se presentará con un manto redentor para engañar a las almas buenas, aunque confían en un final feliz. En Estados Unidos, los fundamentalistas cristianos del Ku Klux Klan deben percibir –erróneamente, como siempre- que el anticristo pegó el primer aldabonazo en la puerta: Ganó el mestizo Barak Obama. Pero tendrá un final feliz. Si bien se ha dicho que cualquier tonto puede ser Presidente de los Estados Unidos, ningún tonto puede ser Presidente de la General Motors. Y Obama sin militar en el segundo grupo, tampoco parece hacerlo en el primero: resultó ser la opción más creíble frente al “tonto” de McCain, un pagaré sin fondos endosado por Busch. Sin duda Obama contará durante un corto tiempo con la simpatía de gran parte del pueblo norteamericano (sería mayor, con la piel más blanca: Michael Jackson fue un precursor).En definitiva, la inteligencia promedio del norteamericano no excede la de cualquier medio pelo tercermundista, y el reacomodamiento del zafarrancho financiero se llevará puestos a muchos de sus votantes. Porque si bien el mal está en el sistema doméstico, el bien no son los pobres de ese sistema. Ni los del Tercer Mundo (Argentina), que contribuirán a pagar la “reconstrucción”.

En este marco levemente caótico, la política exterior de la Argentina pasó de su privatización (Menem) a su inexistencia (Kirchner x 2). Luego de abandonar la carpa que los cobijaba con el bufón caraqueño, y el poco lucido papel en la crisis del Ekeko de La Paz (se le reclaman muchas cosas a un ser mitológico con mucha carga), el trajín exterior quedó reducido a la foto revolucionaria: la última fue en Argelia (sin olvidar los conatos de acercamiento al actual Khadafi, un hombre funcional al imperialismo francés e italiano: si hasta Berlusconi lo quiere. Y los franceses en el Chad, más). El último desembarco argentino conocido en el norte de Africa, en tierras de Ben Bella, Houari Boumedienne, del mítico Frente de Liberación Nacional y del joven Khadafi (Ah! aquellos tiempos!) fue el de José López y Gelbard, insospechados de cualquier conato revolucionario, para hacer negocios allá por el año 1973, aunque afines a la descolonización (recordemos que aún subsistían varios imperios coloniales, entre ellos el “imperio” portugués capitaneado por Marcelo Caetano y, como hoy, Malvinas). ¿Que tienen en común aquellos años y éstos? La misma posición relativa de los nor-africanos y Argentina como países dependientes… y la foto. El astrólogo cantor y el comunista burgués (casi una tautología) llevaban adelante una política de comercio exterior, real. Esta vez, sacamos a pasear el rolex entre miserables.


SOBRE LA OPOSICION EN JODA

La política se ha transformado de arte en pos del bien común, en vía ultrarrápida para la traición y el transfugismo: No se advierte el cambio cualitativo del nuevo “bloque” de legisladores “armado” por viejos menemistas, duhaldistas y kirchneristas devenidos en neo-opositores con vistas a las elecciones del 2009. En particular, su integración por hombres quienes como Felipe Solá asolaron la provincia en nombre de Kirchner (“el mejor presidente de la historia argentina”, F.S. dixit) y que descubrieron que hoy en el “kirchnerismo no hay espacio para el diálogo”, cuando siempre vivieron lamiendo los mocasines del neo- innombrable.

Mientras la Patrona de las Pampas (la Tostada Eterna) anuda con el cadáver poco exquisito de la UCR para perpetrar el Cleticidio; y Macri no solo no puede pasar de la General Paz sino que sus lazos (y los familiares) con la Patria contratista lo momifican en el fracaso político. Mientras los docentes felpudos de la CTERA y diversos movimientos autodenominados sociales se movilizan –fogoneados por el Gobierno Nacional-para acelerarle el tránsito en este mundo.

Por supuesto, para algunos ilusos –sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, estado de gracia que comparten con los macristas de ese pago- queda la esperanza morocha (blanca ya no queda ninguna) llamada Duhalde quien, como la tortuga, cada tanto saca la cabeza y la esconde a cada golpecito en el caparazón. En definitiva, cuando se haga el DVD obligatorio sobre la historia del período para vender en los quioscos, bastará con seleccionar los pasajes tragicómicos de la película “El regreso de los muertos vivos”. La transición se presenta embarrada.

 

EL DERECHO DE AUTODEFENSA POPULAR

La dictadura militar (1976-1983) asesinó a una parte de una generación argentina. La democracia (1983-...) literalmente volvió imbécil a una gran parte de dos generaciones, y no cesa en sus logros. Si aquella instaló el miedo hasta el tuétano (basta pensar en las producciones supuestamente “críticas” de los “intelectuales”, incapaces de llegar al fondo de cualquier cuestión), ésta remachó la trivialidad como concepción de mundo, con metodologías tomadas de “1984” de Orwell. Para quien sospeche que esto es un exceso basta memorar el contenido del cóctel que va desde los “productos” Tinelli-Sofovich-Pergolini a Pigna-Pacho O´Donnell-Romero, las fruslerías intencionadas que van del canal “Encuentro” y canal “7” al “History Channel”, los “productos” Mariano Grondona y Lanata, y los homólogos de cualquiera de ellos en cualquier ámbito de la “curtura”. Todos estos productos “curturales” expresan la transmisión del fraude intelectual y moral y la recreación de la mentalidad servil, sea que se presente como “progresista” o abiertamente reaccionaria.

La crisis de la representación que ampara este ámbito, trivial y letal a la vez, comenzó con la última etapa del Gobierno de Isabel Perón, lo reforzó la tiranía ignominiosa de las charreteras y los remachó la “democracia”: desde el incompetente Alfonsín, que no sabía para que servía el Estado y capituló ante militares y banqueros, pasando por Menem quien licuó no solo los activos populares sino que hizo lo mismo con los contenidos de los aparatos del Estado (entre cuyos pocos méritos, justo es decirlo, está el de haber salvado a la democracia- pocos recuerdan la chirinada de Seineldin en diciembre de 1990) hasta la última etapa –un verdadero continuum- entre la Alianza (De la Rua-“Chacho” Alvarez- Carrió-), Duhalde y los Kirchner: todos antimenemistas, todos anti-“noventistas”, todos nadando como peces carroñeros alrededor de la Orca petrificada que resultó el menemismo.

El Estado renunciando a sus funciones trajo como resultado hambre, muerte por hambre, muerte a secas, embrutecimiento creciente y la extinción psicológica y física, lenta y en cuotas de los marginados –tal como la predicaba José Ingenieros de los indios.

¿Qué hacer ante este cuadro? ¿Mirarlo? La Constitución Nacional, el cuadernito devaluado que todavía nos “ampara” (aunque se parece al “paraguas” político de Duhalde: le falta la tela) nos impone: “Todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constitución, conforme a las leyes que al efecto dicte el Congreso y a los decretos del Ejecutivo nacional. Los ciudadanos por naturalización son libres de prestar o no este servicio por el término de diez años contados desde el día en que obtengan su carta de ciudadanía”. (art. 21). La razón común nos impone la siguiente conclusión: si cada ciudadano está obligado a armarse para defender a la Patria ¿cómo podrá hacerlo si corre el serio peligro de estar muerto antes de esa hipotética guerra, al abandonar el Estado convocante el resguardo de la integridad física del ciudadano? Hablamos de inseguridad pública y del derecho natural de los ciudadanos a armarse en defensa propia, hasta que se penalice la mera tenencia de armas en la vía pública con penas gravísimas. Hablamos, concretamente de la formación de Comités de Defensa Territorial para la protección de los más débiles. El déficit estatal nos trajo la educación privada, la medicina privada y la seguridad privada, para los sectores de altos recursos. Pero ¿quién se encarga de la protección del pueblo? Aquí vuelven a resonar las palabras proféticas y dramáticas de Perón: solo el pueblo salvará al pueblo.

d.a.

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…Y estos no convencen a nadie

Algún intoxicado opositor al Gobierno le atribuye a éste el ejercicio de un esotérico "pensamiento único" apropiándose de la imputación que la progresía, afín al mismo Gobierno, le hace al "pensamiento neo-liberal" (?). La mera existencia de pensamiento en el timón del Estado es una exageración. Otra es llamar de ese modo a cualquier secreción gramatical. Comenzando por la de los muchachos de "Carta Abierta", que algún cartero se robó porque no llegó a ningún lado.
Los meses transcurridos desde que Don Cleto Cobos traicionó a sus patrones, luego de traicionar a lo que queda de su Partido, no fueron buenos, a pesar de los augurios de la Hermana Lilita ("...junio va a ser malo, pero julio va a ser muy bueno y la Argentina va a entrar en una etapa excepcional..."): el optimismo de la Patrona de las Pampas se estrelló contra la inutilidad propia y la de sus criticados.

Perdimos a Bendini (una pérdida que nadie lamenta) alcanzado por una de las mugres que definen al Gobierno (la corrupción). El General Bendini pasará a la Historia por haber vencido en la batalla de descolgar un cuadro en cumplimiento del deber y por haber contribuido a arrastrar más abajo al Ejército en su decadencia. Justo es decir, en su defensa, que ningún argentino de bien puede querer ni este Ejército, ni al resto de las Fuerzas Armadas, jugando un triste papel decorativo, luego del otro siniestro desempeñado en el poder: una sucesión esquizofrénica alejada de su rol en la Defensa Nacional (¿cuáles son las hipótesis de guerra que manejan? ¿estamos en condiciones de llevar adelante una guerra -aunque sea defensiva- contra Tarija? ¿se puede repeler a los peruanos y mexicanos narcotraficantes? ¿y a las distintas manifestaciones de terrorismo internacional al estilo AMIA y Embajada de Israel -cualesquiera hayan sido sus autores? Son preguntas casi metafísicas a la luz de la capacidad desplegada por la Ministra Garré, envuelta, como Menem, en el tráfico de armas).

El campo volvió a levantar la cabeza, como la tortuga, aplastado por sus propias contradicciones y el peso de un caparazón llamado baja-del-precio-de-los-"comodities": Fin del Partido Agrario.

Su desgracia acompañó la del Ejecutivo (que no necesita de su compañía): la baja de la recaudación, la "voluntad" de pagar deuda ilegítima al Club de París y a los bonistas (cosa difíciles de concretar) como paso previo a pedir prestado de nuevo (otra difícil), coqueteo con el FMI, inflación, pérdidas de puestos de trabajo, empobrecimiento, muertes por hambre, muertes por inseguridad, destrucción creciente de la educación… El modelo.

 

"No hay que tocar el modelo"

Esta frase, de la misma densidad de "hay que pasar el invierno" o "el que apuesta al dólar pierde", fue organizado en un doloroso parto intelectual por Aldo Ferrer, otro de los intelectuales orgánicos del kirchnerismo. Este viejo fracasado de la economía, desde su viejo cargo como Ministro de la Dictadura Militar de la "Revolución Argentina" y desde su actual de empleado gubernamental, omite especificar las consecuencias del "modelo", las que habrían sido responsabilidad, todas, del ominoso neo-liberalismo de los 90, aunque haya pasado una década desde su extinción. Reitera así la lógica explicativa de los gorilas del 55: la culpa de todo la tuvo Perón, como mecanismo para expiar las culpas de sus empleadores, aunque se sumen a las de los "neo-liberales".

La genialidad conductora de los Kirchner aisló al País del mundo financiero y de las inversiones cuando podíamos obtener algo de ellos. Hoy, cuando conseguir plata internacional es más difícil que embalsamar un ladrillo, el Bufón Caribeño queda lejos y está bajo sospecha (el 8% de diferencia -de más- que cobraba por sus préstamos ¿a donde iba a parar?). No obstante nuestro Keynes de cabotaje insiste con "hay vivir con lo nuestro". Como no sea practicando el canibalismo… Uno de los que se resistió ilustra nuestra tapa. Y murió de hambre en el año 2007. Es un argentino, un indio discriminado por ser indio, de los que el INADI no se ocupa (ya que habría que enjuiciar a varios Capitanich).

 

"Luchamos por el trabajo decente"

En un País donde los desocupados superan el holgadamente el millón y los subsidiados otro tanto; casi la mitad de los que tienen trabajo lo hacen "en negro", y una buena proporción de los que están "en blanco" está desprotegida y sobre-explotada, la lucha por el "trabajo decente" es un chiste macabro para cómicos de la calle Corrientes. Sin embargo es la ideología que se verbaliza en las altas esferas del Ministerio de Trabajo (aunque sospechamos que no creen en ella). Desde el Estado NO HAY LUCHA POR EL TRABAJO sino empeño en el subsidio. El trabajo puede ser el principio de una vida digna; el subsidio el camino cierto al voto cautivo: quien controla las subsistencias controla la voluntad.

La "partición" de la CGT no agrega nada nuevo al infierno que se va recalentando. Esta vieja conducta para participar en política, como paso previo a celebrar la "unidad" (otra vez) cuando se materialice el espanto y salvarse así del naufragio, choca con la disolución de los partidos y la falta de liderazgos, corriendo el riesgo de introducir divisiones profundas en el Movimiento Obrero, ajenas a sus intereses.

Dicho de otra manera la marginalidad está siendo elevada a sistema y el objetivo de corto vuelo es mantener las fuentes de trabajo ("compre nacional" como dice Hugo Moyano) no su ampliación, ni la distribución equitativa de los productos, verdadero objetivo de la economía. Los pobres están más pobres, los ricos más ricos, los políticos más corruptos, la Nación a la deriva. Mientras, el "kitsch" alcanza no solo al modelo de la Primera Dama sino al Gabinete completo. Lo que se pudre siempre es de mal gusto, y huele mal.

 

Algo sobre el estado

Siempre los diariuchos franceses o afrancesados, desde hace tres siglos, hicieron estragos en la intelligentzia del Plata. Un ejemplo actual es la mentalidad "Dipló" (Le Monde Diplomatique). Con ella, nuestros letrados huérfanos de cultura aprenden sobre neo-liberalismo, consenso de Washington, pensamiento único, progresismo, patriagrandismo, Chomsky y demás masturbaciones. De la Argentina, nada. Así, nos enteramos gracias a esta mentalidad que el "modelo" defendido por Aldo Ferrer es el correcto, que la Primera Dama y su Grupo "tienen razón" y que los adoradores del "becerro de oro neoyorquino" se equivocaron, puesto que el rol del Estado es fundamental. Lástima que la Presidente no se los dijo antes cuando los visitó, ya que ahora no les alcanza con varios miles de días del perdón. Los muchachos no se equivocaron: hicieron negocios fabulosos a costa de los pobres y de los incautos. El rol del Estado siempre fue fundamental: Les permitió hacer esos negocios. Y cuando a los pobres e incautos solo les quedaba por entregar la libra de carne el Estado volvió a intervenir para equilibrar el sistema. Este es el principio económico de la novia de Drácula: se le saca sangre, pero no toda, porque se termina la película. Se puede argumentar que Drácula muere al final. Si, pero siempre hay una remake (ver en este número las reflexiones de Santiago Mallorca).

Por si queda alguna duda el Estado argentino le está ofreciendo la yugular otra vez al FMI, con "condiciones" (¿cuáles?: la vaselina no se usa en el cuello).

El Gobierno no convence a nadie, pero está profunda, religiosamente convencido (amén del terror a la cárcel -terror que también funda religiones). Se va solidificando la mentalidad sectaria. Y las sectas se auto-fagocitan. Como decía el General Perón las estructuras rígidas, son las primeras en romperse. Y los plazos son llegadores. El panorama no es bueno, pero cada fin es un principio y lograremos salir. Con el pueblo de la Nación sin la Secta.

 

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ARTURO JAURETCHE: "Progresismo nacional o progresismo de factoría"

Recuperamos una conferencia prácticamente desconocida de Arturo Jauretche aparecida en una recopilación del año 1948 (ver la reproducción facsimilar de la tapa aquí). Su lectura atenta provocará aquí y allá algunos sobresaltos a los cultores de los cánones establecidos de interpretación de la historia, sean de "derecha" o de "izquierda", "liberales" o "conservadores". La calidad de los participantes en las conferencias, que surge del índice de la publicación, sirva para desasnar a los plumíferos que aun cultivan el mito gorila de "alpargatas si, libros no". En la etapa actual donde los gobernantes practican el "tero-progresismo" colonial, con casi la mitad de la población sumida en la pobreza y el infraconsumo, con los servicios estratégicos en manos extranjeras (líneas aéreas y marítimas) y los recursos naturales (gas, petróleo y minería) enajenados por varias generaciones, los conceptos del viejo Forjista -que entendió sin anteojeras el presente que le tocó vivir- resultan un buen "despertador" para tanto zonzo dormido en las nubes de la ideología. No alcanza con desgañitarse con consignas Nac-Pop-Rev ("nacional, popular y revolucionario": demasiado título para nada), hay que ejecutarlas con los medios de que se dispone y hacer llegar sus resultados hasta el último de los argentinos. No lo lograremos con el progresismo de factoría que impulsa la secta gobernante.

PROGRESISMO NACIONAL O DE FACTORIA (1)

POR EL DOCTOR ARTURO M. JAURETCHE

"Esta noche, conversando con ustedes me propongo desarrollar un tema, uno de cuyos términos puede parecer un poco contradictorio: progresismo de factoría. Sin embargo el país lo ha tenido como se verá más adelante. Es una forma falaz de progreso al que opongo el verdadero sentido: progresismo nacional.
Estamos viviendo un momento propicio al esclarecimiento de problemas argentinos tan antiguos como la historia misma de la nacionalidad, un momento de reacomodamiento de valores en todos los campos, en que todas las conceptuaciones ideológicas del pasado están permitidas y en que, en política como en economía -en cuanto lo económico es un factor condicionante de lo político- se comprende la necesidad de barajar y dar de nuevo.

En líneas generales, y sin pretender que nuestra historia pueda ajustarse con precisión dentro de los moldes de un esquema rígido, podríamos emplear aquí los términos de la dialéctica histórica en su forma marxista y decir que el debate entre federales y unitarios es la cubierta de un movimiento antinómico donde la tesis está representada por el estancamiento hispano de las condiciones colonialistas y la antítesis por el progresismo anglosajón. Debe agregarse también que hay que distinguir un colonialismo de exportación y un colonialismo de estancamiento. Recalco el carácter general de estos lineamientos, cuya precisión es discutible. Lo cierto es que el drama argentino consiste en que no se dieron condiciones históricas en los hombres de la síntesis.

Algunas veces he preguntado: ¿qué hubiera sido de este país si en el momento histórico de ese debate hubiera aparecido el caudillo o conductor de la síntesis; el hombre que uniera en su contextura histórica, la propensión instintiva hacia lo propio, y la ejecución política, bárbara pero nacional de Rosas, al sentido económico de Ferré y tal vez la ecuanimidad de Paz?

A lo largo de toda la historia argentina se da siempre una posición polémica. El doctor Borda en sus generosas palabras de presentación, ha recordado un momento de nuestro modesto pasado de lucha. Necesito precisar algunos errores de ese pasado compartido por los hombres que hemos militado en FORJA, y por los hombres que han militado en el nacionalismo. Errores que no amenguan los errores de la parte contraria.

La posición polémica nos hizo perder de vista la parte valedera y de razón que tenían nuestros adversarios, pero la posición polémica tenía que ser así, para ser combativa. Se necesitaba que los líderes de los acontecimientos llegasen y con los acontecimientos surgiera el hombre en cuya acción se resolviesen las contradicciones históricas que han desgarrado nuestra nacionalidad.

Los acontecimientos se han producido y tenemos el hombre del destino. El hombre de la síntesis.

El siglo XIX fué el siglo del liberalismo económico. El siglo XIX olvidó, por obra de sus pensadores, hijos del racionalismo y del iluminismo abstracto y optimista, que todo pensamiento de política económica debe inspirarse en la frase de Turgot: "Quien olvida que existen estados políticamente separados unos de otros y constituidos exclusivamente, no tratará bien una cuestión económica." Así, con el señalamiento de un hecho concreto, Turgot apuntaba una crítica decisiva y exacta a una generalización histórica brillante pero en buena parte falsa.

Es que el siglo XIX vivió bajo la inspiración de Adam Smith y de la escuela Manchesteriana. La concepción de las ideas de Adam Smith es una concepción, como lo ha señalado List, exclusivamente cosmopolita. Ignora o pretende ignorar el hecho cierto de que la nación, además de realidad espiritual históricocolectiva, es una realidad económicomaterial. Es curioso que los contradictores de la escuela liberal, los marxistas, hayan incurrido en el mismo error.

La escuela liberal, en lo económico, corresponde también a una vocación filosófica idealista. No en vano el positivismo, su sustento metafísico ha sido denominado por alguien como un idealismo experimental: la interpretación de la nacionalidad a través de una vocación idealista no es, desde luego, económica. Atribuye más gravitación en las naciones, a la raza, a la religión, a las costumbres o a la lengua que a los factores económicos. Pero el marxista, con su rudo determinismo económico, con su interpretación materialista de la historia, ha producido esta paradoja: que un hecho permanente de la historia es negado por él sin intentar su interpretación económica. Puede radicar ese error en la formación cultural de Marx, que le hacía excepcionalmente la tarea crítica. Su origen semítico reacio a toda idea de identificación entre la nación con la geografía pura y la territorialidad, explica en parte su actitud, ya que la idea nacional del pueblo hebreo es una idea esencialmente cultural o religiosa, y desde el punto de vista psicológico una postura de defensa frente al mundo social circundante, al que el judío anhela destruir para salvarse como raza.

Sin embargo, esa explicación no sería exhaustiva para él. Marx no era simplista. Lo atribuyo con más seguridad a la teoría de la lucha de clases en que la lucha entre las naciones interfiere cambiando el panorama y dificultando la interpretación.

Aceptar el hecho económico nacional implica negar la internacionalidad de la lucha de clases, implica negar el grito primario: "Proletarios del mundo uníos", porque la consecuencia lógica sería un planteamiento nacional que repugnaría a la esencia internacional del marxismo. Muy duro será para un clasista aceptar que un obrero de las hilanderías de Manchester tiene más intereses comunes con los accionistas de las mismas que con los obreros de las hilanderías de la India.

Cuando, siendo yo todavía muy joven, se firmaba el tratado de Versalles, asistí a la liquidación de Austria-Hungría.

Austria-Hungría, según todos los tratados clásicos, según todas las enseñanzas recibidas en la escuela primaria, secundaria y universitaria, no era una nación, era una agregación de naciones, ya que no había comunidad de idioma, ni de tradiciones, ni de raza ni de religión. Todo el mundo saludó alborozado la destrucción de ese engendro, de ese monstruo que sin embargo había perdurado parte de la edad media y moderna, sosteniendo entonces la exaltación de las nacionalidades: de las nacionalidades abrumadas bajo el régimen austrohúngaro; provocando la adhesión de todos los pensadores políticos y económicos sin que nadie se detuviera a analizar este hecho demostrativo de que una nación es, ante todo, una creación de la economía. Austria-Hungría era la unidad económica de la cuenca del Danubio.

Una señora alemana, polemizando con uno de nuestros ex embajadores, oyó que éste le decía: "¿Cómo puede usted simpatizar con Hitler que no es alemán?" A lo que ella contestó: "Hitler nació alemán en el Tratado de Versalles".

El Tratado de Versalles se consumó de acuerdo a las ideas de las nacionalidades en cuanto zonas de influencias subordinadas, pero no se ajustó a las ideas de las naciones en cuanto entes históricos, económicos, geográficos y etnográficos sobrepersonales. Creó una serie de potencias mutiladas de su centro económico natural y que lógicamente habrían de correr hacia la fuerza centrípeta más poderosa que la atrajera.

Traía esta anécdota y este recuerdo sobre Austria-Hungría para dejar establecido de manera terminante que una nación puede ser muchas cosas. Pero es, además, un hecho económico indiscutible. El olvido de que el mundo está organizado en función de una serie de hechos económicos, que son las naciones, es la falla principal de la doctrina liberal tal cual la expresara en su clásica obra "La Riqueza de las Naciones" Adam Smith, el teórico máximo de individualismo económico.

Para hablar del progresismo de factoría, necesariamente necesito remitirme al siglo XIX, momento histórico en que se inicia en nuestro país la influencia ideológica del liberalismo europeo. List, refiriéndose a un joven economista desaparecido prematuramente, refiere que este joven economista señalaba que Europa padecía dos despotismos, de los cuales, el más poderoso era el que no ejercía mando material. Napoleón y Adam Smith sojuzgando a las inteligencia habían demostrado que las armas ideológicas eran más eficaces que las armas materiales. Entre nosotros es más difícil vencer a los conquistadores que trajeron abalorios mentales que a los que vinieron con las armas en la mano.

La economía liberal partía del supuesto del cosmopolitismo. Partía del supuesto de la igualdad natural de las naciones. Era lógica consigo misma y con su planteo en el orden interno de las misma naciones.
La idea spenceriana del estado gendarme, ajeno a las relaciones de los individuos, es la que conduce a una concepción indefensista del Estado superviviendo en medio de un supuesto de equilibrio en que las leyes económicas se cumplen por imperio de las leyes de la naturaleza y al margen de la voluntad humana.

En el campo interno de las naciones la idea del Estado gendarme ha sido hace rato abandonada. La ley de la oferta y de la demanda, la primera y fundamental de esas leyes, es cierta en un mundo abstracto, en un mundo de puras regularidades mecánicas, pero en cuanto dos partes, dos entidades, dos corporaciones pueden ponerse de acuerdo para limitar la producción o para dirigir los mercados, esa ley no se cumple. Es decir, la economía real de los hombres desmiente la economía teórica de los ideólogos.

En el mundo de la realidad, que no es un mundo mecánico o matemático, actúan la inteligencia y los intereses de los hombres. También en el mundo internacional actúan la inteligencia y los intereses de las naciones. Es así como en el mundo interno, el Estado ha intervenido con las leyes obreras, con la legislación sanitaria, con las represiones a los trusts, con las reformas impositivas, con una actividad cada vez mayor y más completa.

El estado de equilibrio natural no existe sino teóricamente y la igualdad de situaciones tampoco. Puede ser rota constantemente. En el orden de lo internacional ocurre lo mismo. En el momento que la escuela liberal toma el dominio de la inteligencia económica en el mundo, los países representan muy distintos grados de la evolución económica. Hay quienes están en el estado de salvajismo, quienes en el estado pastoril, quienes en el manufacturero, y quienes en el estado manufacturero comercial completo.

Las leyes que ellos enuncian, en un mundo teórico de igualdad de situaciones, deben completarse naturalmente. Pero ese mundo teórico no existe. Y vengo a sostener aquí, cosa que, por otra parte, no es ninguna novedad, que la escuela liberal no fue más que el instrumento de la consolidación del imperio británico en el mundo.

Sin embargo, provocó en las mentes el siguiente error: Inglaterra está adscripta al sistema de la escuela liberal. Es el primer país del mundo. El que más progresa. Luego, por inferencia lógica, el sistema liberal es el mejor.

Pero Inglaterra se adscribió al sistema liberal cuando tenía ya organizado su instrumental para el dominio del mundo, y había construido su poderosa flota.

Las dos Isabeles presiden la historia del mundo moderno. Isabel de España, que comprende las excelencias de la situación geográfica de su país en el perfil del mundo antiguo y del mundo moderno, en el vértice donde se encuentran el Mediterráneo y el Atlántico, comprende la ventaja que representa su larga costa llena de puertos y funda una política que consiste en desinteresarse en el problema de Europa para tender la vista al mar. Con esa política construyó su imperio e inauguró la edad moderna. Pero los Austria, que la suceden en el poder, traen a España los problemas dinásticos de la Casa de Austria. No comprenden que es imprescindible dar la espalda a los Pirineos y, más alemanes que españoles, tienen por preocupación fundamental la de resolver los problemas europeos. Entran en las guerras de Europa y dan a Isabel de Inglaterra la oportunidad de recoger la enseñanza, la escuela y el rumbo señalado por Isabel de España.

De ahí en adelante Inglaterra sólo se preocupa de Europa para mantener su equilibrio. Una Europa absorbida por la conservación de su propio equilibrio, donde ningún Estado puede ser suficientemente fuerte para alejarse de los problemas de rivalidad y disputar el mar a la insular Gran Bretaña. Esta actúa en Europa sólo para restablecer el equilibrio; contra Napoleón, contra Guillermo II, contra Hitler, y para que los vencedores de éstos no saquen beneficios de la victoria que los haga demasiado fuertes. Y esta política le vale hasta este siglo, mientras el problema del dominio del mundo es europeo. Ahora las cosas son distintas porque ya no son exclusivamente europeos los países que pueden disputárselo.

Isabel de Inglaterra comprende también que el instrumento material de la fuerza no es nada más que el antecedente del instrumento comercial. Si Pitt el viejo decía: "Cuando se trata de comercio, débese defenderlo o morir, es nuestra última trinchera", no hacía más que repetir un pensamiento ya madurado por la política británica, en cuanto a tendencia hacia el dominio mundial.

Adscripta al sistema mercantil, Inglaterra crea su marina mercante. No es por el sistema Iiberal que construye barcos y les da cargas exigiendo a sus colonias que todos los transportes se hagan en barcos de su procedencia y que toda su producción se redistribuya desde el imperio británico. Es por el imperio del Acta de Navegación. La protección a su vez estimula que sea la primera en el desarrollo de sus industrias. Y cuando alborea el siglo XIX, Inglaterra está ampliamente preparada e instrumentada para proclamar una política de indefensiones nacionales, en la que siendo la más fuerte ha necesariamente de triunfar.

Por eso, los hombres de la organización nacional, en su concepción de la Argentina, no podían hacer otra cosa que la que hicieron. Eran hijos de su tiempo y de las ideas existentes, Existía por ahí un hombre de acción como José María Rojas y Patrón, que pensaba de otra manera, pero era un hombre de excepción en el medio, un hombre que intuía, con los escasos elementos a su disposición, otras formas de la economía.

Estados Unidos pudo salvarse de esta trampa de la economía liberal porque Estados Unidos tuvo la ventaja de que sus condiciones históricas se habían creado con anterioridad al monopolio mundial de la escuela liberal. Estados Unidos pudo construir su pensamiento antes de que la difusión del pensamiento de Adam Smith hubiese totalizado con su prestigio el pensamiento económico del mundo.

Los hombres del 53 y los que los sucedieron fueron progresistas. Esto es un problema polémico, un motivo de discusión permanente. A veces hemos dicho que han sido los hombres del antiprogreso. Creo que no. Dadas las condiciones citadas, cumplieron una tarea útil en la evolución de nuestra economía pastoril. Son más bien sus continuadores, fuera de época, los que son antihistóricos. Algún escritor, humorísticamente, citó: "Alberdi dijo: "Gobernar es poblar", agregando: "y se quedó soltero".

Los hombres de la organización nacional tuvieron también esa cualidad típica del pensamiento del siglo XIX. Fueron amigos de las abstracciones, fueron enemigos de las cosas concretas y, por qué no decirlo, hubo también el deslumbramiento de Europa. Sarmiento compara el gaucho de las pampas argentinas con el francés que conoció en la Rue de la Paix, y de ahí saca consecuencias sobre nuestro atraso. No las hubiera sacado si, me nos deslumbrado con las luces de gas que alumbraban a Europa, hubiera comparado al gaucho de las pampas argentinas con el paisano de Avignon o con el campesino de la Vendée.

Pero de todos modos, en la senda del desarrollo pastoril, época que necesariamente debíamos cumplir, esa generación creo que no fue antihistórica. Es progresismo, pero progresismo de factoría. Es un debate que parece inacabable y creo que es debate simplemente porque no se centra la cuestión.

¿Qué progresismo hizo esa generación en la Argentina?

Fomentó la inmigración, fomentó el ferrocarril, creó la industria de la carne, creó la industria del azúcar, creó la industria del vino, fomentó el cultivo de los cereales, fomentó, en una palabra, las condiciones históricas para el establecimiento de la factoría. Fomentó la inmigración porque era necesaria una mano de obra apta, barata y adecuada a las nuevas condiciones de producción que en el país se creaban. Fomentó el ferrocarril porque era necesario crear el sistema de transporte de nuestras materias primas exportables y lo fomentó distorsionando nuestra economía para hacer a todo el país subsidiario de Buenos Aires y a Buenos Aires la cabeza de puente de Europa, un, simple puente de desembarco. Fomentó la industria de la carne. Evidentemente le debemos enormes progresos en el refinamiento de nuestras haciendas. Y le debemos el establecimiento de los sistemas de preparación de las carnes y de toda la industria frigorífica. Pero un tipo de producción de carne, la que tenía determinado mercado, la que estaba destinada a abastecer determinadas poblaciones. Navegando a lo largo del Paraná y del Uruguay es fácil ver todavía los restos de los antiguos saladeros cerrados.

Protegió la industria del azúcar, pero esta protección significó por vía indirecta, el cierre de los saladeros. Las consecuencias fueron la pérdida de los mercados de Brasil y Cuba que dejaban de vendernos azúcar, y la eliminación de los competidores del comprador único, que regiría desde entonces nuestra producción de carne como portador exclusivo.

Fomentó la industria vitivinícola, pero significó la pérdida del mercado francés. Y fomentó el aporte inmigratorio hasta que las condiciones de producción se dieron. Después lo detuvo. Hubiera sido rara en esa generación y en esa clase una preocupación nacionalista para detener el aporte inmigratorio. No fué la defensa de la unidad cultural del país, ni la defensa del patrimonio permanente de nuestras ideas, de nuestros sentimientos, lo que movió a detener la inmigración. El resultado, no previsto entonces, de que el aporte inmigratorio permitiría nuestra afirmación étnica y nacional fué una consecuencia imprevista y no querida.

En síntesis, para no ser demasiado enumerativo, quiero señalar que se fomentó el progreso en una sola dirección, se construyó una economía apta para determinado tipo de producción y a determinados precios y en consecuencia un comercio monocorde que eliminaba por anticipado les competidores, ya por el manejo del transporte marítimo, del transporte ferroviario, o del crédito. Fué así, la Argentina, parte integrante del Imperio Británico. Cuando la Argentina comenzó a recobrarse, a diversificarse en su producción, a buscar nuevos mercados y por sobre todo a encontrar su único y fundamental mercado: el propio, la oligarquía jugó la última carta: el pacto Roca-Runciman, apoyado por próceres interesados en el mantenimiento de las relaciones jurídicas de la propiedad territorial, es decir de la estancia, fundamento a través de la riqueza agrarioganadera del país, de la vinculación y supeditación física de Gran Bretaña. Esto es lo que pudo entender Lisandro de la Torre. Cuando, contra el tratado, defendía los precios de la carne, fue abandonado por sus amigos los grandes señores rurales. Es que a ellos les interesaba más defender la persistencia de una forma de la economía que mejorar circunstancialmente los precios de sus novillos. Hay en cada grupo social una intención defensiva más fuerte que el razonamiento, un mimetismo instintivo. Por eso lo dejaron a de la Torre en su soledad azorada que terminara en tragedia.

Sin embargo, derribada de todos sus bastiones de gobierno, la oligarquía que ha gobernado al país sigue hablando en tono doctoral y sigue en cierto modo honradamente apegada a sus viejas leyendas.

En un editorial reciente de "La Prensa" se intenta demostrar que el país en este momento no está en plena prosperidad. Todo lo que ocurre es producto de la inflación. El intento de demostración se fundaba en que nuestras exportaciones no alcanzaban el nivel de los años más prósperos. En el fondo, el pensamiento, creo que es sincero. Nos ha costado mucho a nosotros emanciparnos de la superstición de las tablas del comercio exterior como fundamento de la riqueza nacional.

Tengo aquí algunas cifras que sirven para demostrar en qué medida la pobreza o riqueza de una nación está dada por la relación entre su comercio exterior y el volumen de sus transacciones internas. Un país de gran volumen de transacciones internas tiene un comercio exterior grande en cifras, pero reducido proporcionalmente. País de escasas transacciones internas, es país en que proporcionalmente es muy grande el comercio exterior. Los Estados Unidos de Norte América, por ejemplo, para una renta nacional de setenta y un mil millones de dólares, tenían en 1939, sólo tres mil ciento veintitrés millones de dólares en exportación. Y en 1943, para una renta nacional de ciento cuarenta mil millones tenían - incluidos los préstamos y arriendos - trece mil millones de dólares de exportación. En cambio Cuba, sobre una renta de quinientos cincuenta y un millones de dólares tiene un comercio de exportación de trescientos cincuenta y un millones.

La riqueza de un país, en definitiva no está dada por lo que exporta. Está dada por lo que consume de su propia producción y por lo que exporta. Es decir, que la prosperidad nacional se mide por lo que consumen los habitantes. Por eso, la medida de la grandeza nacional está dada también por el tipo de vida social de sus habitantes, es decir, por la política popular de sus gobiernos.

Más adelante volveremos sobre este aspecto, para lo cual me interesa destacar que, en el plano general de las ideas, las naciones poderosas y fuertes no se han adscripto nunca sino en la medida del interés nacional, a la doctrina liberal. A la doctrina liberal o a cualquier otra.

Cuando me hice cargo de la presidencia del Banco de la Provincia de Buenos Aires(2), tuve oportunidad de decir que las doctrinas son para los pueblos y no los pueblos para las doctrinas. El aferramiento al doctrinarismo es típico del hombre público incapacitado para el gobierno. El gobierno exige elasticidad, comprensión de la realidad histórica inmediata y lealtad patriótica.

¿Y para qué buscar otros ejemplos que los que nos prestan los ingleses? Pitt, tory y proteccionista, se convierte en librecambista en el momento que lo necesita, lo que provoca la ironía de Disraeli: también él tory y proteccionista. Pero Disraeli proteccionista, dirá algún día, ya en el gobierno y en interés de Inglaterra, que la protección está muerta y que la agricultura es una dama que ha sido traicionada por el honorable gentleman.

Su política, la de Inglaterra, no es manchesteriana ni anti manchesteriana. Su política es inglesa, es decir, nacional. Pero la exportación sí, es siempre manchesteriana. En el frontispicio de la escuela liberal estaba escrito: "Inglaterra será el taller del mundo, y el mundo el granero de Inglaterra".

En ese sistema se nos asignó a nosotros el papel de proveedores de materias primas alimenticias. Subsidiariamente, de las lanas para la industria del tejido. Al hablar, pues, de progresismo de factoría, estamos señalando a un tipo de progresismo que técnicamente es progreso, pero que internacionalmente no lo es, en tanto en cuanto no coincide con el interés nacional.

Ahora bien: ¿qué vamos a hacer frente a los enunciados doctrinarios? ¿Nos vamos a adscribir al nacionalismo económico? ¿Nos vamos a adscribir a cualquier doctrina, o nos vamos a adscribir a la única doctrina posible: la del interés nacional? El país lo ha resuelto el 24 de febrero(3). Pero grandes sectores del país no quieren comprender que ha llegado la gran ocasión histórica y que no se puede seguir adelante con la economía de factoría. Es tan simple, tan elemental demostrar que no se puede seguir con una economía primaria y sin diversidad, que parecen ociosas estas palabras.

Cuando don Miguel Miranda dice que él está dispuesto a bajar el precio del trigo, si bajan el precio de las herramientas, nuestros opositores, en vez de indignarse con los que no quieren bajar el precio de las herramientas, para tener el trigo barato, se indignan con don Miguel Miranda.

El hecho cierto es que en el transcurso de los últimos cuarenta años, el valor de nuestros productos primarios de la tierra ha bajado de cinco a seis veces el poder adquisitivo frente a los productos elaborados. En 1917 una fanega de trigo se vendía a $ 17 m/n y un Ford costaba $ 1.700 m/n 100 fanegas de trigo. Hoy, ¿cuántas fanegas de trigo hacen falta para comprar un Ford? Se me dirá que el Ford 8 de ahora es una cosa seria, que es un automóvil de lujo. En rigor, su precio dentro del mercado interno de Estados Unidos no ha variado proporcionalmente, la relación sigue siendo la misma, porque si bien el coche es más completo, la producción en serie y el aprovechamiento de la energía han hecho que todas esas mejoras no incidan sobre el costo de producción. Por otra parte, los productos primarios de la tierra, y particularmente los alimentos, tienen un mercado de limitadas posibilidades. Nosotros no podemos producir mucho más trigo que el que producimos, aun suponiendo que todos los mercados del mundo fueran compradores ansiosos de nuestro trigo. Y esa limitación está dada por la cantidad de tierra apta para la producción de trigo. Por otra parte, es un hecho bien evidente, trasladándonos del plano de las naciones a lo individual, que la aptitud de consumo de materias alimenticias esta dada por el tamaño del estómago y por la rapidez de la digestión. De tal manera que Rockefeller no puede consumir muchos más productos alimenticios que el consumiría cualquiera de los obreros de sus establecimientos petroleros. En cambio, el mercado de los productos industriales es ilimitado. Las necesidades nacen en las mismas proporciones que los medios de compra. Con la cantidad que el hombre, en su sueño más aventurado, se consideraría rico, se considera pobre el día que se realiza ese sueño. Por otra parte, la aptitud de consumo es, aparte de un problema de medios, un problema de cultura. Un hombre culto tiene muchas más necesidades que un hombre ignorante.

Hace un tiempo -y discúlpenme que dé este tono de conversación a las cosas, pero es que deseo que sean claras- hace un tiempo, como decía, un fuerte comerciante de la provincia de Buenos Aires, no muy identificado con el actual gobierno, me hacía algunas objeciones a estas ideas y se me ocurrió preguntarle: - ¿Quién es más rico: su empleado que gana $ 250 hoy, o Vd. hace 30 años? - ¡Yo! Hace 30 años tenía un millón de pesos. -Sí, pero Vd. hace 30 años prendía la vela con un fósforo; después no hablemos del baño caliente, tenía que poner las leñitas en el fuego, etc. Su empleado de $ 250 da vuelta una llave y tiene luz; da vuelta otra llave y tiene agua caliente; Vd. tomaba los domingos una bebida fresca; ahora, si al sereno del establecimiento le dieran una bebida caliente, con toda seguridad se indignaría. Ese mundo de consumos nuevos que ha creado la técnica proviene de la transformación industrial. Un país, naturalmente dotado geográfica y racionalmente, que no se adapta a ese mundo de consumos, o prescinde de los consumos, es un país pobre y una economía de factoría.

Es una economía de factoría; no tenemos marina mercante. Agreguemos que se hizo lo posible para que no la tuviéramos. La libre navegación de los ríos fué inscripta en nuestra carta constitucional. A los ingleses jamás se les ocurrió establecer la libertad de navegación del Támesis, ni a los alemanes del Elba, ni a los franceses del Sena. Las flotas de cabotaje y fluviales son la base de la formación de la marina mercante. A nosotros se nos impuso esa capitulación y no en beneficio de los países que necesariamente estaban llamados a compartir con nosotros el dominio de los ríos por su situación geográfica, sino de todas las naciones del mundo. Se deseaba que no tuviéramos flota mercante. Pero lo más grande no es eso. Lo más grave es que encima se nos enseñó que eso era un triunfo. Y sinceramente, yo recuerdo la sorpresa con que un día decía enfáticamente: "nosotros, que hemos establecido la libertad de los ríos..." Me detuve y pensé: ¿pero de quién los hemos libertado? De nosotros mismos.

Habrá que escribir el manual de zonceras argentinas(4) en el que también se podrá incluir aquello de que la "victoria no da derechos". Es decir: cuando uno pierde, lo pierde todo. Y cuando gana, no gana nada.

Esta digresión es interesante para ahondar en lo que dije al principio de cómo los abalorios mentales han sido tan peligrosos para nuestro desarrollo económico como los materiales.

No teníamos tampoco un régimen de seguro nacional. Todos nuestros transportes al exterior y nuestra producción pagan primas que se compensan en las primas de los meros riesgos, como se ha visto en esta última guerra... Todo el que vende en su propio puerto está expuesto a que sus compradores se agrupen o que uno de ellos se imponga a los competidores y fije sus precios. No se puede vender equitativamente sin tener una marina mercante propia, un seguro y un sistema de crédito propios.

Se habla constantemente de la concentración en Buenos Aires, de este enano de cabeza gigantesca que parece ser el país, y se habla de la dispersión de Buenos Aires al interior. Buenos Aires necesita dispersarse al exterior. Es llegada la hora en que nuestros consignatarios no estén en Buenos Aires, sino en Amberes, en Shanghai, en París, en Londres, en todos los puertos del mundo. Necesitamos diversificar nuestro comercio exterior. Pero temo caer, porque todos somos hijos de la época en que nos hemos formado, en la preocupación excesiva del comercio exterior, que era la dominante de la oligarquía derrotada. Es el comercio interno, es la satisfacción amplia de las necesidades del pueblo y no de las necesidades primarias, sino de las necesidades que da la cultura y una aptitud para la vida de alto estilo, lo que debe ser el hecho resultante de nuestra producción económica.

Para comprender eso necesitamos darle a la palabra saldo, que es otra de las zonceras argentinas, su verdadero valor. Siempre se ha hablado aquí de "saldos de exportación".

Saldo es lo que sobra. Saldo es lo que queda como remanente. En fin, habiendo señoras no hace falta explicarlo, porque ellas frecuentan las liquidaciones. Es decir, saldo es lo que sobra, y puede sobrar de dos maneras: por incapacidad de compra del propio país o por una capacidad de producción que supera la mayor capacidad de compra del país.

Todos estos problemas, así un poco abigarradamente expresados, los comprendíamos y los sentíamos los que andábamos en esa larga lucha con distintas denominaciones y con distintas banderas. Pero no atinábamos a la instrumentación política necesaria para encauzar esas ideas y para hacer el proceso de transformación del país.

Y no atinábamos porque, antidemocráticos unos y democráticos otros, no habíamos comprendido que lo primero que había que instrumentar era el pueblo. No el pueblo como entidad política, como vano enunciado en las justas del civismo, sino el pueblo como valor social, como voluntad de lo nacional histórico, apuntando hacia el porvenir de la República.

Creo que ése es el secreto político de Perón. Y la razón de sus creaciones de gobierno, que van en el orden lógico de su política desde la Secretaría de Trabajo hasta el Banco Central, pasando por la Secretaría de Industria y Comercio. Él comprendió que nada se podía esperar de los sectores gobernantes. Que había que galvanizar fuerzas nuevas y que las fuerzas nuevas que había que galvanizar eran aquellas que habían de ser beneficiadas directamente por la constitución de la gran Argentina. Por eso inició en el campo social una política que es movida por un sentimiento de justicia, pero se integra en una comprensión total de la acción de masas destinada a hacer de lo social y de lo económico una forma concreta de realización política altamente nacional.

Cuando Perón crea el Consejo de Postguerra y también la Secretaría de Industria y Comercio, revela un sentido total de la nueva realidad argentina. No había en ese momento en el gobierno otra comprensión de la riqueza de las naciones que la puramente crematística. Es el momento en que frena las exportaciones y hace perder inmejorables negocios, salvando al país de la más terrible de las inflaciones: vertiginosidad en la circulación del dinero y escasez de bienes de consumo. Fenómeno del que ha sido víctima todo el continente. Desde el primer momento, él tiene la visión clara de la integración del fin social y económico y de la construcción de una Argentina que abandone la economía primaria de factoría para entrar en una economía de transformación.

El nuevo censo creo que nos va a sorprender. Nos ha sorprendido ya con el admirable ejemplo de colaboración y disciplina que ha ofrecido el país. Nos ha de sorprender no sólo en el número de habitantes y en la comprobación de su potencial económico, sino en el nuevo agrupamiento de sus grupos sociales.

Constantemente se oye en el campo la queja de la despoblación del mismo. Yo no he visto el campo abandonado por los auténticos productores del agro. Yo he visto el suburbio de los pueblos de campo abandonado por un proletariado que ha venido a la industria.

A principios de siglo en los suburbios de los pueblos vivía un paisanaje más o menos acomodado, con ranchos limpios, con sus jardines, con buenos cercos. Estaban constituidos por artesanos que trabajaban el cuero, chatarras, puesteros retirados etc. El grueso de la población de la provincia de Buenos Aires vivía en las estancias, distribuido en las grandes extensiones de campo donde los propietarios les permitían tener una majada y su rancho. Había una economía familiar perfectamente organizada. Era una forma patriarcal de pastorismo. Esos hombres no trabajaban para la estancia. Ellos salían a hacer trabajos afuera y a ganar el numerario. Entretanto, las necesidades inmediatas del hogar eran atendidas por la mujer y los hijos. La mujer lavaba, era comadrona, o tenía alguna habilidad reposteril. La majada también servía, en cierto momento, para atender las necesidades inmediatas.

Fue el progresismo de factoría el que los desplazó. Los campos se valorizaron con la aparición de razas finas de hacienda, y esa gente fué desplazada del campo a los suburbios de los pueblos. Allí careció de establecimiento fijo. El hombre abandonaba el hogar en busca de trabajo, pero ya no tenía tropilla. Su vuelta era insegura. Y la mujer no podía mantener el hogar abandonado porque frecuentemente faltaban los recursos que antes proporcionaba el lote de campo gentilmente prestado. Cuando el hombre volvía, se encontraba, a veces, con hijos de otra procedencia. Y así he alcanzado a ver cómo el matriarcado desplazó al patriarcado en nuestra institución familiar de familias criollas. Ese proceso doloroso de raíz económicosocial produjo la subalimentación del criollo, su degradación biológica, es decir, racial. En nuestro país el problema alimenticio no ha sido a fundamental, pero al cundir la escasez y no poderse mantener un buen régimen de vida, la insuficiente alimentación en los primeros años del niño no permitía restaurar las energías en el resto de su existencia.

El desarrollo del país ha traído exceso de población a los centros urbanos. Los establecimientos de campo se han quedado sin mano de obra barata. Pero esos hombres han pasado de un promedio de $ 60 a $ 70 mensuales -que era lo que podían hacer contando con el aporte fuerte de cosechas- a un promedio de $ 250 a $ 300. En la ciudad se han hecho productores industriales, es decir, contribuyen a aumentar las riquezas del país, creando cosas consumibles. Se han hecho a su vez consumidores. Consumidores de productos rurales, creando, por fin, un sólido mercado interno que no depende de la inestabilidad de las exportaciones.

Vamos, pues, hacia una economía no comercialista, sino societaria, hacia una economía de utilidad social. Vamos hacia una economía de consumos y recién estamos entrando en lo que verdaderamente constituye la riqueza de las naciones. Los hechos ya se producen. Tenemos ya un gobierno que fomenta el proceso, y productores capaces de realizarlo. Es necesario e imprescindible destruir las últimas zonceras, las últimas telarañas que deforman el pensamiento argentino, que enmascaran las condiciones objetivas de esta etapa histórica de la nacionalidad.

Pero esta conversación, en definitiva, no es más que una modesta contribución al Plan Quinquenal. Todo lo que he intentado expresar está dicho en el discurso de introducción a su lectura en el Congreso del señor Presidente de la República. Será bueno para nosotros leer de nuevo esa parte esencial del mismo.
Está hecha con una imagen de lo más feliz la crítica de un sistema doctrinario que establece la indefensión del país. No es el problema colocarse entonces en un punto de vista doctrinario. Es necesario adoptar frente a las leyes de la economía y de la política liberal, un punto de vista concreto. Cuando esas leyes funcionaron naturalmente, se pudo ser liberal. En cuanto esas leyes que se pretende exhumar son interferidas por fuerzas negativas y adversas a lo nacional, no puede haber otra dirección que la del Estado. ¿Diremos entonces que esto es "nacionalismo económico?" Podemos decirle también liberalismo defensivo; economía liberal nacional. Podemos llamarlo como se quiera. Lo importante es que lo hagamos.

Otra de las supersticiones coloniales es la necesidad de poner motes y etiquetas a las cosas. Recuerdo que cuando salíamos a la calle con estas ideas, que por cierto han sido superadas por la Revolución, el afán clasificador de los espectadores se ponía en evidencia. A nosotros, los hombres que militábamos en FORJA, nos preguntaba algún oyente: ¿Pero ustedes son fascistas? ¡No!, contestaba yo. ¿Entonces son comunistas? ¡No! ¿Entonces son liberales? ¡No! Quien, asombrado, preguntaba: ¿Y entonces qué son? Era yo a mi vez quien interrogaba a mi interlocutor, diciéndole: ¿Es usted peluquero? ¡No! ¿Es abogado? ¡No! ¿Acaso empapelador? ¡No! ¿Y entonces qué es usted? Porque hay muchas formas de encarar la realidad. Lo importante es eso, ser realista.

He querido esta noche exponer algunas ideas generales dispersas y más que nada destruir algunas supersticiones.

Y si algo tenemos que creer firmemente, hasta con fuerza de superstición, es sólo esto: es necesario trabajar dignamente, limpiamente y decorosamente, pero trabajar. Es necesario aumentar los límites de producción, es necesario consolidar la ventura argentina de este día para que sea la ventura argentina permanente. Y si no lo hacemos, y si todos no se movilizan con la misma emoción tranquila y segura con que el pueblo argentino se ha movilizado desde los días de la Revolución emancipadora, fracasaremos.

Y si fracasamos económicamente, habremos fracasado como Nación, ya que la oportunidad de una Nación se da una vez. Y el hombre del destino nacional también una vez. Nada más.

Notas:

(1) Versión taquigráfica.
(2) Arturo Jauretche se desempeñó como Presidente del Banco Provincia de Buenos Aires entre 1946 y 1950.
(3) 24 de febrero de 1946: elección de J. D. Perón como Presidente.
(4) Nótese la fecha de recopilación de la presente conferencia (1948), en que aparece mencionada la idea o esbozo de un manual de zonceras argentinas y la publicación de su "Manual de zonceras argentinas" en 1968.

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LIBROS: "El debate Zaffaroni-Pitrola - LA CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA SOCIAL" (Buenos Aires, Ediciones Rumbos, 2008, 63 págs.)

La confrontación de ideas cuyo objetivo esencial -al menos en el occidente que conocemos- es la discusión eterna a cargo de académicos y congresistas que se hallarían más cerca de la "verdad" -cualquiera sea su definición - que la "masa sudorosa" que los alimenta manifiesta, no tan en el fondo, que la búsqueda se ciñe a lograr la "verdad por consenso" es decir a crearla a partir de la discusión racional, presuponiendo que el curso vital de las personas esta predeterminado y configurado por "argumentos" (los de los "académicos"). Aquí tenemos toda la fundamentacion, de una profundidad rayana con lo tangencial, de los profesantes "liberales" que castigan con su osamenta sillas, sillones y sillitas de congresos, seminarios, encuentros, terapias, catarsis, y masturbaciones varias del Puerto de Buenos Aires y las ciudades anexas. Por supuesto que todos ellos tienen matices, como en las clasificaciones de Buffón.

Y son los matices los que esconden la trampa. Veamos como se manifiesta en el folleto "El debate Zaffaroni-Pitrola LA CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA SOCIAL". La letra pequeña pone en la misma bolsa y nivel a dos personajes circunstanciales de la política argentina: uno, Juez de la Corte Suprema de la Nación y otro, dirigente político del reciclado trotzkista. Con ello se pretende en forma ingenua dar idea de la jerarquía del "dialogo" que versara sobre un tema querido por el progresismo de alma buena: LA CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA SOCIAL. Desconocemos la secuencia de la exposición de cada participante, pero el prólogo (que denuncia que se trata de una publicación del Partido Obrero) y algunas sugerencias de Pitrola nos hacen sospechar que el orden expositivo es exactamente al revés del publicado (pág. 48). El prólogo nos habla de un "penalista de fama internacional" y de un "dirigente obrero y socialista" (pág. 7) afirmaciones que en un país como el nuestro y a la luz de las producciones de ambos son, por lo menos, extrañas.

Por supuesto la muchachada del Partido Obrero no se iba a perder la oportunidad de hacer "algunos señalamientos a modo de introducción". En ellos, lo más destacable es la reutilización de términos sin contenido preciso como "keinesiano" (¿el PO lee a J.M. Keynes? Es dudoso), o "reformista". Fieles a su tradición de estar contra todos, hacen caer bajo el látigo a sus (ex) compañeros de ruta: Lula, Tabaré Vázquez, el ecuatoriano Correa y el marxista por decreto Hugo Chávez. No es ocioso hacer notar aquí que los trotzkistas argentinos, revolucionarios e internacionalistas, fueron expulsados de Nicaragua por los Sandinistas y de Venezuela por el Bolivariano. Otra afirmación imperdible es que "el juicio histórico solamente lo pueden dar los pueblos". Nosotros preguntamos: ¿Qué pueblos? ¿Qué pueblo? ¿El argentino en su conjunto? ¿El "campesinado"? ¿La "clase obrera"? ¿La "vanguardia revolucionaria" de todos ellos? ¿El PO? En fin, historia vieja, aburrida, fraudulenta y funcional a la colonización política. El resto de este segmento son las repeticiones del manual Lerú para el militante. No está de más recordar que el trotzkismo argentino ha tenido, a pesar de sus inconsistencias, desquicios y heterodoxias varias, a cerebros como Abelardo Ramos, Héctor Raurich, Silvio Frondizi, Milcíades Peña o el mismo Nahuel Moreno (dejamos afuera provisoriamente a J. Posadas, quien debe estar dialogando con extraterrestres y con Víctor Sueiro). Esto, para señalar el nivel teórico que hoy manifiesta esta corriente política y de pensamiento.

La exposición de Zaffaroni contiene una serie de perlas e inexactitudes que corresponde señalar. En primer lugar hay un doble error en la afirmación acerca de que se ha estudiado poco sobre "el terror a las masas" en la segunda mitad del s. XIX (pág. 19). Nos permitimos recordarle los estudios dedicados a Gabriel Tarde, Gustavo Le Bon, el delirante Lombroso, los españoles Rafael Salillas y Luis Simarro, etc. así como sus proyecciones sobre la primera mitad del s. XX : el mismo Le Bon, Freud, Ortega y Gasset, Hendryk de Man (tío del joven filo-nazi Paul de Man, mimado por el progresismo de "filosofía y letras"), Elías Canetti, Hermann Broch (cuya teoría sobre la locura de las masas -massenwahntheorie- ha sido recogida en nuestro medio por Fernando Pages Larraya), etc. La pregunta que dejamos flotando es: ¿Qué tipo de estudio sobre el terror a las masas reclama Zaffaroni? ¿Uno adecuado a la no criminalizacion de la protesta social? Me parece que aquí hay un intento, en exceso literario, de suprimir la dimensión política en beneficio de la interpretación sociológica.

Las distinciones que introduce entre resistencia a la opresión, protesta social y desobediencia civil, nos parecen vidriosas ya que cada una de ellas o sus combinatorias deben contextualizarse y su patrón de medida, mal que les pese a los teóricos de la ciencia política, es el éxito o su falta. La resistencia civil -prohibida por nuestra Constitución, repudiada por un eminente jurista como Sampay- supone para Zaffaroni lisa y llanamente la ilegalidad, y supone un grado de organización y no violencia de la cual carecería la protesta social. Esta distinción se nos presenta como puramente académica (pág. 20/21). ¿Quién supone que la protesta social carece de organización? ¿Quien puede suponer que la resistencia civil no se articula con hechos violentos? Mientras Gandhi hacia lo suyo una parte del pueblo hindú era persistentemente masacrado por los imperialistas británicos, debido a la resistencia civil no necesariamente pacifica (baste recordar el genocidio de la etnia Sihk en Amritsar). O la lucha de los negros norteamericanos que, mientras "resistían civilmente" eran colgados por el Klan (e inmortalizados en la canción Strange Fruit/Fruto Extraño, de Lewis Hallan). Esta resistencia no hubiera llegado a nada, Luther King incluido, sin los "brothers" Panteras Negras, los Malcolm X, los Julios Lester, las Angela Davis y los hermanos Jackson. Dicho de otra manera la resistencia civil es una táctica, no una estrategia.

A su vez las notas distintivas que Zaffaroni le atribuye a la protesta social le son perfectamente aplicables a la desobediencia civil (pág. 14). Esta distinción, repetimos, puramente académica se extiende a los llamados derechos individuales y a los derechos de la protesta social; creándose de esta manera -en el último caso- una especie de sujeto colectivo, cuando en realidad sólo existe una aglomeración circunstancial de intereses dispares (la de los individuos que reclaman, la de los jefes que encabezan el reclamo, y la de los funcionarios del estado). Aquí, reitera la reducción de la acción política a sociología, operada desde la interpretación jurídica (pág. 22). Sobre la base de las posiciones conocidas de Zaffaroni, su exposición se corona con una hipóstasis cual es el acercamiento utópico al "modelo ideal de Estado de Derecho", mediante acciones que no incluyen la criminalizacion de la protesta social (pág. 39); sin haber precisado de qué se trata esta, ni cuáles son las acciones que deben ser sometidas por el Estado a las reglas vigentes.

En uso de la palabra Pitrola, luego de exageraciones varias de las que se desprendería un nivel de martilogio cristiano inexistente, que no logra explicar por qué no alcanzaron el poder y por qué la "clase obrera" los ignora, se mete de lleno en la crítica general -un tanto lavada- de las miserias del derecho laboral; colocándose por tramos en el marco gremial y en otros rechazándolo, a veces en el marco del "estado de derecho" y otras veces fuera, según la utilidad circunstancial para el Partido (págs. 44/45 y 58/59). Lo mismo vale para su interpretaciones del tipo penal aplicable a un delegado que comete delitos (pág. 48). Los ejemplos que presenta solamente son entendibles si se los lee a la luz de la orientación política del ponente.

Fuera de ello y de la disciplina y el manual del Partido, Pitrola realiza una caracterización de las acciones del Gobierno de Kirchner que suscribimos enteramente y que nos permitimos reproducir en su integridad:

"Hoy tenemos un gobierno y un régimen social, económico y político que esta defendiendo esencialmente la renta de los exportadores, el repago de la deuda externa a la banca internacional; un régimen que defiende a las compañías privatizadas que saquean a nuestros recursos naturales, que defiende un 40 por ciento de trabajadores en negro, la flexibilidad laboral, salarios absolutamente retrasados respecto de los precios; que defiende el robo más grande que haya sufrido la clase obrera argentina en su historia, que es la confiscación del sistema jubilatorio con el régimen de las AFJP y las leyes de solidaridad provisional, y las jubilaciones mínimas".

Sobre la metodología política del kirchnerismo:

"Cooptación de Madres, cooptación de Abuelas, cooptación de piqueteros, cooptación de izquierdas, cooptación de sindicalistas, cooptación de fracciones políticas opositoras del sistema, de este y del otro, de otros partidos." (pág. 60/62).

Aquí Pitrola revela la contradicción existente entre una correcta caracterización del presente político y su divorcio con las herramientas elegidas por el trotzkismo para cambiarlo: el eterno divorcio entre la realidad y el deseo que caracteriza a la pequeña-burguesía de izquierda. Puestas las cosas blanco sobre Negro, Pitrola se sirve de instituciones y funciones del Estado burgués (Facultad de Derecho, una publicación legal) para la acción política, algo que no sorprende en la táctica de la izquierda, es decir, la utilización del "frente legal". Sorprendente resulta, sí, la actitud de Zaffaroni, un ciudadano al servicio de ese Estado burgués, que termina fagocitado por la táctica de un grupo cuyo objetivo es la destrucción del mismo. Siempre con vistas, claro, a instaurar el Estado "proletario" y midiendo la marcha de la historia con un reloj de arena mojada.

El folleto que comentamos resulta de todos modos bienvenido y -con las salvedades marcadas- merece leerse, ya que nos refresca y actualiza posiciones que no por conocidas son menos vigentes a causa de sus efectos negativos para la Nación.

d.a.

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LA RENOVACION DEL GABINETE Y ALREDEDORES SE IMPONE COMO PRINCIPIO DE SOLUCION

Pretendemos ilustrar con nuestra tapa de revista el difícil momento por el que atraviesa el Ejecutivo Nacional. El Gobierno está a tiempo todavía de levantar vuelo, planear y resolver los conflictos generados en gran parte por su propia tropa. Para ello tiene que desprenderse del pesado lastre, el Collar de Sandías que lo tiene anclado en la ineficiencia y la parálisis. Cambiar las caras, el estilo y la gestión. Un ejemplo: sólo el microclima y la auto referencia pueden explicar que un Ministro de escasas luces políticas haya justificado el paro ordenado por la patronal camionera como "una reacción contra el campo" cuando es de dominio público la intervención de la mano oficial en esta nueva estrategia de enfrentamiento, como en el caso de los ruralistas, se les escapó de las manos. El Collar de Sandías no trepida en agregar un padecimiento más a los más pobres, con el corte en las rutas que los mismos ruralistas habían despejado. Esta actitud, otra más del Manual de Desordenes Psiquiátricos, se nutre del abono que genera el propio cuerpo; así, el Congreso del Partido Justicialista (otro sello de goma del kirchnerismo) comenzó por generar un documento tan distante de la realidad como las viejas proclamas del Partido Comunista: hacia adentro los "camaradas" se felicitaban entre sí, hacia fuera el pueblo los repudiaba. El vocero del documento, Capitanich ("joven brillante de la política" al frente de una Provincia sufrida y martirizada también bajo su gestión) nos enteró de los méritos del Gobierno (que fueron enumerados por si el Pueblo no estaba al tanto) y nos dio de paso una clase sobre los golpes de estado: 1930, 1955 y 1976. Se olvidó de los golpes de 1943, 1962, 1966 y los golpes y golpecitos internos de las camarillas militares entre sí. Si el golpe militar del 43 fue bueno ¿por que creer que el del 30 (donde también intervino Perón) fue malo? Esta falta de honestidad intelectual no es sorprendente en un lenguaraz identificado con un Gobierno que reivindica a los "buenos muchachos" del 70, a secas, del mismo modo que otros reivindican la "guerra anti-subversiva", también a secas. Como Dany de Vito y Schwarzenegger en "Gemelos", los dos son hijos de la misma madre.

 

MAÓ, MAÓ, QUE GRANDE SOS

Y finalmente el "campo" cercó a la ciudad. Algo que no hubieran soñado lograr en tan poco tiempo ni Mao Tse Tung ni Abimael Guzmán de Sendero Luminoso, juntos. Aunque, claro, el "campo" no sabe que hacer con el cerco y el Gobierno tampoco. Mientras tanto, la clase media llena el changuito en el Supermercado esperando lo peor. ¿Qué será? Decíamos en el número anterior que el reclamo del "campo" carece de destino político, más allá de los delirios de formar un Partido Agrario que no remontaría ni los zapatos de Lisandro de la Torre (que en definitiva fracasó) o los augurios de la Pitonisa Chaqueña, esa especie de Pombero Profético o los más variados oportunismos de la "oposición". La protesta rural está encontrando su propio límite, al igual que la peligrosa deslegitimación del Gobierno. El "campo" debe cerrar un número aceptable -aún con esfuerzo- para las retenciones y el Gobierno debe buscar otra ruta para oxigenar su necesidad urgente de dólares. Y la exploración de esa ruta, cuyo costo inevitablemente deberá pagar, no debe incluir al Bufón Caraqueño ni, por el bien de nuestro País, la genuflexión ante el "lobby" de las finanzas de Nueva York.

 

NO LLORES POR MI ARGENTINA (POR FAVOR)

German Rozenmacher escribió un maravilloso cuento ("Esta hueya la bailan los radicales") en el que un puntero repetía con llanto en los ojos, el mismo verso fraudulento de pueblo en pueblo ("aquí se murió mi madre") hasta que el libreto le es robado por un "pollo", que él mismo estaba preparando (una especie de "joven brillante" de la época). No era la primera vez que la telenovela como tortura sentimental llegaba a la política. Como el "Doctor" de ese cuento, Carrió llora y la Presidente, en Italia, llora. Todos lloran. En el caso de Carrió justo es decir que tiene el mérito de ser un producto auténtico, de entrecasa: las pitonisas y sibilas de la Antigüedad eran drogadas o les hacían inhalar algún tóxico previo al desvarío, y los sacerdotes "interpretaban" sus palabras, según el cliente. Aquí, el sacerdote fue Grondona en su programa "Hora Clave", interpretando para la aterrorizada clase media las palabras de esta Médium. Pero estamos seguros que el alma descarriada de Elisa no se altera con químicos. Le sale natural. O no tanto, ya que habla con Dios. Quizá por esta vía, si llega al Gobierno, podamos restaurar la monarquía por derecho divino. Antecedentes hay. La Presidente llora ante los pañuelos blancos en las cabezas. Pero ya nadie le cree. Y aburre. ¿Qué decir de su "opción por los pobres"? Es una versión estilizada de la vieja Sociedad de Beneficencia. O de curita tercermundista, que en su vida vió un trabajador y cuando lo hizo quedó deslumbrado. Cada acto de este tipo parece una "remake" de mala película realizada por aprendices de cineastas cada vez más crotos.

 

UN METODO DE LA PROMOCIÓN POLITICA: EL CORCHO EN LA DIARREA

Ya es un lugar común repetir lo que se escucha: "la política es una m..." La actividad política está severamente desprestigiada por culpa de sus profesionales. Situación a la que se llegó básicamente por desinterés de la ciudadanía (promovido por los propios políticos, por la educación -publica y privada-, por la legislación de los partidos, por la herencia de la picardía criolla, etc.) y por el "cursus honorum", de los políticos que generalmente se transforma en prontuario. Si Alfonsín coqueteó con la farándula (en esa época Moria Casán, después menemista, se presentó como "comunicadora social" ¡?), Menem ganó el Bingo incorporando corredores de autos, actores, escribas varios, y -aquí queríamos llegar- un corredor de carreras de lanchas. Este hombre (Scioli) quien padeció la tragedia de perder un brazo, transformó esa tragedia en su único mérito político. No obstante ser una nulidad indiscutible, logró escalar posiciones flotando COMO CORCHO EN LA DIARREA POLITICA haciendo la plancha y dejándose humillar. Su frase célebre: "con la comida no se jode" salió a tapar los miles de pesos que gastaba su mujer utilizando bienes del pueblo de la Provincia de Buenos Aires... para filmar su vida en la Provincia de Santa Fe. Pregunta (cargada de filosofía): ¿A QUIEN CARAJO LE IMPORTA LA VIDA DE KARINA RABOLINI? La bronca que esto provoca después de ver -ya lo habíamos anticipado en EL ESCARMIENTO No. 6- a argentinos comiendo basura en el CEAMCE del Partido de San Martin (Intendencia Ivoskus) en la PROVINCIA DE BUENOS AIRES (Gobernación Scioli), nos obliga a calificarlo como ENEMIGO DEL PUEBLO.

 

CONSTITUCION O PAPEL HIGIÉNICO

"En uso de legítimas atribuciones" es una frase que una y otra vez oímos repetir al Ejecutivo Nacional para referirse a los impuestos disfrazados de retenciones. Quienes la pronuncian saben de lo que hablan, de la falacia que encierra y saben que abonan el camino para cualquier desgracia personal que incluye desde el juicio político hasta la cárcel. La "retención" es un impuesto y los impuestos son de facultad exclusiva e indelegable de la Cámara de Diputados de la Nación, excluida expresamente de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), y aún del estado de emergencia económica. La sumatoria del poder público consistente en la apropiación de atribuciones de otros poderes constitucionales (judicial y/o legislativo, en este caso) se haya prohibida y condenada en el artículo 29 de la Constitución Nacional:


Sobre traición a la Patria:
"El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que lo formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria".

Sobre competencia en materia impositiva: Art. 52 de la Constitución Nacional:
"A la Cámara de Diputados corresponde exclusivamente la iniciativa de las leyes sobre contribuciones y reclutamiento de tropas."

Sobre delegación de poderes: Art. 76 de la Constitución Nacional:
"Se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración o de emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca. La caducidad resultante del transcurso del plazo previsto en el párrafo anterior no importará revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas en consecuencia de la delegación legislativa."

"El mundo paralelo K" comenzó a descoserse. Al maquillaje lo agarró la tormenta y los actores siguen buscando el aplauso de la carpa vacía. El reciente decreto de facto, pues carece de base constitucional, pomposamente denominado decreto 904/08 que invoca antecedentes igualmente inconstitucionales como son las Resoluciones del Ministerio de Economía (establecen alícuotas de impuestos -las próximas serán disposiciones del portero del Ministerio) consagró el manotazo del ahogado y puso al descubierto el fin último de las "retenciones": el negocio de la Obra Pública. Si originalmente el discurso oficial se rasgaba las vestiduras con "la opción por los pobres" y la "seguridad alimentaria" ahora sabemos que los pobres comerán ladrillos (de los hospitales) chapas de aluminio (de las viviendas populares) y brea (de los caminos rurales). ¿Quién manejará esto? De Vido. Si usted cree que ganó un pasaje caro para la desgracia, acertó.

Lo peor: el Gobierno cree que el conflicto con el "campo" llego a su fin.


d.a.

 

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BALANCE DE UN LUSTRO

En el año 2004 cuando la mugre intelectual y moral de la Nación rendía pleitesía y honores al nuevo presidente, que se iba despegando de su creador (Duhalde) para reiterar la comisión de atrocidades en que incurrieron -sin excepción- todos sus antecesores, anunciábamos el fracaso de su gestión(1). Fracasó la transversalidad, cuyos antecedentes deben buscarse en el “tercer movimiento histórico” de Alfonsín, en el amontonamiento electoral de Menem con lo peor del conservadurismo antinacional, en la “Alianza” neo-gorila de radicales reaccionarios y setentistas devaluados (Chacho Álvarez y la comparsa de los “ocho” quienes el único “fierrito” que gastaban era el micrófono). Fracasó la política económica, ya que en más de cuatro años de mandato el pueblo trabajador siguió sumergido, con inadmisibles índices de pobreza, de miseria, de desocupación encubierta, de rebusques indignantes para sobrevivir (desde el “cartoneo” hasta comer sobras podridas en el CEAMSE y lugares parecidos), transferencia de riqueza entre sectores donde los que tienen más aumentaron su gordura y los que tienen menos son victimas de una realidad que los destruye cotidianamente. Y no son una minoría fantasiosa a “defender” por el INADI sino la INMENSA MAYORIA DEL PUEBLO. Fracasó la política social, limitada al control del piqueterismo, y a la compra de voluntades de los hambrientos (primero mantenidos en ese estado): “Quien controla las subsistencias, controla la voluntad” (Santo Tomás de Aquino). Fracasó la política educativa: Quien ganó cómodo el Premio al Ministro Inútil, Daniel Filmus, fue galardonado, además, con una diputación. Y van…Fracasó la política sanitaria y alimenticia simplemente porque no había. Eso sí, los hospitales públicos no dan abasto ni para prevenir ni para curar argentinos, pero se hacen lugar en algunos para atender contingentes de extranjeros, con turismo sanitario a bajo costo (¿De quién es este negocio? ¿Quién lo fomenta? ¿Quién lo apaña? ¿Quiénes se reparten el dinero?). Esto sucedió durante la gestión del Ministro Gines García –hay que averiguar que pasa hoy- (A Don Ginés lo conocían como el “Dr. Ahorro”: ¿Por qué le pusieron este mote de una cadena mexicana de farmacias?). Fracaso la política exterior, llevada adelante por los piqueteros de Gualeguaychú quienes tuvieron su reivindicación póstuma con la quema de pastizales en el Delta: el humo y el olor fueron patrimonio también de los habitantes de la Casa Rosada.

 

ESTADO DE LA SITUACIÓN

- La “esperanza blanca” del gobierno, el hoy ex-ministro Lousteau quien debió emigrar con su aspecto de derrotado jugador de tenis a cuestas, demostró su gran incapacidad para aplicar las recetas económicas de un libro…que él mismo había escrito. Lo cual nos hace pensar si en realidad su designación fue un chiste de Kirchner (Néstor) o bien la demostración de que el carácter de Comisario no basta para que el ahijado gane. Víctima de una pueblada organizada pero sin futuro político, como la de los chacareros y la pseudo-oligarquía de la Rural, la vaca y el “yuyo” le comieron el caballo.

- El concepto de la economía subordinada a la política –un concepto realista- compartible por cualquier persona normal es absolutamente válido… si se lo tomara en serio. Cosa que no sucede en el “mundo paralelo K”. De ahí que el sillón que albergó tantas nalgas de traidores a la patria es ocupado, en una escala cada vez más descendente, por “técnicos” prontamente descartables. Las toallitas “siempre libre” de la economía. Los antecedentes de este encierro donde el (ex) Presidente se dedica a cazar funcionarios ambiciosos pero ingenuos pueden rastrearse: El falso pago de la deuda, en realidad al FMI, sacándose de encima un fiscal molesto, que –justo es decirlo-siempre se “equivocó” a favor de los “acreedores”. Eso sí, sin irse la Argentina del sillón del FMI (por las dudas). Las “deudas” pendientes del País con los usureros internacionales, por ejemplo el CLUB DE PARIS: aquí le ofrecen a uno de sus miembros (Francia) la construcción de un tren-bala, a ejecutar por una compañía (francesa) al borde de la quiebra. Claro que no es imposible que aparezcan capitales “italianos” (nunca se sabe el origen) para este u otro “emprendimiento”: Al “cavalliere” Berlusconi al parecer le fraguaron (en contra, claro) unas 150.000 fichas de votantes en la Argentina, y el “cavalliere” –que se da el lujo de imitar bufonescamente al bufón de Mussolini-…tiene poder de veto en el CLUB DE PARIS, y los jubilados timberos italianos reclaman apenas TRECE MIL MILLONES DE DOLARES. ¿Se entiende?

- Sobrevolando las sobras, los carroñeros de la política: la “creatividad” menemista, Duhalde (que creo a Kirchner), Carrio, Macri, la diarrea cívico-militar y la “izquierda” delirante (la que habla de “campesinos”, olvidando que, en el mejor de los casos estos son los trabajadores rurales, no los dueños de los campos) pretenden armar el “frente opositor”.La murga, pretendiendo entrar a la arena del circo con fachada de Teatro Colon. Si algún dormido quiere ver en este rejunte de ratones maiceros una nueva Unión Democrática, le erró fiero al negro: esto no es una lucha de gorilas vs. peronistas, sino la pelea por el queso de fracciones de la clase media y de la burguesía, mezcladas con la pudrición del sistema político encabezado por el matrimonio reinante.

- Como los cruzados medievales que mataban “herejes” al por mayor encargándole al “Señor” que discriminara los malos de los inocentes, los cruzados setentistas (la basura golpista que se levanto en armas contra el gobierno de Perón y de Maria Estela Martínez y que después envió a sus cuadros intermedios e inferiores a ser masacrados por Massera y Cia. <con reunión paqueta incluida con el “Almirante”, en Paris>) hoy dragonea en los cargos públicos consumiendo su ultima oportunidad histórica de llenar el plato de porotos y acusa de golpistas a todo aquel que señala los errores de Jardín de Infantes del Gobierno, invocando un nacionalismo revolucionario y popular (sin explicar muy bien de que se trata) con fraseología parecida a la del primer fascismo italiano y a la del marica (o puto según terminología aceptada por la Academia) Ernst Rohm , jefe de las SA hitlerianas

- Dado que la voluntad de muerte está instalada socialmente (secuestros seguidos de homicidio –salvo los “milagros” de Gerez y Puthod-, asesinatos por parte de drogones o de anestesiados morales a secas, choques de automotores, dirigentes sindicales liquidados en gremios curiosamente vinculados en forma directa al Gobierno) con delitos que los aparatos del Estado no persiguen, no es de extrañar que hasta el “dirigente social” Luis D’Elia, también adicto a la fraseología revolucionaria para asustar a los chicos de la salita rosa, sea el orientador de la economía que se viene. Este juguete doméstico del “mundo paralelo K” repudia lo que para nosotros es un timbre de honor, el mestizaje, la mezcla racial. Repudia su “parte blanca” ¿Por qué no se desprende de ella? Así no nos confundimos en el futuro: Lo vimos chupar las medias a Cavallo, mangar y cobrar como “negro” y mangar y cobrar como “blanco”. Un excéntrico.

 

CONTRA EL PRESENTE, PARA EL FUTURO

INCAPACIDAD, CORRUPCION, INEFICIENCIA, INTERNISMO, SOBERBIA (doble, porque se monta sobre la incapacidad) DEFINEN PARA LA HISTORIA LA GESTION DE ESTE GOBIERNO (incluido el tramo de la presidente-consorte-heredera), que se esfuerza por limitar la política a su expresión más rastrera: elecciones cada dos años armando su propia oposición. Terrorismo democrático inventado por Menem en el año 1995, que se repitió en 1999, en el 2003, en el 2005 y en el 2007: siempre había un “peronista” en la cabeza de la lista “opositora” con más chance. NO hay conducción de la Nación porque no hay conductor sino un grupo de impresentables. NO hay proyecto político porque el Gobierno se dio cuenta de que no puede formar una base social a la cual convocar para ese proyecto, y pretende hacernos creer que llenar una plaza (a $100 y $150 por cabeza, según el distrito de origen) con menos del 0,20% de los habitantes de la Nación es la prueba de lo contrario.

La tragedia puede ser nuestro futuro, porque la tragedia es circular, es el retorno de lo malo en un nivel peor. Para revertirla necesitamos una verdadera revolución moral e intelectual, desde el corazón y la inteligencia del pueblo. Porque no solo debemos torcer el rumbo de este gobierno apto para vivir de rodillas, sino combatir también a sus críticos y partidarios en el “establishment”: El diario La Nación, la revista Noticias (¡una publicidad estatal por favor, y nos callamos!), Veintitrés, Página 12. En el medio claro, “Clarín”, experto jugador a dos puntas. Y las multinacionales –no solo la de los medios de comunicación-de pingues negocios favorecidos por el Estado central (Un Estado que acaba de descubrir a los “formadores de precios”: el supermercadismo a lo “carrefour”, por supuesto, olvidándose de la intermediación y del transporte. ¿Los camiones?). Los trabajadores y profesionales, encuadrados o no, las organizaciones del pueblo, no las ONG’s pordioseras que mangonean en Bienestar Social, los sindicatos cuyos dirigentes pelean con dignidad los salarios, juntos estamos obligados como argentinos, como patriotas, a confluir en la búsqueda de una alternativa a este fracaso espantoso al que hoy asistimos, fracaso timoneado por un Jefe de Estado de escasos conocimientos y al que un “filosofo” de quinta categoría le hizo descubrir la “otredad” (el prójimo), que no encuentra por ningún lado.

d.a.

(1) “El valor de las palabras”, (EL ESCARMIENTO, Nro. 1, julio, 2004 pág. 2)

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EL VELORIO DEL ANGELITO

La educación argentina pasó a engrosar el largo listado de las distintas formas del asesinato, y no precisamente considerado como una de las "bellas artes", como ironizaba Thomas de Quincey.


Esta destrucción física del potencial vital de la Nación estuvo precedida y va acompañada por el suicidio de los adolescentes, la drogadicción, las enfermedades potenciadas por los "medios de comunicación" (bulimia, anorexia, la hipocresía del "sexo seguro" parecida a las campañas de cigarrillos: "fumar daña la salud…pero compre cigarrillos") y uno de sus ámbitos privilegiados es la escuela, regada con cerveza y vino/vitriolo.


Los establecimientos de enseñanza se transformaron en calderos donde potencialmente borbotea sangre, esperando el balazo o la puntada para derramarse.


El ámbito de socialización donde íbamos a aprender algo se ha convertido en un depósito, donde los depositantes-padres (fracasados del "ambiente espiritual de los 70") no saben que hacer y los depositarios-maestros (una casta degradada socialmente cuyo último refugio es el perimido y corporativo Estatuto Docente) se encuentran con una multitud de ojos con personas atrás que no tienen el mínimo interés por los contenidos -de los que sospechan, con fundamento, que no sirven para la vida- pergeñados por los herederos de Ramos Mejía y los becarios de la Fundación Gugenheim y la CLACSO, entre tantas otras (las "fundaciones" del imperialismo leyeron bien a Gramsci).


La escuela argentina, si exceptuamos el período 1947/1955 es la digna heredera de las consecuencias de la Reforma Universitaria del 18, repudiada en sus resultados por sus propios actores: Saúl Taborda, Deodoro Roca… ¡y sostenida por los que se consideran discípulos de éstos! que siguen comien
do del cadáver reformista, suficientemente adobado para hacerle perder su sabor original. Justo es reconocer que personajes de "otro palo" como Adriana Puiggrós o Hugo Biaggini (y los pendeviejos pseudoguevaristas candidatos a versión ridícula del ya ridículo José Ingenieros) no le van a la zaga.


La muerte de un adolescente da tanta prensa como la teta de una putita exhibida en los "medios" y es tan efímera en la pantalla como el pezón siliconado. La muerte de la muchachada es espectáculo, y como tal, volátil.


La runfla político-universitaria sigue jugando a lo que creen que saben, en todos los planos de "las altas casas de estudio", agarrados todos a alguna "caja" y amparados, históricamente, por las extensiones politequeras del momento: radicalismo alfonsinista, Menem-UCD o kirchneristas de la última hora, sin olvidar a los grupitos incalificables de "filo-fascistas" o admiradores de Guevara/Trotsky (¿Sabrán la diferencia?) que naufragan entre el tetra-brick y la marihuana. La inteligencia al poder.


Si el Estado ausente y la corporación sindical de los "maestros" elaboraron la cuesta abajo, los adolescentes y los jóvenes se tiran por ella, la mayoría con disculpable inconciencia y otros con placer. Abajo, los espera el flautista de Hamelin. Con excepciones más o menos valiosas, el nivel medio y la Universidad ya los ha transformado en cuasi-marginales de dificultosa inserción.


Al estilo norteamericano y francés, Menem les dejó a los "progresistas" el manejo de la Universidad y las distintas "cajas" (¿Quién investiga hoy a Schuberoff y al "pollo" que dejó para que le cuide las espaldas?): "Perro con hueso en la boca, no ladra ni muerde", decía el dictador Porfirio Díaz. Un profeta de la Universidad Argentina.
El Estado debe intervenir en todos los niveles, en especial saltándose la cacareada "autonomía universitaria" que solo sirve para robar y difundir contenidos "académicos" absolutamente inútiles socialmente, cuando no directamente cipayos.


La "libertad de cátedra" no puede ser un monumento a la masturbación ni servir de cobertura literaria a los desastres de la cúpula. El límite de aquella libertad es el daño al educando y al pueblo que sostiene con su trabajo la fiestita académica.


No se advierte hoy ninguna política activa ni nacional ni provincial con la audacia necesaria para superar la crisis educativa con los medios idóneos (que debiera comenzar por sacar a patadas en el culo a cuanto tecnócrata multinacional pulula por las oficinas públicas) y transformar el inexistente Ministerio de Educación en la vanguardia de la recuperación de la educación pública, con un profundo sentido nacional y al servicio del pueblo.

¿QUIÉN ES DANIEL FILMUS?