El Escarmiento

/

A LOS GARROTAZOS CON EL DIOS DE LA BIBLIA

Juan Cunha nació en Sauce de Illescas (Florida) en 1910, y murió en Montevideo en 1985. No es flojo decir que es uno de los pocos pero muy importantes poetas del Uruguay en el siglo XX. Como la mayor parte de lo buenos en nuestras tierras tuvo -tiene- poca celebración, aun en el "mundo de la literatura", que prefiere la "fumata" con nulidades como Eduardo Galeano o el finado Benedetti. Curiosamente Don Juan era un "hombre de izquierdas" pero su recuperación ha sido académica, con el comienzo de la edición de sus Obras (siempre casi) Completas, principiando por los inéditos, de la mano y del esfuerzo de Wilfredo Penco.

Cunha se reconocía deudor - no necesariamente poético- del chileno Humberto Diaz Casanueva de su paisano Filartigas y admitía la influencia inicial de Neruda, aunque quizá la más relevante haya sido la del español Miguel Hernández que puede percibirse en el mejor libro de don Juan: "Sueño y retorno de un campesino".

Cunha es una Voz Grande, irregular en varios sentido, de Nuestra América. Melancólico a veces, justiciero siempre, su orígen campesino y su perderse en la ciudad grande le dio un vivo sentimiento del desarraigo y de los derraigados, de la pérdida y de los encuentros, o al menos de su anhelo.

Aquí reproducimos un par de sus sonetos, que pareciendo salir de la escritura de un "petiso cabrero" son, en realidad, los de un portador del compañerismo sin límites.

 

 

Intermedio Biblia en mano

Por Juan Cunha

3

No sé dijo gritó lo desconozco
No se me pone a tiro ni un momento
Me manda su rencor siempre en aumento
Mas no se deja ver ni lo conozco

Me transmite su ira un cielo fosco
Su furor me lo trae un duro viento
Y no me da respiro y sin aliento
Me tiene y mi vivir es agrio y hosco

Nada le he hecho yo según razono
Por qué pregunto pues todo ese encono
Saña tanta por qué quiero saberlo

No contender con él no me disgusta
Más que muestre la mano no la fusta
Y que se deje ver que quiero verlo

7

Y si el día del azufre oliendo a cuerno
Quemado en instantánea sulfurada
Ahí lo tienes ni vuelvas la mirada
Que mire y dónde estaba el tal averno

Sin poner ni quitar otra que infierno
Su ceniza en Sodoma anticipada
Al igual de Gomorra fulminada
De vueltas al vacío hueco eterno

Conviene que lo aprendas y lo aprenda
Puede salirnos cierta leyenda
Y es cosa de aprender y no olvidarse

Si la primera prueba fue Hiroshima
La segunda está ahí y cuando esté encima
Pregunto si habrá tiempo de agacharse

 

/

Pintura argentina, pintura para los argentinos y pintura peronista


"El 17". Óleo sobre tela. 120 cm x 200 cm. 1988.
La pintura política, la pintura como elemento formador de conciencia de las masas tiene una incuestionable ascendencia burguesa europea, y aun más. Si la Iglesia fijó sus pinturas en los templos de altas bóvedas, para contribuir al arrastre de las almas trozadas hacia el más allá, la burguesía hipostasió la "naturaleza" de la pintura de caballete, supuesto reflejo de un trasmundo asequible al artista... y a quien la pagaba. La Revolución Mexicana, fagocitada en sus propios murales, y las reacciones anti-burguesas como el fascismo y el comunismo que no excedieron el hieratismo pretencioso de aquellos murales, también remitían a un más allá, pasado o futuro, de gloria material, aunque lejanamente accesible.

Esta procesión estereotipada, con su concesión al horizonte de la propaganda política de la época y sus rasgos de empeño y felicidad, se encuentra también en la iconografía del primer peronismo (1) (a la que se le debe su rescate y estudio); con la nada sutil diferencia de que sus apelaciones remitían al concreto ya, y no a un futuro pretencioso o a un pasado supuestamente glorioso y restaurado.


Con estos antecedentes la plástica peronista posterior a 1955, en manos del artista individual o grupal, intersectó con el caballete burgués para dar origen a productos cuyos rasgos manifiestos son el didactismo y el expresionismo histórico. (*)

Queremos destacar como ejemplo, tres formulaciones, que pueden ser consideradas como otros tantos hitos determinantes y que requieren un estudio pormenorizado que esperamos hacer pronto: los cuadros del "Grupo de Pintores Peronistas", los de Daniela Jozami y los de Daniel Santoro. (2)

El didactismo, rasgo predominante revela por sí sus falencias: En primer lugar, su presentación como tal, como actitud en la que el deus ex machina -los hilos del títere- son demasiado notorios presidiendo la trasmisión de lo que, con sus más y sus menos, aparece como "saber a trasmitir", como mera "docencia", conducción; es decir, lo contrario de una "paideia", de un vinculo amoroso. Y, en el mejor de los casos, mera recuperación sentimental.

En segundo lugar, si bien la intencionalidad popular es manifiesta, amplia, no es menos cierto que la mayoría del universo destinatario de esa intencionalidad- los trabajadores, la vasta concepción de "pueblo"- no accede a las representaciones pictóricas, como no sea a través de la percepción fugaz de su reproducción en distintos soportes (gráficos: diarios/revistas o visuales: televisión/video, y nada más), sin contexto y sin arraigo. Rasgo extensible a casi todo el resto de la sociedad. En este sentido, la iconografía peronista de 1945/1955 tuvo un carácter formador notable, por su circulación, en relación a este tipo de representación plástica.

Un elemento complejo: los rasgos "expresionistas" que asedian la forma de esta pintura, revelan imprecisión a veces, falta de seguridad otras, que no sabemos si se originan en una pretensión ingenua de los autores o bien en un déficit técnico.

Estas limitaciones no descalifican ni la búsqueda ni el esfuerzo desplegados, sino que reclaman la profundización de ambos, bajo el riesgo palpable, en su defecto, de confundirse y perderse en el maremagnum de "graffittis" de hechura marginal, o el libro de arte bellamente impreso para el estante burgués o la basura que los "galeristas" y las "bienales" (con premio incluído) intentan inyectar en el "mercado", habitat éste cada vez menos creíble del "culto adinerado". En breve, los cuadros de Ernesto Sábato, pintor sin manos, comenzarán a cotizarse.

Creo que debe abrirse un amplio debate sobre la plástica, su proceso y su lugar en la recuperación del contexto nacional de la cultura. Para lo cual se hace prioritario actualizar revisando la propia historia de la plástica argentina y conceptos tales como Nación y Pueblo (no la masificación disfrazada de "popular", adjetivo bastardeado, verdadero mediomundo en el que entran la bailanta, el "paco", las estampitas de la revista "Gente", las prostitutas de la televisión y los mensajitos de texto de los celulares encabezando una larga lista, demasiado extensa para ser soportable).

No está demás recordar que el término "revisionismo" entre nosotros tiene un sentido revolucionario, diametralmente opuesto a su significado europeo, asociado provisoriamente al deslinde del marxismo.


Sin título. Óleo sobre hardboard. 120 cm x 100 cm. s/f.
Deseamos que estas breves referencias sirvan para la apertura de ese debate postergado, bajo riesgo también de que artistas identificados con el proceso de constitución del pueblo argentino queden anclados en manos del "mercado" y de los noteros subvencionados de suplemento cultural.


(*) El Expresionismo histórico, con el alcance que pretendemos darle al concepto refiere a la manifestación artística de sentimientos y emociones desde una perspectiva cuyo fundamento no siempre conciente, es pesimista; aunque se presenta como rescate optimista de un pasado clausurado (como res gestae), pero susceptible de su rescate histórico (como rerum gestarum, como narración). Los rasgos de angustia existencial, primitivismo, ruptura de perspectiva, colores duros y contrastantes son compartidos con el expresionismo europeo. La manifestación propia radica en la temática territorial, no universal, capturada en el pasado -generalmente cercano- y con vistas a su reactualización.

Notas:

(1) Cuya supervivencia aun puede advertirse en la simbología ("escudos") de algunas organizaciones gremiales: el engranaje, el cuerno de la abundancia, la espiga, el trabajador con mameluco.
(2) Jozami, muerta hace pocos años, se destacó por sus telas de regular o gran tamaño con claroscuros, perforados por fulgores que destacan el fondo de tragedia, casi nunca metafórica: en particular, la "saga" sobre el peronismo, que fue pintada sobre otra serie, la "intifada" Palestina y oculta por los temores de Daniela a una represalia; en momentos en que el acto terrorista contra la AMIA desataba la hipocresía de lo "políticamente correcto" (cuyas consecuencias de impunidad todavía padecemos), y toda crítica al terrorismo del Estado de Israel era interpretado como un acto "antisemita".

/

…si queremos limpiar este Riachuelo político

En la democracia que supimos conseguir a partir de los 80, nada de que vanagloriarse ni mandar a un himno, se sembraron las propias semillas de su destrucción: el "progresismo" falso como una moneda de cobre que está atrincherado en algunos (los más importantes) órganos del Estado, hacía con Alfonsín sus primeros pininos. Luego se afianzó con Menem al que no ahorró elogios, después convalidó el golpe de estado duhaldista-radical contra el muerto-vivo De la Rua. Al final, arregló mansamente con Duhalde al estilo taimado del indio pampa, para apropiarse del timón de la chata arenera. A partir de ahí, la historia es fresca y conocida. Mientras Menem se coronaba como el rey negro de la isla blanca, el "kirchnerismo" (uso la palabra por comodidad) se consagra como el rey blanco de la isla negra. Son millones los argentinos arrojados a la barbarie de la marginalidad, la subalimentación, la brutalidad y las enfermedades y a riesgo de morir -y efectivamente muriendo- en la Argentina crecientemente bolivianizada: fragmentos de naciones, estado incompetente en el que la gestión es sustituída por el ladronaje y la retórica de casette, y con los más pobres retrocediendo al siglo XVIII -o más atrás-:donde están anclados los explotados quechuas y aymaras.

En nuestro País, el régimen de partidos políticos tiene como consecuencia que, en el marco de elecciones internas de cada uno de ellos, menos del 3% de la población determina quien gobernará a más de 40.000.000 de personas. Con lo que el mito de la representación -una cloaca a cielo abierto- naufraga sin problemas. Y si alguna duda queda, la Constitución Nacional, se encarga de disiparla: "El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes..." (art. 22).

Este crimen político, del que todos participamos, se ve agravado por el gangsterismo de la profesionalización política: No hay internas en los partidos políticos y las candidaturas se definen alrededor de una mesa exigua de pocas personas. Como en la mítica Chicago de la década del 30, los "padrinos" se reparten las zonas. Es decir la "democracia" es regulada por menos de la mitad de una bandeja de facturas; aunque, claro, en ella no hay "vigilantes".

A primera vista este panorama es deprimente y aparentemente insalvable. Sin embargo caer en la depresión y la melancolía en este caso es como quejarse del cáncer de pulmón siendo un fumador empedernido, cuando no estamos en un estado terminal y existen variantes para su cura. No vamos a quedar igual, pero no seguiremos fatalmente peor.

El 28 de junio es un primer paso. El esfuerzo lo debemos hacer (y no es el último) para recortar el margen de maniobra de la banda capitaneada por los Kirchner. Y ello incluye a los inventos del pasado que siguen pululando mereced a su capacidad para arrastrase por las alfombras y lamer el excremento de los zapatos: Scioli (quien es algo así como Felipe Solá pero dando lástima), el gabinete de ministros-nulidades y futuros huéspedes de los tribunales Federales de Comodoro Py.

Pero, repetimos, este es el primer capítulo de la historia por venir.

 

Mensaje a los compañeros peronistas


"¡Zambos del carajo! Al frente están esos
puñeteros españoles. El que aquí manda la batalla
es Antonio José de Sucre, que, como saben
ustedes, no es ningún pendejo de junto al culo,
con que así, fruncir los cojones y a ellos"(*)

Arenga del General Lara a su división
al comenzar la Batalla de Ayacucho (Perú,9/12/1824)


La disgregación de las estructuras que contenían al pueblo peronista (PJ, gremios, Unidades Básicas, Agrupaciones) ha sido el producto de un largo proceso iniciado ya en tiempos del gorilita de Alfonsín, en el que el peronismo principió por enfrentarse (para mal propio y de todos) a sí mismo. La corrupción de dirigentes, cuadros y militantes de superficie, resultó el reflejo armónico de lo que sucedía en todas las estructuras políticas, estatales y partidocráticas . El peronismo en la oposición y con Perón vivo había logrado aglutinarse con eficiencia. A partir de los 80, los "dirigentes", utilizando el Partido y los Frentes como medio terminaron sirviéndose de esas estructuras como fines en sí mismos, para hacerse no ya del poder político -resignado a los Bancos, a las trasnacionales, la patria contratista- sino del poder de las "cajas" de la política: ANSes, Aduana, AFIP, juego, Pesca, narcotráfico, contrabando, etc.; donde lo "político" era el beneficio personal.

Hoy encontramos esa corrupción de superficie colonizando la UNION- PRO, la COALICIÓN CIVICA, el FRENTE PARA LA VICTORIA, el PROYECTO SUR, etc. etc. etc. Más que un Movimiento Nacional de Justicia Social el peronismo se parece a las células de izquierda que practican el "entrismo", pero estas son más aventajadas: vienen con el manual bajo el brazo; en cambio, la mugre que hoy está en el candelero perdió hasta el hilo del discurso.

Nuestro voto responsable en los distritos debe restarle votos y cerrarle el paso a los candidatos del "kirchnerismo", pero sin falsas expectativas. Se trata solamente del primer paso. A partir del día 29, hay que ir por la mugre política, aunque tengamos que empaparnos de ella el día 28: Los De Narváez, los Solá, los Sabatella, los "felpudos" provinciales y municipales. No se trata de mucha meditación, se trata de dejar de fumar y combatir el cáncer. O perder la batalla de Ayacucho.

d.a.

(*) Por si alguno no entendió: Sustituya Sucre por Perón y españoles por "kirchneristas" y verá la luz al final del túnel. No es el tren.

 

/

DOSSIER: Augusto Marcellino.

AUGUSTO MARCELLINO (1911-1970)

En el “Diccionario de Música Española e Hispanoamericana” (Madrid, Sociedad General de Autores y Compositores, 1999, 10 Vols.) no existe ninguna voz en el volumen correspondiente (n.7) dedicada a Augusto Marcellino, no obstante participar musicólogos destacados de Argentina, Uruguay y Chile en su construcción. Países, lo mismo que Brasil, a los que se halla vinculada la trayectoria artística de Marcellino. El dato revela que las más generosas intenciones transitan el camino del infierno. El caso de Marcellino no es menor dada su vinculación con Domingo Prat (*), Esteban Eitler, Juan Carlos Paz, la Agrupación Nueva Música y el mismo Heitor Villa-Lobos. Claro que el criterio de la nacionalidad contribuiría a lograr una posible explicación del desaguisado, pero no a justificarlo ya que Marcellino desarrolló lo principal de su carrera y su obra en la Argentina.

En cinco entregas sucesivas publicaremos su “Reformas a la notación musical aplicadas al Wiolâum” tal como ella ha llegado a nuestras manos, acompañado por la interpretación de 9 de sus composiciones (“choros”) ejecutadas por Lucila Saab aqui. De este modo rescatamos a un músico brasilero-argentino, negro para más datos, de quien casi nadie se ha ocupado en la historiografía musical de nuestro país o referida a el (**). Paradojalmente sus “choros” han formado parte de las performances de Silvia Costanzo (“Hispanoamérica”-1997, y 2006), David Hall (“Saudaçao”, 2000 versión con marimba), Gordon Scout (“Astral Projection”-2001 y 2009) y Naoko Takada (“choro n.1”- 2010, arr. G . Scout, versión con marimba).

Marcellino formó parte de una etapa de oro de la música argentina (los 40 y los 50) donde la vanguardia musical se instaló en un medio cuyas posibilidades creativas no se dejaban absorber completamente por la música clásica ni por la música de raíz folclórica. Su condición de extranjero y negro no impidió su desarrollo musical, ni su éxito, ni su calidad de vida. Su presencia en la prensa de la época destacan aquellos logros y especialmente su recolección de partituras de guitarra que formaron un acervo especializado nunca visto en el país. El devenir de Marcellino aún su muerte, alejada de la fama y en el olvido, habilita reflexiones varias sobre la producción cultural argentina, sobre sus formas de promoción, el rol de los investigadores, las cuestiones raciales, etc.
Destacamos aquí que Marcellino nunca se sintió segregado, por el contrario. Sobre este punto publicaremos sus reflexiones en una próxima entrega.

Junto con las producciones de Zenón Rolón éste será el aporte que desde El Escarmiento haremos a nuestro extraño “bicentenario”, contribuyendo al rescate de argentinos negros, vanguardistas en lo suyo en un campo nada fácil, adelantándonos a la previsible letanía sobre la “raza excluida”, lloriqueo que vendrá inevitablemente de la mano de antropólogos insolventes, extraviados y antropófagos.

d.a.

 

(*) Aquel maestro español de guitarra amigo del matrimonio de Juan Domingo Peron con la eximia guitarrista Aurelia Tizón.
(**) Una excepción es Néstor Guestrín: “Apuntes musicales”, en www.webspace.webring.com/people/mn/nestorguestrin/.../apuntes.pdf y en www.nestorguestrin.5v.com./sudamer/siete.pdf.

 

--------------------------------------------------------------------------------

En este momento, marzo de 2010, faltan pocos días para que se cumplan 40 años de la muerte de Augusto Marcellino. El hecho de que yo, su esposa, lo siga extrañando, tiene importancia sólo para mí. Pero hay otros hechos referidos a Marcellino que tal vez interesen a otras personas.

Su tarea de músico lo llevó a ser trompetista de jazz, concertista de guitarra, compositor de música brasileña, transcriptor de obras de compositores contemporáneos, y autor del libro “Reformas a la notación musical…”. Esto último era para él lo más importante.

Según decía, no había apuro en editarlo, porque era para dentro de doscientos años. (A mi me alegra mucho que eso suceda ahora, y yo pueda morirme tranquila sabiendo que no se perderá).

Mi opinión personal con respecto al libro por supuesto no es imparcial. Sí debo decir que desconfío de la capacidad humana para aceptar modificaciones en convenciones de escritura que se han usado durante cientos de años. Pero éstos son tiempos de cambios vertiginosos, en todos los órdenes, y tal vez la capacidad para aceptar las reformas sea en las nuevas generaciones mucho mayor de lo imaginado.

Con respecto a los choros que se han ido transmitiendo casi de persona a persona, puedo decir con alegría que se tocan en distintas partes del mundo, han sido transcriptos para marimba, grabado en más de una ocasión en Estados Unidos, tocados por intérpretes de distintos nacionalidades y son material de estudio en varias instituciones.
Me hace muy feliz saber que cumplen el destino de toda música que valga la pena: hacer más llevadera una vida que a veces cuesta vivir.

por Lucila Saab

 

AUGUSTO MARCELLINO: APUNTES AUTOBIOGRÁFICOS I(*)


Me llamo José Augusto Macellino.

Nací en Rezende, ciudad del Estado de Río de Janeiro, Brasil, hijo de Alejandro José y de María Jorgina do Rosario que a los cinco años se trasladaron al “Nucleo Colonial Monçao” hoy Iaras, Estado de Sao Paulo.

Desde mi primer infancia, estuve vehemente apasionado por la música: era para mí como algo etéreo sobrehumano.

Distinguía por intuición, pero claramente, sus elementos básicos: melodía, armonía, contrapunto etc.

Creía ingenuamente que todos debían pensar y sentir al respecto igual que yo; ilusión que se fue desvaneciendo con los años, pues la realidad es que -aparte los negados- cada cual tiene su manera de sentir e interpretar el divino arte.-

Ignoro si en mi familia haya habido músicos de nota. Mi padre era carpintero: como el padre de José Haydn el gran sinfonista, y como lo fue el padre de Jesucristo. Pero, como amateur tocaba con singular maestría tanto la “Sanfona” (acordeón), como la “viola” instrumento de cinco o más cuerdas dobles sin bordonas, de forma parecida a la guitarra común, usada por los “caipiras” (campesinos).

Mi madre tenía afición al canto en el que la favorecía una voz agradable y buena entonación.

El primer regalo de mi padre fue una trompeta de juguete; luego, a los doce años una guitarra que compró a un español, Pancho, que vivía en la “fazenda” del Doctor Quartim Barbosa, en la que mi padre construía una iglesia.

El mismo día, después del trabajo, un oficial de mi padre, Tancredo dos Santos, me enseñó tres posturas de un tono, que aprendí ipso-facto y practiqué durante las tres leguas de camino arenoso que recorrimos de vuelta al hogar. No negaré que el aprendizaje, aunque breve fue engorroso, pero en recompensa, puedo jactarme de que a la semana de empuñar la guitarra ejecutaba en ella todo el repertorio de la Banda del pueblo en que residíamos: Iara. Año 1922.

En el mismo año nos trasladamos a “Presidente Prudente”, ciudad del mismo Estado de Sao Paolo; en que enseguida me inscribí en las entonces llamadas “Escuelas Reunidas”. Mi profesora Doña María Ignez Bonatto Cepellos notando la facilidad con que yo aprendía Imnos y Canciones escolares me llevó al Rector, profesor Walfredo Arantes Caldas sosteniendo que por mis condiciones musicales sería un elemento útil para el éxito de la Banda de Infantería de Escoteros que se estaba por formar.

En la escuela antes nombrada un condiscípulo Luiz Gonzaga de Campos, menor que yo, me impresionó al verle que ya tocaba el Sax en la banda que dirigía el propio padre por lo que le pedí que me presentase a ese para que me enseñara a mí también, un instrumento.

“Hoy tenemos ensayo” - me contestó y me citó para poco antes de la hora. Acudí y fui presentado al padre. Este, el Maestro Campos, me acogió afectuosamente y en seguida me escribió la primera lección en un papel pentagramado encabezado por la conocida frase:

“La música es el arte de combinar los sonidos.”

Fue intensa la emoción que, en mi ingenuidad, probé, al verme tan bien acogido e instalado entre músicos.

Pero.... entre éstos, uno, que luego supe que tocaba de oído, tomó el papel, y sin considerar mi estado de ánimo me largó estos piropos: ¿Cómo, estás todavía en esto?... Qué atrasado!... Deja la música en paz etc...

Fue tal el bochorno que me causó, que sin tener en cuenta el tono chacoton de quién me hablaba me retiré, y no volví a presentarme ante el maestro ni a los músicos.

Pasaron casi dos años en que, pese mis tareas escolares, no decayó mi amor a la música la que cultivé en al guitarra y por encargo del mismo director de mi escuela dirigía como sobresaliente la referida Banda de Escoteros.-

Un buen día, 8 de noviembre de 1924 mi buen padre me presentó un violín hecho por él (!) que aun conservo, y cuyas proporciones y forma no le envidiaría a un Amati (digo yo) pero... ¡ay! las maderas no eran las que empleaba Stradwarius de ahí que el sonido no estaba a la altura de dichos Cremoneses.-

Estudié ocho días. Una tarde, 15 de noviembre, fiesta patria, pasando por el “Gremio”, Club de la aristocracia Prudentina oí tocar el violín. Quién lo hacía era un oficial del Ejército.

Aunque en el local había guitarras, no había quien pudiera acompañarle.

De pronto oí decir: “Mira, mira, ahí va un “menino” que toca muy bien la guitarra.- Si, confirmaron, es Marcelino”...

Entré, me presentaron y seguimos brindando música. Mientras, yo con solo 8 días de aprendizaje, me moría de ganas de mostrar mis habilidades, pero no me atrevía a pedir el instrumento. De repente un toque de “diana” y el teniente encerró el violín en el estuche y corrió a llamado.

Dado el estado de decaimiento en que quedó la reunión, yo me dirigía a la silla en que había quedado el instrumento, pero, no atinando a abrir el estuche, el buen destino quiso que estuviera en la reunión mi Maestra Doña Isaura Fernandez de Perrone que, más práctica que yo me ayudó.

Después de deslizar el arco sobre el encordado para asegurarme de la afinación, me brindé una sucesión de preludios técnicos, dejando estupefacto el auditorio, cuyos componentes no me escatimaron elogios.-.

Al día siguiente, en la escuela, la misma maestra repitió esas alabanzas ante los otros profesores, asombrándoles que en tan pocos días hubiera llegado a casi eclipsar en el violín a un distinguido militar que me había precedido.

En esos días se me ocurrió ir a un ensayo de otra banda particular que dirigía un Maestro Floriano, contrabajista. Este que ya me conocía y sabía que yo tocaba la corneta y tenía buen labio para los agudos, me propuso enseñarme un instrumento cromático. Ante mi estusiasta aceptación me entregó un sax todo embollado y sucio, en fin, de aspecto indescriptible de conservación, y en un papel me escribió una escala sobre la que me instruyó ordenándome de volver a los dos días para escucharla.
Llegué a mi casa con el sax y el papel. No comí, no dormí, ni, en la vecindad nadie ha de haber dormido.

A los dos días me presenté al maestro y le toqué la escala prescripta, la que mereció su entera aprobación; la que culminó al oírme aquel tocar de inmediato sambas, maxixes y marchas de moda en aquel entonces.

El maestro solo atinó a exclamar.
“¡Qué coisa fenomenal! ¡Nunca vi coisa assim!” y corrió en busca de una trompeta, me la entregó y me ofreció.

“Ahora te voy a enseñar música de verdad -dijo-. Reproduzco aquí la lección de solfeo, única que he recibido, la que me explicó con solo el auxilio de las notaciones gráficas.

La semibreve ( o ) vale 4 tiempos
La mínima (d ) vale 2 tiempos
La semínima (p ) vale 1 tiempo

Luego me dijo: Bien, pasamos ahora a tocar, tengas el pistón y con el resto de la banda ensayemos la sinfonía de “Guarany”.Pues bien, las tres figuras antes dicha comprende todo lo que yo estudié didácticamente respecto a división de tiempo. Y son un recuerdo afectuoso hacia mi buen maestro Floriano.-.

Pero, y pese a mi buen oído, no me había de quedar en eso, tocando de puro pálpito; con lo que a cada pieza nueva tenía que aguantar la amigables “cachaditas” de mis colegas, las que maldita gracia que me hacían.

Se me ocurrió entonces una solución luminosa... Conseguí las impresiones de varias melodías que ya sabía de memoria y canturriándolas seguía simultáneamente la hoja fijándome en la representación gráfica del valor rítmico de frases, periodos silenciosos etc. y así me compenetré hasta dominar la clave de la división del tiempo; con lo que tuve de nuevo éxito de sorpresa tanto a maestro como a mis compañeros de atril y las “cachaditas” desaparecieron.
“Ride ben chi ride l´ultimo.

Por el año 1925 la empresa Cinematográfica de Joao Gomes traía el maestro Francisco Basalglia, distinguido director de orquesta el que contratado luego por la municipalidad Prudentina fundó la Corporación Santa Cecilia nombrándome trompeta solista de la banda respectiva y notando mis dotes musicales quiso usar de sus influencias en el Conservatorio de Milán, para que, con una beca oficial podía perfeccionar mis estudios en aquella ciudad. Único hijo y comprendiendo demasiado que al separarme de mi madre para tan lejos hubiera sido muy duro sobre todo para ella, desistí aprovechar esa oportunidad.

El año siguiente, 1926, fui a San Pablo para iniciarme como profesional y emanciparme. Pero, falto de relaciones y de experiencia, pasé un mes sin destino y me encontraba ya empeñado en el hotel. Pero una buena estrella quiso que mientras miraba la cartelera del circo “Alcibíades” mi colega Edmundo do Nascimiento de Abreu con el que había intimado en mi ciudad, me saludó y previamente se alegró de que estuviera disponible, ofreciéndome relevar(lo) de su puesto en ese Circo, teniendo que irse al interior. Me presentó al maestro en vista de mi apremio, se sanaron dificultades y pude debutar como trompetista a los tres días en la banda del circo. Para mayor ventura unos músicos me ofrecieron hospitalidad en su habitación: Un local de 4 x 4 en que nos refugiábamos diecinueve co-inquilinos. Dejo al lector imaginar la pintoresca tranquilidad de que disfrutábamos todos.

A los tres meses, sentí nostalgia de mi terruño y volví. Siendo contratado por una empresa de cine de Santo Anastacio, localidad vecina.

Eramos tres: un violinista, Aymoré Brasil, un baterista, Eduardo Araujo, y yo para tocar el instrumento que hiciera falta.

Después de un tiempo se fue el violinista por lo que Desfalcado el trío la única solución seria un piano. Pero faltaba el pianista: el empresario señor Nicolino Rinaldi me abordó:
-Señor Marcelino, como “hombre orquesta” que es no le ha de tener miedo a un piano.- Le contesté que nunca me la había visto tan gordas pero que lo trajera no más y me arreglaría.

Un día, lunes, el piano estaba en la estación y el jueves había que tocar en la función. Entre el martes y el miércoles, en dos días, preparé un programa y me aprendí dos marchas, para overtura, y ocho para el desarrollo de la película.

Para reclame ese día recorrió las calles un camión con cohetes y morteros anunciando el estreno del piano.

Hecho tan extraordinario motivó que apareciera en la boletería el tan deseable cartelito “no hay más localidades”.

Con semejante bombo, y yo con solo dos días de aprendizaje, el que me sacó de apuro -aunque parezca increíble- fue mi único acompañante el baterista que a golpes, bombazos y platillazos llenaba los claros e inseguridades de mi técnica improvisada.
Un éxito ¡felicitaciones de la empresa y en fin un pianista consagrado en dos días... E tutti contenti!

Tuve si una recompensa más noble:

Estando en mi ciudad en casa de un antiguo amigo, José Seppa violinista, con quien habíamos tocado juntos y tenía un piano; sorprendido éste de que yo fuera también pianista mandó llamar a mi madre, esta llegó mientras yo tocaba y su sorpresa la emocionó tanto que inclinando su venerable cabeza sobre el instrumento llorando exclamó ¿Cómo es posible? Si esta criatura nunca estudió; ¿Cómo puede hacer esto?

En el año 1928 volví a actuar en San Pablo, ya con más fijeza.

Lo único no fijo era el instrumento con que debía actuar al día siguiente.

Fuera un Director, un empresario o un organizador de bailes arreglábamos los honorarios, día, hora etc. al final se me ocurría (a mí, que no a él) preguntar ¿y? Con que instrumento me toca actuar?

Fuera pistón, piano, guitarra, violín, saxofano, clarinete, cavaquinho, flauta, trombon a vara etc.

Con cualquier contestación agarraba viaje.

(*) En la transcripción nos hemos limitado a corregir algunos errores tipográficos y alguna incongruencia gramatical, dejando en pie la particular dicción brasilera-argentina de Marcellino que le confiere un sabor especial a la rememoración de esta primera etapa de su vida (N. del E.)

 

/

IZQUIERDA TILINGA Y DERECHA MISTONGA



Una de las consecuencias de la disgregación del peronismo como movimiento político que supo congregarse alrededor de un liderazgo natural y de un complejo cuerpo doctrinario fue permitir que la política argentina se convirtiera en una celda en donde sólo caben lugares para una izquierda socialdemócrata y gramsciana y para una derecha liberal y entreguista.

Lo cierto es que en esta sociedad que nos dicen es plural, democrática que en el futuro será más participativa, más equitativa vía un progreso indefectible en el que todos creen pero que nadie ve y otras gansadas por el estilo, es una comunidad desintegrada, anómica (sin normas) de una cruel injusticia social y de una espantosa anemia nacional como para reaccionar coherentemente a todo el sinsentido en el que nos encontramos.

Cuesta encontrar argentinos que crean en algo trascendente por lo que luchar, y en cierta medida es lógico, porque si bien puede haber personas que estarían dispuestas matar por la división de poderes, la libertad de prensa o por un paraíso terrenal sin clases sociales, lo cierto es que mucha menos gente estaría dispuesta a morir por eso.


Izquierda tilinga

La expresión tilingo era utilizada por el hoy manoseado Arturo Jauretche (aquél a quién se lo menciona en inopinadas citas parciales de caprichosos cortes que pretenden, sin éxito a la vista, justificar lo injustificable) con el fin de vilipendiar a esa clase media gorilona, sarmientina, liberal y mitromarxista de la época del peronismo (clase media... media culta, medio instruida, etc diría Jorge Abelardo Ramos) que calaba muy bien para describir a esa pequeña burguesía de la Argentina dorada del siglo XX.

Esa clase media que podía ser descripta por la famosa triple p (progre, pacata y pelotuda), fatigadora de contratapas de Feria de Libro, mediocremente culturosa y de una insoportable corrección política; fue suplantada por una izquierda que supo ataviarse de una auténtica tilinguería. Y es lógico que así haya sucedido, por que si uno se pone en estrictamente clasista, debe conjeturar que la izquierda en Argentina nunca fue proletaria sino burguesa. Y esa situación no se modificó ni siquiera por el “gran salto” dado desde la época en que el proletariado era el pueblo trabajador para convertirse en un ejército de lúmpenes; de la conversión de un peronismo que supo ser un populismo cristianizante e hispanoamericanista a este progresismo, democrático, laicista y “latinoamericanista”.

Y si remarcamos que la tilinguería de esa clase media gorila la heredó la izquierda, aunque pretendidamente jauretcheana y nac&pop, es porque en el fondo de su corazoncito siguen siendo gorilas (en la acepción tradicional del término).

Una izquierda que carece de luces para el pensamiento y la acción política, enclaustrados como están en una pseudoideología degradada en afligido duelo por el entierro de las idolatrías del marxismo y sus ensangrentados intentos de inducir a la lucha de clases a proletarios que no eran otra cosa que burgueses humildes que tenían esas retardatarias aspiraciones de educar a sus familias, adquirir pequeñas propiedades y mantenerlas para que sus hijos puedan heredarlas en el futuro.

Ahora les siguió este triste rol de administradores socialdemócratas de un capitalismo de factoría periférica, de falsos profetas de una distribución de riquezas imposible en la etapa actual del capitalismo globalizador al que administran “políticamente” y condenan “gatopardistamente”.

Promotores de un garantismo leguleyo que deja a millones de trabajadores de los grandes suburbios como rehenes de ejércitos del hampa con vanguardias encabezadas por hordas de menesterosos, mientras las nuevas oligarquías puertomaderistas cuentan con el privilegio de ser protegidos por la Prefectura. Por supuesto, si algún osado vecino de Wilde pretende contar con la Gendarmería o con mayor policía para poder transitar por su barrio, la respuesta será que primero deben resolver la inequitativa distribución de la riqueza generada por la derecha neoliberal pos-caída del muro y terminar de ganar la batalla cultural contra el gatillo fácil de la policía de Camps. En criollo, jódase, estamos viviendo una maravillosa democracia.

En términos culturales y educativos siguen encandilados con las luminarias de un laicismo decimonónico absurdo embadurnado con un anticlericalismo adolescente en momentos en que a la Iglesia le falta pedir perdón por el Baldaquino de Bernini y solicitar permiso administrativo para cumplir con el Sacramento de la misa dominical. Usufructuarios de una neopedagogía diseñada por lobotomizados y que ya no depende de una mala designación ministerial sino que es parte de un sistema estructural donde las segundas, terceras y cuartas líneas de los organismos responsables están todas compuestas por cientistas sociales surgidos de semilleros como el FLACSO, CIIPEC y otras tantas ong’s y centros de estudios que son a la UNESCO lo que los sanitaristas a la UNICEF y los tecnócratas de las finanzas públicas al FMI y al BM.

Transmisores de un efluvio derechohumanista de lo más cerril y hemipléjico con el que pretenden contarnos una historieta de jóvenes idealistas y sanguinarios militares, sólo apto para ser consumido por imberbes educados por la radio Rock&Pop, los libros de Felipe Pigna y el cine hollywoodense (porque el 90% del cine argentino es un bodrio culturoso que nadie soporta) y ya que estamos, desarticular a unas fuerzas armadas direccionadas por tecnócratas del CELS, que de tan antiimperialistas que son,se dejan financiar por británicos y norteamericanos.

Todas vaguedades conceptuales propias de esta izquierda llena de proclamas vacías que no traen ninguna solución a nuestros innumerables problemas, como por ejemplo, justificar la legalización del consumo de drogas porque su represión significaría criminalizar la pobreza y el verdadero enemigo es el narcotráfico. Léase, jódanse usted y sus hijos falopeados mientras al narcotraficante le damos todas las facilidades para colocar sus productos en el mercado, con la TV, la radio y toda la parafernalia de la música rock como publicidad subvencionada y con facilidades para lavar sus dineros en cuanto casino o bingo se les ocurra construir... no ya en medios de los pintorescos paisajes de Tierra del Fuego dónde atracan los turistas extranjeros que bajan de potentes cruceros (vaya y pase), sino en el medio de los populosos barrios de La Matanza y Lanús.

En fin, una izquierda argentina que de revolucionaria y marxista devino en socialdemócrata y gramsciana, y que ni siquiera puede conseguir los porcentajes de sufragios de Chávez o Morales (o de Uribe). Porcentaje de votos que no necesariamente pueden hablar bien de quienes los obtengan, pero si hacemos el esfuerzo de seguir con la hilación (o falso silogismo que es lo que define al sofisma) de la liturgia a la deidad del sufragio, tenemos que expresiones políticas autodefinidas como populares, no sólo son antipopulares en la acepción tradicional y ortodoxa del término, en tanto perjudican objetivamente al pueblo, sino que además son terriblemente impopulares, porque el escarmiento ya lo perciben a la vuelta de cualquier esquina.


La Derecha mistonga

Todo esto no sería tan grave si a la izquierda tilinga que padecemos le correspondiera una derecha que pueda despertar alguna expectativa de mejora o de cambio. Una derecha que no aprendió (o no quiere aprender, o niega o simplemente no le importa) de los errores u horrores de la década pasada, esa que prometió los manjares del primer mundo y terminó con una escenografia típicamente tercermundista, con millones de desocupados, ejércitos de indigentes revolviendo la basura en las grandes ciudades y destruyendo lo que quedaba de un sistema de industrial desarticulado (salvo excepciones como la industria automotriz sobreviviente de un sistema de moneda que permitía un salario fuerte, sostenido artificialmente por un sistema de cambio que se vino abajo como un castillo de naipes).

No sabe hacer otra cosa que repetir las consignas gastadas del consenso de Washington, como si el descalabro del 1 a 1 o lo de las torres gemelas no hubieran existido, apelaciones a un “moncloísmo” a la bartola recitado por charlatanes que intentan pasar desapercibidos a través de posturas circunspectas y expresiones taciturnas ideales para ser consumidas por el señoragordismo porteño de los programas políticos de cable. Moncloísmo, además, inoportuno. Como si la Argentina democrática, digna heredera de la proclama de acción del denostado proceso militar, fuera equiparable a la España que se encandilaba con la modernidad europea mientras velaba a Franco.

Llamados a un consenso sobre nada concreto, deseos intangibles de renovar las instituciones en el medio de una anarquía social y un raquitismo cultural inaudito, todo condimentado por fraseologías elípticas escritas por cardenales convertidos en monaguillos de rabinos que parecen psicoanalistas escribidores de libros de autoayuda.

Un democratismo pueril y culposo que le permite a la izquierda adolescente y vulgar llevar la delantera en estas discusiones sobre la nada y convertir a economistas de la CTA que nadie vota en oráculos radiales y televisivos de una prensa adicta a la estulticia.

El sacerdote Leonardo Castellani, uno de los escritores más prolíficos que dio la Argentina del siglo XX, sino su hombre más culto, solía mofarse de lo que él denominaba el catolicismo mistongo. Vale decir, una religión católica cuya sacralidad era vivida con superficialidad a través de una pomposa exteriorización que disimulaba una confesionalidad más cercana a un protestantismo práctico que permitía tolerar una fe supeditada a las necesidades de una vida materialista, en la dura faena de sobrevivir en un mundo capitalista.

No esta mal aplicar la adjetivación de mistonga a una derecha que, ante las vaguedades conceptuales de la izquierda, poco y nada tiene para ofrecer. Con un portuarismo “provinciano” que no es otra cosa que un cosmopolitismo tercermundista alelado y proclive a comprar cualquier espejito de color del mundo exterior bajo la consigna de un vago “integrarse al mundo”, sin poner a resguardo los vitales intereses nacionales tanto económicos, sociales como también culturales.

Dignos herederos pródigos de una oligarquía que si por lo menos tenía el buen gusto de las bellas artes y la literatura, padecían de una anglofilia y una afrancesamiento atrofiados en tanto copiaban los gustos y las comodidades del backhand (bacán) y las tertulias propias de un bon vivant, pero que nunca hicieron el esfuerzo de copiar un aguerrido nacionalismo inglés, ese que mientras no tuviera una marina propia aplicaba una restrictiva acta de navegación y que esperaron tener la mayor marina del mundo para proclamar a los cuatro vientos el derecho inalienable a la libre navegación internacional.

Tampoco copiaron nunca el tan denostado chauvinismo cultural francés de uno nacionalistas franceses orgullosos hasta de sus insoportables defectos.

Los nacionalistas argentinos como Julio Irazusta o José María Rosa habían estudiado aplicadamente los procesos históricos ingleses, por eso quisieron copiarlos bien siendo nacionalistas. Vicente Sierra o Ernesto Palacio eran furiosos hispanistas que nada tenían que envidiar al orgullo cultural del francés. Uno puede estudiar la historia universal para encandilarse con naciones poderosas e imitar simiescamente sus gestos característicos y sus modismos, o aprehender de sus procesos para saber indagar la historia propia y saber discernir sus dilemas, esto es lo que diferencia a un intelectual de un pensador nacional.

La derecha careció de auténticos pensadores y tuvo muchos intelectuales, por eso nunca pudo superar su rol de oligarquía para convertirse en auténtica aristocracia. Y si en otras oportunidades supimos extrañar a las viejas oligarquías conservadoras que por lo menos administraron una próspera factoría colonial que españoles, italianos, judíos y otros estimaron digna de cruzar el océano en vapor (y sobre cuyo soporte el peronismo y el posperonismo anterior al 76’ generaron un país que se destacó del resto de la región), ahora esta derecha mistonga no atina a responder más que como ese robot de la novela de Castellani “La Nueva República de Sancho” que escupía papelitos de respuestas inconexas para defender la educación laicista ante las inquisiciones criollas de Sancho.

Tal es así que si uno les pregunta sobre la violencia social incontenible en las escuelas argentinas pueden responder que la solución es establecer reglas claras para la inversión extranjera (no es broma, eso respondió una senadora del “peronismo disidente” ante la pregunta de un cronista); si uno les pregunta sobre la extrema exclusión que padecen millones de argentinos en los suburbios de las grandes ciudades, responden que lo importante es lograr que los mercados centrales bajen sus barreras arancelarias para que podamos colocar nuestros comodities; si uno les pregunta por el crecimiento exponencial del consumo de drogas, responden que es imprescindible hacer una campaña publicitaria de concientización porque el Estado no puede censurar los contenidos mediáticos; si uno les pregunta por el desequilibro demográfico y el evidente descontrol de nuestras fronteras coladores, responden que el Mercosur debe copiar a la comunidad europea y establecer un mercado laboral, comercial y financiero común.

 

Sentido común

No estaría mal que los afanes justicieros de la izquierda abandonen las elucubraciones pergeñadas por ideas malavenidas en histerias posmodernas del gaymonio, la libertad sindical y gansadas por el estilo, para que a partir de un realismo de lo nacional y de lo humano en toda su dimensión se pueda ir abandonando este hormiguero de masas individualistas entrelazados por un “mercado” para ir reconstruyendo una comunidad nacional donde a partir de una auténtica justicia social el hombre pueda realizarse en el núcleo básico de toda comunidad nacional que es la familia.

Sentido común es lo que haría falta, realismo político que nos permita emparejar el péndulo para “izquierdizarse” un poco en lo económico a través de lo social y “derechizarse” un poco en lo cultural a través de lo nacional.

Método que en algún momento supo utilizar el peronismo con éxito y sus sucesores, propios y extraños, liquidaron en pocas décadas.

/

De la tragedia alemana a Darío Vittori

¿Cómo denominar una tragedia de tintes alemanes, de exceso en la medida y una comedia all'uso nostro, al estilo Darío Vittori? Aquella se puede llamar CLOACA mientras que esta puede llamarse -extrañamente- BARAKA (bendición divina en árabe). Basada en la obra de la holandesa María Groos su tema es la amistad entre hombres y su degradación y la degradación del hombre, a secas. Llevada también al cine con su título original, superó, al menos en ese ámbito, el aspecto narrativo de su versión teatral en Buenos Aires.

Sin embargo, la versión criolla tiene lo suyo: la historia del reencuentro de cuatro amigos, un funcionario público homosexual (Grandinetti), un político de cabotaje (Leyrado), un abogado psiquiátrico (Marrale) y un director de teatro mediocre (Arana) desgrana la "baraka", la bendición divina de la amistad, y emblema del grupo, en un pasaje directo al infierno montado en la mano única del tiempo.

La amistad cede ante el fracaso personal. Y todos son fracasados porque el amor no alcanza. Lejos de ser el antídoto contra el mal, la llave que abre la puerta de la felicidad, resulta la construcción errática de seres insuficientes arrastrados por las minucias de la historia: las que elevan al prójimo al sitio de enemigo potencial, y la amistad es el precio de esa subida.

La elección del título es un acierto del autor de la versión en español, cargada de piadosa ironía. La visión original de la obra, escéptica, desesperanzada, crítica con el entorno que determina a cada uno de los personajes, y que culmina en la soledad, la repetición y el suicidio, se reactualiza en la versión argentina en una no menos trágica pero matizada con pasos de comedia. Y para ello cuenta con magnificos actores. No obstante, los tipos que encarnan adolecen de cierta ambigüedad en los trazos, en lo que parece ser una concesión al gusto "políticamente correcto" de las clases medias asiduas al teatro. Así, Grandinetti lejos de encarnar al homosexual de administración pública -suelen ser gente mediocremente medida- lleva adelante al gay falsamente refinado que pasea su perrito por Pueyrredón y Santa Fe. El político encarnado por Leyrado, al que le endosan un largo y penoso parlamento no muy fácil de sostener, resulta una versión muy diluída de lo que podría esperarse del personaje. Marrale es el que más se acerca con el suyo al abogado borderline o directamente desquiciado que pulula en las sombras judiciales. Arana, por su parte, logra sortear con el carisma heredado de su paso por la comedia la condescendencia otorgada al director de teatro chanta y levemente inmoral (parece que nadie está dispuesto a autoflagelarse en las tablas). Alguna vacilación en los parlamentos, pueden deberse al guión adaptado y a la marcación de los actores, no obstante son resueltas con habilidad por quienes están sólidamente instalados en el gusto popular. Esta confluencia de calidad -en la que tambien hay que destacar a Paula Kohan encarnando a una querible prostituta rusa- buena escenografía de Alicia Leloutre (casi un lenguaje por su economía y amplitud de significación), la iluminación de Gonzalo Córdoba, el vestuario y coreografía (Mariana Polski y Carlos Casellas respectivamente) hacen de Baraka algo bueno para ver y reflexionar sin caer en la berretada psicoanalítica, aún cuando las ambivalencias apuntadas logran por momentos confundir a una parte del público

/

El tema del indio en Argentina

En nuestra tapa y contratapa nos ocupamos del tema del indio, del largo recorrido en sentido inverso -desde la dignificación a la degradación- que ha tenido en los últimos cincuenta años. El 2do. Plan Quinquenal del Peronismo lo incluye dentro de la “unidad del pueblo argentino” y del logro de “un alto nivel de vida material y espiritual para el capital humano que compone la comunidad”. De ahí en más, los sucesivos gobiernos, a partir de 1955, enarbolaron la retórica excluyente del “12 de octubre” y a través del Fondo Nacional de la Artes realizaron “viajes de estudio” a las distintas “comunidades” indígenas para comprar “artesanías” y sacarse fotos. En paralelo, el acompañamiento Universitario no fue mejor: a su manía clasificatoria, que le servía a cualquiera menos a su OBJETO de estudio, le siguió la murga indigenista y su falsa identificación empática con el “problema del indio”. En el fondo, el racismo fue su sustento. La apelación a “salvar su cultura” –hoy en forma de relativismo cultural- guarda similitud con la de los practicantes de “cultos” new age, para quienes no resultan insólitos los ritos de la pachamama en la terraza de un edificio céntrico. Mientras, el indio se muere de hambre.

Hubo quienes, a los tropezones, se ocuparon con cierta honestidad del drama indígena, iniciando su “camino al desierto” como Rodolfo Kusch, del que no volvieron, por cuanto es imposible la “salvación por la cultura”. La salida de la marginalidad, la explotación y el sometimiento y su integración plena tiene que ser el resultado de una urgente y dura intervención estatal impensable en este momento y con este Gobierno. Dicho de otra manera, un grupo de argentinos, por su condición de indios, seguirá muriendo, mientras el INADI se ocupa de promocionar “casamientos” de maricas.

Sin duda, la percepción de los años 50 ha envejecido y requiere una actualización doctrinaria y política. Empecemos por reconocer su existencia, sus realizaciones y sus faltantes, prescindiendo de la hipocresía progresista, del indigenismo barato (para consumo inclusive de algún indio avivado y explotador de su gente) y de la barbarie de más de un universitario que labra su “cursus honorum” exponiendo “científicamente” el hambre de sus compatriotas.

A efectos de ayudar a clarificar sobre este tema, que sin duda constituye parte de la problemática nacional, por diversas y profundas razones, El Escarmiento hace su pequeño aporte reproduciendo en su sección dedicada a los memoriables, "La protección del aborigen en el 2° Plan Quinquenal" de Carlos Ernesto Abregú Virreira, publicado en 1953 por la Subsecretaría de Informaciones de Presidencia de la Nación Argentina.

 

/

UN GRITO A LA 'CULTURA' - "VEINTE AÑOS NO ES NADA"

El descompromiso de los intelectuales con su pueblo, muestra su hilacha en el empeño en escribir libros para el currículum de las Facultades y para el corral de chivos de los "suplementos de cultura". Cualquier zonzo y cualquier criminal pueden escribir un libro: Según los parámetros vigentes en nuestro País eso lo transforma en un "intelectual". Hitler escribió un libro (ergo, H. era un intelectual), Stalin algunos más, o al menos se le atribuyen (Ídem) y hay docenas acerca de cómo hacer saltar la banca en Mar del Plata. Todos intelectuales.

Nuestros "intelectuales", de segunda, naufragando entre la epistemología de las ciencias sociales y la denuncia, creen que son el cerebro de algo, cuando en la realidad son la mierda de algo llamado "como sobrevivir trabajando de felpudo y de inteligente hasta que nos descubran".

No alcanza con ser "investigador" o creador. El producto tiene que insertarse en un conjunto más vasto, un proyecto cultural articulado por un proyecto nacional, y, aún ausente éste, poder - por sus cualidades intrínsecas - perpetuarse a su espera.

A ello hay que agregar la trivialidad esteticista que sólo perpetúa la crisis en la sociedad colonial (baste pensar en las goriladas de Sebreli y en sus cursos de "estética" en Punta del Este, aplaudido por Mirtha Legrand).

Estos cráneos luego son aplaudidos en el fundo del autobombo como "pensadores serios". Mientras, los que pensaron en serio, fueron martirizados porque se atrevieron a pensar la Nación (también al diario) y amaron profundamente a su Patria. Por ello pagaron el precio del suicidio (Lugones), la extrema pobreza (José Gabriel) el silencio (Marechal, Cesar Tiempo), el exilio (Jauretche) o la tergiversación de sus ideas por el raterío del discipulaje (Saúl Taborda).

Esto ya da asco.

Reclamamos la INTERVENCIÓN ESTATAL EN LA CULTURA MOVILIZADORA DE LA CREATIVIDAD DEL PUEBLO Y LA LUCHA FRONTAL CONTRA LAS DIVERSAS FORMAS DE PENETRACIÓN COLONIAL EN ESTE CAMPO.

¿PERO QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

La capacidad insólita para destruir lo inexistente (una gestión estatal de la cultura nacional) se encuentra anclada en el bunker de Barrio Norte llamado Secretaría de Cultura, al que hay que entrar encapuchado como piqueteros para evitar ser reconocido como cómplices del desastre.

Decía Ignacio Anzoátegui que había que crear la "Dirección Nacional de Patadas en el Culo". De existir, el primer expediente, por lo fácil y expeditivo lo encabezaría la "sunyata" -la vacuidad- de la gestión de Torcuato di Tella, un budista criollo que está por alcanzar la iluminación por su extrema concentración en no hacer nada.
Le corresponde al Ejecutivo, que eligió mal, muy mal, a este "colaborador" y "compañero de ruta" direccionar la punta del zapato.

¿Cuándo ECHAN a Torcuato di Tella?

 

aaaa muestra

"Da bronca cuando uno ve un soldado hecho pedazos, por que se pensaba que esto iba a ser una cosa rápida y no lo es".
Faustino Saizar, argentino, sargento enfermero en el Hospital 31 de apoyo de combate en Bagdad.

"El enemigo se ha vuelto asimétrico. Nos emboscan. No hay combate convencional abierto".
Tcnl. Bryan Mc Couy. Jefe del 3er. Batallón de Marines en Irak.

Mi buen amigo John, déjame advertirte. Tratas con dementes. Todos los hombres están locos en un sentido u otro". "Drácula", Bram Stoker,1897.

"Las paredes son el pizarrón del pueblo" dice el escritor argentino David Viñas. Durante los supuestos bombardeos quirúrgicos de la "intervención humanitaria" de la OTAN en la ex Yugoslavia, podía leerse en las calles de Belgrado: "Nosotros a los idiotas y los insanos los ponemos en los manicomios, ustedes en la Casa Blanca". Por entonces, que gobernaba Bill Clinton, lejos estábamos de imaginar lo que sucedería después: la nación más poderosa del planeta, militar y económicamente, la usina de producción tecnológica y generación de premios Nóbeles, gobernada por una administración política signada por la ignorancia y el oscurantismo. Nadie familiarizado por la historia debería extrañarse que el creciente déficit democrático en Estados Unidos vaya acompañado por la declaración de misiones mesiánicas para llevar la democracia a un mundo que sufre.

"...tal como la realidad de lo Uno del neoplatonismo... se despliega, al oeste hacia Europa, al sur hacia el Cercano Oriente, al este hacia China, y ya lame las costas del Atlántico y el Golfo Pérsico. Así como el Uno indiferenciado desciende en su avance por las etapas de Mente, Alma y Materia, y luego inicia su fatal Retorno hacia sí mismo, así el poder soviético, manado desde un centro íntegramente totalitario, se extiende mediante la Absorción (los países bálticos, Besarabia, Bakovina, el este de Polonia), la Dominación (Finlandia, los Balcanes, Mongolia, el norte de China y mañana Alemania), la Influencia Orientadora (Italia, Francia, Turquía, Irán, el centro y el sur de China), hasta disiparse allende las fronteras de Eurasia, en la esfera material externa de la Pacificación y la Infiltración momentánea (Inglaterra, Estados Unidos)."

El Juicio del Mono

Darrow perdió el juicio, pero hizo que Dayton y todo el estado de Tennesse se convirtieran en el hazmerreír del mundo entero ante preguntas de puro sentido común: "¿cree usted que el mundo fue creado por Dios sólo 4004 años antes de Cristo y que el diluvio universal se produjo aproximadamente 1650 años después?, ¿cómo cree usted que Caín consiguió esposa, si no había otra mujer que Eva sobre la Tierra?" Y así. Recuérdese que en 1650 el arzobispo James Ussher, basándose en la Biblia, más precisamente en la edad de los profetas, calculó que la creación del mundo debió tener lugar el 26 de octubre del año 4004 antes del nacimiento de Jesucristo, a las 9 de la mañana. Sin entrar en tantos detalles, ya en 1599 hacía decir Shakespeare a un personaje de su comedia Como gustéis: "Este pobre mundo tiene unos seis mil años".

(1) Sánchez Parodi, Horacio M. "El Fundamentalismo en la política". Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1998.
(2) Ibíd.
(3) Woodrow, Alain "Las nuevas sectas". México. Fondo de Cultura Económica, 1993.
(4) Martínez, Tomás Eloy "La creación según Bush", La Nación, 24/9/05.
(5) Ibíd.

/

PINGÜINOS EN EL CARIBE

"...cuando los gringos le gritaron que ahí te dejamos con tu burdel de negros a ver como te la compones sin nosotros". Gabriel García Márquez, "El otoño del Patriarca".

Finalmente, tras arduos debates parlamentarios y sesudos análisis políticos, se cumplió la orden emanada de arriba y se resolvió el envío (a escondidas) de un contingente significativo de tropas al Caribe. 614 hombres de las tres Fuerzas Armadas. Un comando integrado por 2 oficiales del Ejército (EA), 2 de la Armada (ARA) y 1 de la Fuerza Aérea (FAA). El grueso de los efectivos se concentra en el Batallón de Infantería integrado por 445 hombres (226 del EA; 178 de la ARA y uno de la FAA). El buque de transporte Bahía San Blas cuenta con una tripulación de 77 hombres. Las tripulaciones de los dos helicópteros Bell de la FAA suman un total de 28 efectivos. Por otro lado, el Hospital Reubicable de la FAA (que será instalado en Puerto Príncipe) cuenta con un equipo de 63 personas. Y decimos significativo, porque esta ""ayuda humanitaria" hace rato que es implorada por muchas provincias y los sufridos habitantes de los cordones desindustrializados de las grandes urbes de nuestro país.

Pero...Adonde vamos? A Haití, el primer país en lograr su independencia en el inmenso territorio de la actual Latinoamérica, proceso que se inició en 1790. La Revolución Francesa, aunque no llegó enseguida a proclamar la libertad de los esclavos, otorgó igualdad política y jurídica a los mulatos y negros libertos, transformándolos en ciudadanos de la República de Francia en el mismo plano que los blancos. Pero esa resolución fue desoída por los latifundistas franceses de Haití, quienes por decisión de su propia asamblea territorial, mantuvieron la discriminación contra los mulatos. Un conato de insurrección esclava en 1790, dirigida por Santiago Ogé, fue seguido en 1791 por un levantamiento de mulatos. Temerosos de una rebelión de los esclavos, y alentados por los comisionados de la metrópoli revolucionaria, los franceses de Haití concedieron la igualdad a los mulatos en 1792. Una comisión del gobierno, dirigida por mulatos de inspiración jacobina, quiso extender los derechos civiles a los negros libertos. Ello provocó un golpe reaccionario de los blancos. El mulato Jacobino Sonthonax prometió la libertad a los esclavos y se alzó con ellos contra la minoría blanca en 1793. En el mismo año se inició la gran guerra de las monarquías contra la Francia revolucionaria. Tropas británicas desembarcaron en los puertos haitianos, mientras fuerzas españolas avanzaron desde Santo Domingo. Los principales cabecillas de la revuelta de los negros se retiraron a la parte oriental de la isla y se pusieron al servicio de España.
Entre los oficiales negros haitianos que condujeron las tropas bajo mando español contra los franceses se destacó particularmente Toussaint L'Ouverture, extraordinario militar y estadista, verdadero padre de la independencia haitiana. Tousssaint tenía como metas firmes la emancipación de su pueblo y la eventual independencia de su patria. Sin embargo, su sentido político le dictaba una táctica gradualista: primero, aprovechar a los españoles contra los esclavistas franceses, luego, desechar a los españoles y conquistar la autonomía haitiana dentro del marco de la hegemonía francesa.

Al haber liberado la mayor parte de Haití con apoyo español, Toussaint firmó la paz con el bando francés y democrático, y se pasó con sus tropas al ejército de Francia. Como consecuencia de ello, en la isla se debilitó la posición española. En 1705, por el Tratado de Basilea, España cedió Santo Domingo a Francia, pero se mantuvo la separación administrativa entre las dos partes de la Antilla.

Toussaint, nombrado teniente gobernador y general en jefe de las fuerzas armadas de la independencia francesa de Santo Domingo, ejerció un poder cada vez más soberano sobre la isla. En 1798, Maitland, almirante inglés, trató de convencer al gobernante negro que se desprendiera de la tutela francesa y se aliara a Gran Bretaña. A cambio de ello se le reconocería como rey de Santo Domingo. Toussaint Lóverture rechazó el ofrecimiento. Francia, por su parte, desde 1798 trató de reestablecer su control completo y efectivo sobre la isla, disminuyendo los poderes de Toussaint. Para tal efecto, azuzaron en su contra al mulato Rigaud, instalado en la parte sur de Haití. L'Overtures golpeó primero y en 1799 afianzó su propio poder, reduciendo la influencia francesa a una mera ficción política. En el ínterin, la economía de la isla ya se había ido al demonio.
Durante ese período Toussaint había establecido vínculos cordiales con Estados Unidos: el gobierno del presidente John Adams, haciendo caso omiso de las objeciones de algunos esclavistas del Sur, envió barcos y víveres al gobernante haitiano, y lo alentó cada vez más a liberarse de la dominación francesa.

Napoleón miró al poder autónomo de Toussaint Lóverture con creciente irritación. En 1800 el corso concibió el proyecto de establecer un imperio colonial en América, con la isla de Santo Domingo y el territorio de Louisiana, como núcleos fundamentales. Para tal efecto negoció con España la devolución de la Louisiana. En 1801 envió a Haití un ejército al mando de su cuñado, el general Leclerc. Abandonado por otros comandantes haitianos, Toussaint se vio obligado a capitular ante Leclerc en 1802. Después de prometer la libertad y una pensión de retiro, los franceses lo arrestaron traicioneramente y lo enviaron a Francia, donde murió prisionero en 1803.

Pero en Haití estallaron nuevamente las revueltas permanentes que caracterizan su historia. Esta vez el nombre de la rebelión se encarnaría en la figura de Jean Jacques Dessalines, quién, temeroso del reestablecimiento de la esclavitud, desencadenó una guerra de exterminio hacia los blancos. Alrededor de 100.000 hombres combatieron bajo la bandera negra y roja de Dessalines, junto a un eficaz aliado: la fiebre amarilla. El propio Leclerc sucumbió bajo ella y los restos del ejército napoleónico junto a los escasos colonos blancos sobrevivientes se embarcaron de regreso a la dulce Francia. El 1 de enero de 1804 Dessalines proclamó la independencia nacional de Haití.

Durante su reinado maduró en su mente la idea de invadir los Estados Unidos, emancipar a los esclavos y convertir al sur de Norteamérica en un estado negro federado a Haití!. También se interesó por la suerte de Hispanoamérica y manifestó su apoyo a Francisco de Miranda. Siguiendo la tradición de los caudillos antillanos, no murió en la cama.

Toda la historia de este pequeño país, desde su nacimiento, está signada por la tragedia y la intervención foránea. No hay castigo que le haya sido ajeno: guerra, peste, esclavitud. Con una tasa de analfabetismo del 50% y de desocupación del 75% ha sido - y es - objeto de "intervenciones humanitarias" por parte de las potencias coloniales de turno. Sus recursos naturales han sido explotados hasta la virtual desaparición, motivo por el cual durante mucho tiempo gran parte de su población se vio acorralada entre la venta de sangre o el turismo sexual para poder sobrevivir. Hasta esta miserable salida han perdido por la aparición del SIDA. Hoy, las civilizadas naciones de occidente que transformaron al Caribe en una zona franca imponiendo dictaduras brutales, destinan la zona como basurero de sus desechos tóxicos.

Ahora bien, ¿cuál es el motivo de la insistencia norteamericana para que una Task Force sudaca patrulle los lodazales de Puerto Príncipe?. La necesidad de no distraer recursos humanos, que son cada vez más necesarios en los territorios de pesadilla que han generado en todos los rincones del globo. Asegurarse que el aluvión zoológico haitiano, en la desesperación de preferir los tiburones a la inanición, no emigre desesperadamente a otros dominios de su Mare Nostrum. O tal vez, utilizar a la desgraciada Haití como campo de entrenamiento de una futura tropa ghurka para el Plan Colombia (no descartamos la prevista impopularidad de una nueva acción unilateral como la practicada en Irak, después de ser los propios norteamericanos los causantes de la crisis haitiana). Es necesario recordar que esta "medicina", la de imponer "democracia" con una intervención -multilateral o no- nos puede ser aplicada a nosotros, argentinos, momento en el cual podremos ver desfilar otra vez a las tropas brasileras como en 1852, y de algún otro país, no necesariamente americano, por las calles de Buenos Aires, Córdoba y Rosario. Y ver también como se humilla, roba, viola y se asesina a la población en nombre de la "construcción democrática de la Nación".

En aras del multilateralismo nos encolumnamos detrás de la política unilateral de la potencia hegemónica. Tal vez sea por la necesidad de un supuesto apoyo norteamericano para la negociación de la deuda externa. Puede ser, pero mientras tanto la "primera ciudadana" visita la Convención Demócrata en un flagrante injerencia en los asuntos internos de otra nación (¿recordamos la airada indignación del gobierno ante las declaraciones de Roger Noriega?) y una nutrida delegación de funcionarios "transversales" baila cumbia con Huguito Chávez. O la política exterior es esquizofrénica, o la Dirección de Prensa de la Cancillería se tomó vacaciones, porque no la explica.

Nos preguntamos si los zombies están en Haití o en el gobierno, porque el realismo mágico de la novela "El reino de este mundo"de Alejo Carpentier ha sido superado ampliamente por la irrealidad política argentina.